Pocas pruebas contra sujetos ligados a tiroteo

El argumento de la PNC para arrestarlos es que sus características coinciden con la que dieron testigos

Los imputados dijeron que no existen pruebas que los involucren al tiroteo. La PNC dijo que no se les incautaron armas, pero que tienen características similares a las descritas por los testigos. Foto EDH / Mauricio Cáceres

En un ambiente de muchas preguntas y pocas respuestas, la Policía Nacional Civil presentó ayer a tres hombres capturados minutos después del tiroteo ocurrido la tarde del martes dentro de un centro comercial en Antiguo Cuscatlán.

Las autoridades los acusan de homicidio tentado y lesiones en perjuicio de tres personas, pero Mario Herrera, inspector policial de Santa Tecla, manifestó que los sujetos fueron arrestados en una gasolinera contigua al centro comercial porque sus características físicas, así como las del carro en que se conducían, coinciden con las que dieron algunos testigos del ataque.

El oficial Herrera reconoció que durante la captura no se les decomisó ninguna arma de fuego; pero no descartó que los hombres se hayan desecho de ellas en el trayecto.

Los imputados fueron identificados como Néstor Napoleón Guandique, de 36 años; Francisco Reynaldo González Torres, de 32 –quien según la Policía fue deportado de Estados Unidos y pertenece a una pandilla de ese país–, y Gerson Anderson Hernández Bolaños, de 26.

El día del atentado, el gerente de operaciones del establecimiento comercial, Mario Nuila, aseguró que en las cámaras de seguridad se observaba que los disparos se hicieron desde un vehículo "tipo Jaguar", color gris. Sin embargo, la Policía le decomisó a los imputados dos carros tipo sedán, uno blanco y otro negro, así como tres teléfonos.

En la escena del tiroteo, según la fuente, se encontraron varios casquillos de bala calibre 45 milímetros. Herrera detalló que se tiene información de que fue una sola persona la que disparó.

Sin móvil del ataque

Durante el tiroteo dentro del establecimiento comercial resultaron lesionados un empleado bancario, identificado como Marco Antonio Santos, de 32 años; Ya Ching Lin, de origen asiático, y Mauricio Acuña, de 28, a quien se le vincula a una mara estadounidense y tiene más de un año de haber sido deportado.

Inicialmente, las autoridades han dicho que aparentemente el atentado era dirigido contra Acuña, aunque el oficial Herrera aclaró que las causas aún no se tienen claras.

"Hasta donde sabemos, Mauricio Acuña viene de EUA; desconocemos si tiene vínculo (con los atacantes) y qué tipo de problemas. Si es por relación de drogas, ajuste de cuentas o de amenazas, serán las investigaciones las que dirán si hay una relación de tipo delictivo o pandilleril", sostuvo el jefe policial.

Según se informó, hasta ayer no se tenía vinculado a Acuña a ningún hecho delictivo en el país. Por esta razón, el hombre permanece hospitalizado bajo custodia policial, pero para evitar que sufra otro atentado, no en calidad de detenido.

Sobre el estado de salud de las tres víctimas, Herrera dijo que sus lesiones no son graves y que se encuentran estables.

El delegado policial dijo que no podía brindar más información en torno al caso porque es la División Central de Investigaciones y la Unidad Antipandillas las que están recabando información para esclarecer el caso.

Por su parte, fuentes de la Fiscalía General dijeron que la investigación está en la fase inicial y que se continuará recolectando información.

Taxista y operador de call center entre detenidos

Los hombres presentados por la Policía como responsables del atentado negaron todos que tuvieran relación con el hecho y dijeron que fueron arrestados solo porque se encontraban en el lugar.

Néstor Guandique manifestó que trabaja como taxista para una empresa de transporte ejecutivo situada en la zona de La Gloria, en Mejicanos, y de acuerdo con la mecánica de trabajo que siguen a él le tocó el turno de dar el servicio a un cliente.

Según él, la empresa le encomendó desplazarse hacia un casino situado en Santa Tecla y luego llevar a los clientes al lugar donde fue aprehendido.

Por su parte, Francisco González, el hombre deportado y vinculado a una pandilla, manifestó que trabaja como operador en un call center. Agregó que el día de su arresto su carro tuvo un desperfecto y se le quedó en la estación de servicio cuando se dirigía hacia un casino con Gerson Hernández.

Ambos se fueron al centro de entretenimiento y dos horas después llamaron a un taxi para que los trasladara a la gasolinera para recoger el vehículo.

De acuerdo con el imputado, mientras hacían maniobras para hacer que el carro encendiera llegó la Policía y los capturó a los tres.

"Mi carro se me quedó en la gasolinera, si yo hubiera hecho algo en ese lugar (el tiroteo en el centro comercial) y llega la Policía jamás voy a regresar a ese lugar (a la escena)", dijo González en su defensa. Sobre la causa de su deportación se limitó a decir que era un asunto personal.