Cafetaleros denuncian robos pese a operativos

Afectados en El Congo piden a la PNC potenciar las labores de inteligencia para combatirlo

Los caficultores aseguran que el hurto de café ha disminuido porque su precio en el mercado ha bajado. Sin embargo, los robos siguen. Foto EDH / Douglas Urquilla.

El anuncio hecho en octubre pasado de que la Unidad Antipandillas y la Policía Rural trabajarían en conjunto para dar protección a los cafetaleros y sus respectivos empleados durante la cosecha del "grano de oro", que concluye en marzo próximo, no provocó gran expectativa entre el gremio.

Algunos cafetaleros consultados por El Diario de Hoy aseguran que el robo de café "es un mal" que no se termina por más policías que se desplieguen en las zonas de cultivo y tránsito del grano.

Las fuentes agregan que si este año se han escuchado menos denuncias de hurto de café a nivel nacional no quiere decir que no se esté cometiendo dicho delito. Según ellas, es el bajo precio que tiene actualmente el producto en el mercado lo que ha hecho que esta práctica deje de ser tan rentable para el hampa.

"Si los hurtos han disminuido no es porque la Policía esté combatiendo a fondo el problema, sino porque los ladrones al ver que el café se compra a bajo precio prefieren robar otra cosa, pero el problema se sigue dando", sostuvo un cafetalero de la zona del lago de Coatepeque, en Santa Ana.

Algunas señales de que los delincuentes no han dejado de operar en los alrededores del lago es que algunos cafetaleros se han visto obligados a contratar los servicios de vigilantes privados para que resguarden sus propiedades y como medida de precaución los pagos a los trabajadores ya no se hacen en las fincas, sino que en lugares específicos en el centro de la ciudad.

Hace dos meses, cuando el subdirector de la Policía Rural, Pablo Escobar Baños, y su similar de la División Antipandillas, Pedro González, anunciaron el plan de seguridad al gremio de cafetaleros acordaron incrementar la seguridad en aquellas zonas que han sido identificadas por dicho sector como las más peligrosas.

No obstante, algunos cafetaleros y vecinos de Coatepeque señalan que "es un secreto a voces" que, entre la noche y madrugada, camiones cargados con sacos de café bajan del volcán de Santa Ana y atraviesan los cantones Palo de Campana, Lomas de San Marcelino y hacienda Las Lajas. La mayor parte de esa mercancía, según las fuentes, ha sido obtenida de forma ilícita.

"Este es el paso de tráfico del café hurtado, en la noche no se ve a ningún policía... Cuando han hecho capturas han sido de día y a caficultores solo porque no llevan bien detallado el documento de envío de café", relató un lugareño.

A los pobladores les resulta "irónico" que los traficantes de café pasen con grandes cargamentos del grano frente al puesto policial de Planes de la Laguna y no les pidan la documentación. Cuando un equipo de este Diario intentó obtener la versión de los agentes de ese puesto policial el lugar estaba cerrado.

Según las fuentes, la forma de operar de las bandas es que contratan a personas que se dedican al hurto de café, luego ponen secar el grano en lugares clandestinos y después lo venden.

Los afectados manifiestan que el "envío" es un documento legal que les entrega la comercializadora a los caficultores para hacer el traslado del grano verde y uva (maduro) para luego venderlo.

Dicho papel ampara, como lo exige la Ley de Comercialización del Café, la legalidad del producto porque detalla la cantidad de sacos y de libras de café que se transportan. Así como la finca de donde proviene la mercadería y la hora a la que fue sacado.

"En el tema del café seco como no está permitido comercializarlo ni nada ellos (los delincuentes) lo llevan y la Policía no los captura. Y lo peor es que no es una mínima cantidad la que transportan", sostuvo un afectado.

"Peces gordos no caen"

En los últimos días la Policía y la Fuerza Armada han reportado varias detenciones de personas que se dedicaban al hurto de café en fincas de Santa Ana, La Libertad y Usulután.

A inicios del mes, la oficina de comunicaciones de la Fuerza Armada informó que dentro del Plan Sumpul un grupo de militares decomisó 22 quintales de café uva (maduro) valorados en 528 dólares en Ahuachapán.

Simultáneamente la Policía admitía que en el municipio de Santiago de María, en Usulután, se había intensificado el hurto de café, pero se habían hecho capturas (no especificó cuántas) y se logró recuperar parte de la mercancía.

La semana anterior, las autoridades reportaron las aprehensiones de seis sujetos, quienes trasladaban en un vehículo 12 sacos de café, equivalentes a 40 libras, que aparentemente habían sido hurtados.

Las capturas se hicieron en la calle que va hacia el municipio de Jayaque, La Libertad, y según el reporte policial el producto había sido robado en una finca ubicada en el caserío Los Laureles, del cantón Los Sitios, en Talnique.

Además, en el mismo departamento, otros tres hombres fueron arrestados cuando agentes de la Policía Rural les descubrieron ocho sacos de café del que no pudieron mostrar su legalidad. El procedimiento se llevó a cabo en el municipio de Comasagua.

Aunque algunos caficultores celebraron las capturas de los delincuentes lamentaron que las autoridades detengan a personas con poca mercadería, pero no detienen" a los peces gordos", quienes, según las fuentes, pertenecen a estructuras delictivas bien organizadas y que pueden robar hasta 100 quintales de café oro, que pueden llegar a valer hasta 20 mil dólares.

"Los acaparadores de café robado han crecido tanto porque tienen gente en todas partes comprando el grano. Estas bandas tienen tantos contactos que hasta adquieren fertilizantes e insumos agrícolas de forma clandestina", criticó un cafetalero.

Los consultados también denunciaron que las autoridades con frecuencia capturan y tratan como delincuentes a caficultores que se han equivocado al momento de redactar el documento donde dan las especificaciones del producto que llevan.

Un ejemplo de ello ocurrió esta semana cuando un joven identificado como Adolfo Hitler Reyes fue capturado por la Fuerza Armada en la carretera que de Apaneca (Ahuachapán) conduce hacia Sonsonate.

Según la oficina de comunicaciones de la institución, al hombre le decomisaron 22 quintales de granos de café de uva, debido a que no presentó la documentación que respaldara su legal tenencia.

Uno de los policías que participó en la captura de Reyes manifestó que el código del productor (la hoja de envío) no estaba legible.

Sin embargo, allegados a la investigación manifiestan que la captura se dio porque el documento no estaba bien redactado y no porque el producto fuera hurtado.

Esta noticia se expandió en las redes sociales, no tanto por el supuesto delito, sino por el nombre del personaje histórico alemán al que evoca la identidad del joven detenido.

Temor provoca silencio

El miedo a perder sus puestos de trabajo o a que los delincuentes les hagan daño a ellos y sus parientes ha obligado a algunos encargados de fincas a guardar silencio en torno al acecho de los delincuentes en las zonas cafetaleras.

Algunos de ellos niegan que se estén dando problemas pero se contradicen al asegurar que sus patronos han tenido que contratar seguridad privada para protegerse ellos y sus propiedades.

Los caficultores tampoco se han librado de ser extorsionados por las pandillas, quienes han infiltrado a algunos de sus miembros en este sector.

Las personas que se dedican a la corta del grano también se han visto afectadas por el accionar delictivo y han tenido que recortar su horario de trabajo, pues temen andar muy tarde entre los cafetales porque ya se han dado ocasiones en que les han robado el dinero o las pocas pertenencias que llevan.

Para los afectados, además de desplegar más agentes de la Policía durante la época de cosecha, también hace falta potenciar la labor de inteligencia para detectar a dónde va a parar la mercadería robada, ya sea el café, los fertilizantes, la maquinaria u otros insumos.

Los consultados manifestaron que mientras no se combata la inseguridad en este sector, los progresos en el tema de la caficultura no serán significativos, así exista buena voluntad por parte del Gobierno para reactivar este rubro.