Tras los rastros del Tortuga en Panchimalco

José Rafael Ortiz Jorge es un supuesto marero de la 18, tiene cinco órdenes de captura por cuatro asesinatos, según la FGR

Entre cerros y cuevas son los escondites de este supuesto pandillero, que usa para esquivar a las autoridades en las zonas rurales en Panchimalco. Foto EDH / Lissette Lemus.

Sus movimientos y operatividad son similares a la de un guerrillero en los tiempos de guerra. Se esconde en cuevas "destroyer", tatús y recovecos de las montañas de Panchimalco. Según la Policía es el pandillero que ha puesto en jaque a las autoridades en los últimos años y por su captura hay una recompensa de cinco mil dólares. Su nombre es José Rafael Ortiz Jorge, (a) Tortuga o Daymon.

El Tortuga no está tatuado y camina por todas las montañas del Palaco, Los Sosa, La Montaña, Los Troncones, Las Crucitas, Azacualpa, Panchimalquito, El Sillar, Los Pajales, Troncones, San Isidro y otros lugares. Todos rodeados de árboles y milpas.

En su documento de identidad dice que es jornalero. Nació el 15 de octubre de 1986, mide 1.63 centímetros, pesa 110 libras y es de piel morena. Pero su pequeña estatura y poco peso no es impedimento para su operatividad. Tiene una admirable resistencia y capacidad para caminar y correr, dicen los policías.

El supuesto poder de mando que tiene dentro de la estructura delincuencial es fuerte. Tiene el mando de 40 mareros aproximadamente que han sido fichados por la Fiscalía. Tienen en su poder fusiles M-16 y Ak- 47. Lo saben los investigadores por los casquillos que han encontrado en los lugares donde se mueve.

Aunque se sospecha que el Tortuga ha cometido más de 25 asesinatos en el cantón Azacualpa y sus alrededores, los fiscales del Ministerio Público solo le tiene cinco órdenes de captura activas.

Al supuesto marero lo ha buscado el Grupo de Reacción Policial (GRP), la Unidad Táctica Operativa, el Comando Especial Antiterrorista de la Fuerza Armada y nadie lo ha podido agarrar. Las autoridades prometen una recompensa de cinco mil dólares por su captura.

La Policía pegó afiches en el pueblo publicando su rostro y la oferta de dinero. En menos de dos días ya no había ningún rótulo. Las fuentes aseguran que su familia los arrancó. El 60 por ciento de los habitantes es familia de Ortiz Jorge.

El supuesto récord criminal, según FGR

La primera es por homicidio agravado. Se cree que ordenó y participó en el asesinato de Gustavo Adelio Vásquez Vázquez, el 19 de junio de 2009. Ortiz Jorge y otros mareros supuestamente raptaron al joven, lo llevaron a una casa donde lo mataron con corvos y luego lo decapitaron. Su cabeza nunca fue encontrada.

El otro requerimiento es por el asesinato de Andrés Segura Mendoza y María Andrés Ramos. El doble crimen se cometió el 17 de marzo de 2010.

La tercera orden de captura es por el homicidio de José Alfredo Martínez, quien fue ultimado el 19 de octubre de 2010 en el barrio El Calvario.

También es requerido por el delito de agrupaciones ilícitas, ya que para cometer los homicidios y otros delitos se reunió con sus compinches.

Escondido en cuevas, tatús y montañas

Al Tortuga ya no se le ve desde hace meses en las calles del cantón Azacualpa. La mayoría de su familia lo encubre, sin embargo, un sobrino al parecer lo delató, y aseguró a las autoridades que se ha ido a vivir a las montañas. En un tatú.

Es por eso que la estrategia de la Policía y la Fuerza Armada cambió desde hace meses, las unidades especiales de la Policía patrullan en todas las montañas y lugares donde podría estar. "Han estado cerca de detenerlo", dice uno de los agentes, pero asegura que se "requiere más recurso humano y estrategias".

En su búsqueda los efectivos policiales han identificado todos los caminos que recorre el pandillero acompañado de otros sujetos.

En los tortuosos caminos hay árboles y piedras marcadas con los números de la pandilla 18. Sus casas "destroyer" son cuevas en las que se reúnen y planifican los delitos.

Una de ellas está en el camino al Palaco, que está a dos horas desde el casco urbano de Panchimalco.

Durante su trayecto los policías enumeran todos los lugares que han sido escenarios de asesinatos. Por ejemplo, en El Ámate, ahí enterraron a dos mujeres el año anterior. En el río, mataron a un joven que lo sacaron de una fiesta. En La Ceiba, mataron y enterraron a un marero.

En ese mismo lugar, los agentes aseguran que el Tortuga adiestra a los adolescentes y niños que recluta para la pandilla.

Los investigadores narraron que Tortuga está comunicado con otros pandilleros y con su hermano menor, David A., quien también está fichado como integrante de la pandilla 18 en Azacualpa, pero se le ve pocas veces.

El Tortuga es muy parecido a su hermano José Edgardo Ortiz Jorge, (a) El Tolín, quien era su mano derecha dentro de la pandilla 18. Sin embargo, El Tolín esta fuera de la operatividad delincuencial.

Fue detenido en marzo de 2011 y en noviembre de ese mismo año condenado por el Tribunal Cuarto de Sentencia a 30 años de cárcel, por haber asesinado al expresidente de la Federación de Motoenduro, Simón Bolívar Rosales Lorenzana, de 52 años.

Desde la condena de Tolín, el Tortuga exigió a sus compinches incrementar su operatividad. Las pocas veces que se le ha visto en las polvorientas calles del cantón Azacualpa, ha sido para medir fuerzas a balazos con la Policía y los soldados.

Sin embargo, los investigadores aseguran que han estado cerca de los pasos del delincuente. Antes de la detención del Tolín, los dos sujetos se enfrentaron a tiros con la Unidad Táctica Operativa de la Policía y resultaron heridos, pero no de gravedad.

En esa fecha nadie daba referencia de dónde estaban los dos pandilleros. Lo buscaron en las Unidades de Salud y hospitales y no lo encontraron. Los pocos pobladores que se atrevieron a dar información a la Policía dijeron que los habían visto por una cueva.

Los agentes lo buscaron en la cueva y sólo encontraron jeringas, algodones, esparadrapos, y otros materiales para curaciones.

Los policías concluyeron que ahí permanecieron los dos delincuentes. Semanas después confirmaron que un promotor de salud era obligado a caminar varias horas para ir a curar las heridas de los dos pandilleros en la cueva.