Desaparece otra estudiante en Santiago Texacuangos

Ana Esther Chicas Cruz estudiaba bachillerato en salud, se extravió el lunes cuando iba a sus prácticas profesionales

"Ay Dios, señora, si ni combustible (para los autopatrullas) tenemos" fue la respuesta que recibió la madre de Ana Esther Chicas Cruz, de 20 años, el día en que fue a la Policía de Santiago Texacuangos a pedirles que la ayudaran a buscar a su hija, una estudiante de enfermería.

Ana Esther se sumó el lunes anterior a las estadísticas de personas desaparecidas en el país. La joven es estudiante de segundo año de bachillerato del Instituto Especializado de Educación Superior de Profesionales de la Salud.

La madre de la joven aseguró que la última vez que vio a su hija fue a las 9:30 a.m., del lunes, cuando abordó en Zacatecoluca un bus de la Ruta 133 para dirigirse a Santiago Texacuangos, en San Salvador, donde realizaba sus prácticas profesionales.

Ana Esther, según su pariente, solía llamarle para decirle dónde se encontraba. Ese día, a las 10:30 de la mañana le marcó y le dijo que ya estaba por llegar a la parada de buses donde se bajaría.

Unos minutos después, a las 11:45, la joven le llamó a una compañera de estudios para pedirle que llegaran a encontrarla porque iba cargada con unas frutas que utilizarían para una actividad académica.

De acuerdo con la madres, para abordar el bus que la llevaría a Santiago Texacuangos, Ana Esther se bajaba en una parada situada en la autopista de Comalapa y luego subiría unas gradas para llegar a un puente situado en la calle antigua a Zacatecoluca.

"Ese pedazo que se tenía que atravesar es horrible. Es solitario y peligroso, hasta hoy que la he andado buscando lo conozco", dijo la mujer.

Expuestos al peligro

Ana Esther junto al resto de compañeros se presentaban en horarios rotativos a la Unidad de Salud de Santiago Texacuangos y desde ahí eran enviados a las colonias y cantones del municipio para dar asistencia a los pobladores.

La madre de la joven, quien el martes pasado cumplió 20 años, lamentó que las instituciones educativas envíen a los alumnos a realizar sus prácticas a zonas peligrosas, sin tomar en cuenta que los jóvenes quedan a merced de los delincuentes.

La denuncia sobre la desaparición de Ana Esther fue puesta en la delegación de Zacatecoluca porque ahí residía.

La mujer dijo que, ante la desidia de las autoridades, su familia se ha dedicado a colocar afiches con información de su hija, para que la gente les ayude a dar con su paradero.

La desaparición de Chicas Cruz se suma a la de otras dos veinteañeras, Iris Martínez Ruiz y Verónica Platero, quienes cursaban tercer año de bachillerato en salud en el Instituto San Luis, en Soyapango.

Ambas desaparecieron el 29 de octubre, cuando iban a sus prácticas de enfermería al Hospital Nacional de San Bartolo, en Ilopango. Sus parientes aseguran que ambas fueron amenazadas por unos compañeros de estudio, pero aún se desconoce su paradero.

Mientras tanto, el sábado anterior, en el caserío Sitio Viejo, del municipio de Ilobasco, fue recuperado el cuerpo de Victoria del Carmen Urbina Hernández, una adolescente que tenía ocho días de haber sido reportada como desaparecida. Fue cadáver fue hallado por sus familiares, indicaron fuentes policiales.

El cadáver estaba semienterrado en un lugar que es dominado por el barrio 18.

El martes anterior, Israel Ticas, criminalista forense de la Fiscalía, afirmó en su cuenta de Twitter, con tono de preocupación, que en las últimas dos semanas había recuperado los cadáveres de 12 jóvenes, y recomendó a los padres cuidar a sus hijos.