"Los desaparecidos están muertos y quizás nunca los hallemos"

Cientos de salvadoreños que estaban extraviados han sido hallados sepultados en fosas clandestinas. El criminólogo de la Fiscalía es la única persona en el país que recupera los cuerpos con técnicas arqueológicas. El profesional habla de las víctimas, de cómo murieron.

Para el criminalista forense de la Fiscalía General de la República, Israel Ticas, los cementerios clandestinos han proliferado tanto, desde 2009, que no hay un lugar en el país donde no haya personas desaparecidas que estén sepultadas en estos lugares. La manera de asesinar que utilizan los delincuentes también ha evolucionado: según Ticas, ha descubierto impactantes escenas de crímenes que, como él dice, "no se ven ni en las películas". El panorama es alarmante si se toma en cuenta que no hay una cifra exacta de extraviados y, por el tiempo que llevan en esa condición, lo más seguro es que ya estén muertos, asegura el criminalista.

¿Cómo describe el trabajo que ha tenido este año?

Muy movido. Ha habido mucho trabajo y en los últimos meses se ha incrementado. A veces he tenido que trabajar hasta en cinco cementerios a la vez y moverme de un departamento a otro. Hemos hallado 8, 12, 14 o 15 cuerpos... Siempre encontramos más de dos.

¿Qué piensa cuando se entera de un nuevo desaparecido?

Me duele, sobre todo cuando veo fotografías donde se buscan a niños y jóvenes; solo los veo y digo 'ellos están muertos y quizás nunca los hallemos'. Me da compasión, porque pienso que pudieron ser médicos o ingenieros y, sin embargo, ahí terminaron decapitados o desmembrados; es la realidad que tenemos. Si hay desaparecidos, la mayoría están muertos y enterrados, es raro el que aparece.

¿Cuál es la cifra real de personas desaparecidas?

No hay una verdadera cifra, no creo que nadie la tenga, porque en todos lados hay desaparecidos. Muchos, por temor o porque son de escasos recursos, no ponen la denuncia. Medicina Legal tiene sus cifras, al igual que la PNC y nosotros como Fiscalía. Yo tengo mis propia cifra de la gente que llegan a los cementerios, he registrado unos 500 casos desde 2005.

¿Cuántos cadáveres ha encontrado?

En lo que va del año, solo yo, he recuperado 70 cuerpos y al cierre espero sumar otros cinco. Sé que la Policía ha recuperado otros, pero sin utilizar técnicas de arqueología.

Desde 2005 para acá ya llevo 655 cadáveres recuperados. Ese año saqué de un cementerio clandestino solo uno y en 2006 fueron tres. Luego en 2007 hallé entre cinco y ocho, pero de 2009 para acá se han incrementado tanto...

¿Por qué es tan importante la técnica, cuando la gente lo que quiere es a sus parientes? En el país, los cementerios clandestinos no se veían como una escena de un crimen y no se trataban como eso, sino que se veía a la víctima como un cuerpo enterrado más, que ya no tenía valor. Las técnicas son necesarias porque lo que se está procesando es la escena de un crimen, donde primero privaron de libertad a alguien; a las mujeres las violaron, las mataron, las cortaron y luego las enterraron.

¿Quiénes eran las víctimas?, ¿cuáles eran sus perfiles?

He recuperado de todo. Varios cuerpos tenían uniformes de estudiantes y algunas mujeres estaban embarazadas, según las versiones que obtienen los investigadores. El 90 por ciento son jóvenes y el 80 por ciento son señoritas, contra quienes hay más grado de barbarie.

¿También ha hallado cadáveres de pandilleros?

Sí, he identificado cadáveres de muchos con tatuajes y para mí son seres humanos. Lo veo así porque hay una mamá que lo está buscando y está esperando a que se le encuentre al hijo por muy malo que este haya sido. Yo no tengo apatía para nadie, mi trabajo es como el de un médico, que atiende tanto al victimario como a la víctima.

¿Qué opina de que la mayoría de víctimas sean jóvenes?

Me preocupa, porque es nuestra generación joven la que está muriendo y la generación que viene atrás, los niños, están viendo este grado de violencia y ven el peligro que corre la juventud. Me pongo a pensar que, durante el conflicto armado que hubo en el país, ser joven era un pecado, porque la guerrilla y el ejército lo reclutaban y en este caso es lo mismo. Por el solo hecho de ser jóvenes se vuelven vulnerables. Pareciera que por ser jóvenes ya están aptos para ser secuestrados y asesinados... digo esto porque es lo que yo veo.

¿Ha evolucionado la forma de asesinar?

El grado de barbarie, de tortura, ha venido evolucionando hacia lo más trágico. Tengo imágenes que uno cree que no las puede hacer un ser humano, cosas que no se ven ni en películas. Lo peor es que en algunos casos las víctimas estaban vivas cuando les hicieron eso.

¿Qué casos lo han impactado más y por qué?

El de los cinco niños estudiantes de Santa Tecla, porque eran niñitos de 14 y 15 años. Verlos uno sobre otro, uniformados y las mochilas puestas todavía en la espalda, da compasión. Lo mismo con las señoritas a las que les dejaron estacas o navajas dentro de las vaginas y el caso de una niña de seis años, la habían decapitado en Ciudad Arce, su cabeza la hallamos en un pozo y su cuerpo entre un cafetal.

¿Qué le dice a la gente que le pide buscar a sus parientes?

Que tengan paciencia y que me estén llamando seguido para ver si les he hallado a su familiar. Lo duro es cuando le cuentan la historia de cómo se les perdió su pariente, me acaban de decir de una muchacha que lleva un año desaparecida y tenía un bebé de tres años y él le dice a la abuelita: "Salgamos a buscar a mi mamita". Eso me da mucha tristeza.

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