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Matan a marero en el parque San José

PNC sospecha que cobraba extorsión a vendedores cuando lo atacaron

Lilibeth Sánchez Diana Escalante sucesos@eldiariodehoy.com Miércoles, 19 de Septiembre de 2012

Un cabecilla de una clica de la mara 18, que opera en el predio de la ex-Biblioteca Nacional, y otras sectores del centro de San Salvador, fue asesinado a balazos ayer, cuando al parecer cobraba el dinero de extorsiones en las cercanías del parque San José.

Agentes de la delegación Centro dijeron que alrededor de las 10:00 a.m., Dagoberto Santos García, de 35 años, (a) El Bruja, caminaba en la 6a. Avenida Norte junto a Osmín R., de 57, cuando dos sujetos a bordo de una moto azul les dispararon.

Una patrulla del Sistema de Emergencias 911 llegó a la escena y trasladó a los dos hombres hacia el hospital Rosales.

Fuentes policiales afirmaron que García presentaba heridas de bala en el abdomen y en la cabeza; mientras que el otro hombre tenía una herida en el brazo.

Una hora después, se confirmó que el miembro de la mara 18 pereció mientras recibía atención médica.

En la escena del homicidio, algunos agentes aseguraron que el ataque iba dirigido a El Bruja, aunque no lograron determinar si lo asesinaron en venganza porque estaba extorsionando a los vendedores de la zona o por rencillas con mareros rivales.

"Son pandilleros de acá de la zona y vienen a pedir la renta a las ventas de este lugar", manifestó el oficial de servicio de la delegación Centro, identificado solo como inspector Miranda.

Pese a que la Policía hizo un operativo de búsqueda en el centro capitalino para capturar a los homicidas de los supuestos delincuentes, hasta el cierre de esta nota no habían arrestos.

Cabecilla era investigado

Algunos investigadores de la Policía dijeron ayer que desde hace unos meses estaban tras la pista de Dagoberto Santos García, quien había sido denunciado por extorsión.

Como parte de las pesquisas, las autoridades ya habían hecho al menos 10 entregas controladas de dinero pero, según manifestaron, todavía no lo habían capturado porque las investigaciones seguían en proceso.

En reiteradas ocasiones, vendedores formales e informales del centro capitalino han denunciado que son extorsionados por las pandillas que operan en la zona.

Este asedio de los grupos delictivos ha obligado a muchos comerciantes a clausurar sus negocios, debido a la poca rentabilidad que les genera o por temor de ser asesinados si se niegan a ser chantajeados.

Sin embargo, las autoridades han manifestado que en algunos casos los mismos vendedores actúan en complicidad con los pandilleros, pues se acceden a cobrarles el dinero a sus compañeros o a ocultarles en sus negocios las armas que utilizan los delincuentes para atacarlos o intimidarlos.