Indagan abusos en bartolinas de PNC Usulután

Dos golpizas tuvieron lugar dentro de las celdas en octubre

No menos de dos hechos violentos ocurrieron dentro de las celdas en el mes de octubre pasado, lo que generó que la Fiscalía abriera un expediente de investigación. Foto EDH / Francisco Torres

USULUTÁN. El 13 de noviembre anterior, un informe de Medicina Legal provocó un giro en la indagación de lo que hasta ese momento era una muerte circunstancial en las bartolinas policiales de Usulután.

El informe determinó que Noé Isaías Morales Ramos, de 21 años, no murió por una resaca, sino que fue asesinado, aparentemente, dentro de la celda.

Morales Ramos murió el 19 de octubre pasado; había llegado un par de días antes, luego de haber sido arrestado durante una redada antiextorsión que tuvo lugar en Jiquilisco, Usulután.

La nueva misión de las autoridades es aclarar quién le propinó múltiples golpes en la cabeza hasta dejarlo grave, y no brindarle atención médica inmediata.

En un inicio, la muerte pareció un caso aislado, de no ser porque las autoridades luego relacionaron el hecho con otro evento que había ocurrido 11 días antes dentro de las mismas bartolinas, cuando otro reo fue vapuleado y enviado a un centro asistencial, donde sigue ingresado en condición delicada y sin poder relatar quiénes fueron los que le propinaron la golpiza.

Los dos casos, el homicidio consumado y el imperfecto, han dado pie a que la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH) y la Inspectoría General de la Policía (IGP) inicien una investigación contra el personal que custodia a los reos en dichas bartolinas.

A estos casos se suma una larga lista de denuncias contra la PNC por otras arbitrariedades (ver nota aparte).

La Fiscalía también ha abierto un expediente a fin de determinar quiénes ordenaron y ejecutaron las golpizas a ambos presos, según confirmó David Acosta, jefe de la oficina fiscal de Usulután, quien detalló que la indagación es incipiente, porque fue hace pocos días que Medicina Legal les informó que la muerte de Morales Ramos no fue consecuencia de la embriaguez, sino homicidio.

También la IGP abrió un expediente y, aunque las jefaturas no dan detalles, porque la ley no lo permite, fuentes cercanas a la investigación destacan que hay dos hipótesis y que en ambas suponen que hay policías involucrados.

Casos complejos

Fuentes extraoficiales dicen que la hipótesis más creíble es que ambos sujetos fueron vapuleados por los supuestos pandilleros con los que fueron detenidos, luego de que estos se enteraran de que las víctimas habían aceptado beneficios como reducción de sus penas si declaraban en contra de sus amigos de pandilla.

En este caso, en la IGP sospechan que un agente que estuvo presente cuando le ofrecieron beneficios a las víctimas habría informado al resto de detenidos que alguien iba a colaborar con las autoridades, y que por eso los vapulearon.

La otra hipótesis que tienen es que las golpizas se las habrían dado los agentes policiales mientras los interrogaron.

Por su parte, el jefe policial de la delegación usuluteca, inspector Jesús Molina Aguiluz, tiene otra sospecha.

"Es probable que la golpiza la dieron los mismos pandilleros, por una orden de afuera, porque hicieron algo en contra de la mara", dice, mientras señala que el escenario que plantea es algo habitual en todas las bartolinas policiales, y no solo en la de Usulután.

Molina dice que ha hecho llegar informes a la IGP y que están dispuestos a colaborar en las investigaciones para determinar si hubo o no participación de policías. Extrañamente, Asuntos Internos aun no conoce del caso.

La delegada departamental de la PDDH, Milagro Guevara, desconfía de cómo reacciona la PNC cuando sospecha de agentes ligados a casos que violan los derechos de los reclusos: "No es que las jefaturas de la PNC no reaccionen, el problema es cómo lo hacen: dan explicaciones que más bien parecen excusas para dilatar los procesos", señaló.

Para Guevara, sí hay responsabilidad policial en la muerte de Morales Ramos, "aunque sea por omisión".

Lo dice porque, un día antes de que el detenido muriera, un representante de la PDDH lo encontró golpeado dentro de la celda y giró un oficio donde pedía la atención médica inmediata del preso. Pero en la PNC no lo atendieron, sino hasta un día más tarde. Para cuando ingresó al hospital San Pedro, en Usulután, ya era demasiado tarde.

La funcionaria ve con sospecha el hecho de que, tras el homicidio de Morales Ramos y la golpiza al otro reo, que al parecer está en estado de coma, las autoridades se apresuraron a explicar que las muertes fueron por resaca. Incluso, dijeron que ambas víctimas eran ebrios consuetudinarios y no hay constancia de que ingresaran bajo efectos de alcohol a las celdas.

Otra fuente de la PDDH también señaló que inicialmente trataron de sugerir que los detenidos ya ingresaron con muchos golpes, pero el examen médico que les hicieron antes de entrar a las celdas refleja todo lo contrario.

Acosta insiste en que no puede adelantar una hipótesis, pero asegura que, si se determina que hubo policías involucrados, se les aplicará la ley: "Tenemos varios casos judicializados contra policías y otro tanto condenados, así que, si este es el caso, vamos a proceder conforme a lo que nos dice la ley", advirtió.

Molina dice que tienen controles para evitar que los bartolineros -como le llaman en la jerga policial a los carceleros- no hagan uso de la fuerza, aunque destaca que estar en ese puesto es una situación estresante, en la que, en algún momento, la vida de los policías puede estar en peligro.

En la PDDH abundan las denuncias contra policías. Mientras Guevara brinda una entrevista a este rotativo, un hombre pone una denuncia, porque unos agentes golpearon a un pariente durante un arresto.

Utilizamos cookies propias y de terceros para optimizar el rendimiento, mejorar la experiencia de navegación y ofrecer contenidos y publicidad de interés. Al continuar con la navegación entendemos que acepta el uso de cookies. Más información.