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Niños prófugos por disputa legal
Dos niños salvadoreño-estadounidense están en el centro de una disputa judicial. El padre quiere llevárselos a Estados Unidos. La familia materna se opone, argumentando que los abandonó durante más de dos años y que sólo busca beneficios económicos
Sin saberlo y, menos, pretenderlo, a sus tres y dos años, respectivamente, Samuel y Estéfany viven prófugos desde la tarde del miércoles pasado luego de que un juzgado dictaminara entregarlos en custodia a su padre, el cubano-estadounidense Leonardo Lugo Cepero, a casi tres años de que éste no se ocupara de ellos, según la familia materna de los niños y el abogado de ésta, Fernando Meneses.
Tras la resolución judicial, la abuela materna de ambos niños, Amelia Sandoval, decidió abandonar su domicilio y vivir a hurtadillas porque en su opinión, que es la misma del abogado Meneses, a Lugo Cepero no lo mueve el amor por sus hijos, sino una ambición que vale ocho mil dólares mensuales, suma que recibiría como subvención para sus dos hijos, quienes ostentan la nacionalidad estadounidense también.
Amelia es quien se ha quedado a cargo de los niños desde marzo anterior, luego de que la madre de éstos, Roxana Elisa Sandoval, falleció a consecuencia de un cáncer cerebral que la afectaba incluso antes de que sus dos hijos nacieran. Es más, lo padecía antes de que hiciera vida común con Lugo Cepero.
Amelia dice que fue precisamente el cáncer que sufría el que le hizo añicos la vida familiar a Roxana.
Todo comenzó con un viaje que Roxana hizo a Estados Unidos. Justo días antes de que retornara a El Salvador, la joven les comunicó que había conocido a un joven de quien se había enamorado.
Todo parecía color de rosa, incluso después de que Lugo Cepero se enterara de que Roxana convulsionaba frecuentemente, a consecuencia de unos tumores cerebrales.
Roxana y Leonardo se casaron. Ella sabía que no podía tener hijos mientras estaba bajo tratamiento por su dolencia. Pero aún así decidió embarazarse y nació Samuel. Aparte de esporádicas convulsiones, en apariencia no hubo mayores complicaciones de salud.
Luego Lugo Cepero insistió en que quería otro hijo, a sabiendas de la dolencia de Roxana. Ella consintió y nació Estéfany. Pero tras el complicado embarazo y posterior alumbramiento, la salud de Roxana se deterioró. Los tumores se reaparecieron y tres veces más malignos que aquellos que había logrado vencer antes de ser madre.
Abandonó el hogar tras ver paralítica a su mujer
Después del segundo parto, a Roxana se le paralizó la parte izquierda de todo su cuerpo.
Y ahí, afirma Amelia, se reveló cuán grande era el amor que había entre Roxana y Leonardo.
El hombre, según la familia, decidió abandonarla tanto emocional como económicamente, a tal punto que era Amelia quien le enviaba dinero desde Santa Ana a Estados Unidos.
Al ver lo anterior, Amelia fue a visitar a su hija y tras obtener un permiso indefinido por parte de Leonardo se trajeron a Samuel. La niña la dejaron con Roxana para que ésta no se sintiera sola.
Pero a los pocos meses, tras la gravedad de la enfermedad y el abandono de su marido decidieron traer a Roxana y a Estéfany.
Ella había pedido que quería morir en Santa Ana, su tierra natal. Amelia afirma algo más: al abandonar el hogar, Leonardo les dijo que no quería saber nada de su mujer y sus hijos.
Y así fue, asegura Amelia y varias de sus hijas que la han apoyado, tanto para lidiar con la enfermedad de Roxana hasta que falleció en marzo pasado, como con la crianza de Samuel y Estéfany.
Desde entonces no supieron más de Lugo Cepero. Jamás hubo comunicación telefónica ni por cualquier otro medio para saber de Roxana o sus hijos, y menos hubo una ayuda económica durante los dos años y medio que Amelia y sus demás hijos batallaron con la enfermedad de Roxana.
Es por esa ausencia de todo que a Amelia y sus hijas les sorprendió cuando pocos días después de haber enterrado a Roxana, Leonardo tocó a la puerta de su casa y les dijo sin tapujos que venía a llevarse a Samuel y a Estéfany, que si no se los daban por las buenas se los iban a dar por las malas.
"De esa forma se presentaba a agradecernos por haberlos cuidado mientras él se había desentendido de ellos, contrario a lo que un buen padre y buen esposo hubiera hecho", sostiene.
Inconformes con resoluciones judiciales
Tanto Amelia como el abogado Meneses afirman que ante la irresponsabilidad de Lugo Cepero recurrieron ante un tribunal de familia de Santa Ana para quitarle la patria potestad de ambos niños.
El proceso marchaba bien.
No obstante, ya estando en El Salvador, el cubano-estadounidense decidió contraatacar y trabó un proceso judicial para recuperar el cuidado de sus hijos y llevárselos a Estados Unidos en el juzgado especializado para la niñez y adolescencia de Santa Ana.
Sorpresivamente, afirma el abogado Meneses, este último tribunal, sin mayores averiguaciones sobre la idoneidad de Lugo Cepero y sin tomar en cuenta que ya existía otro proceso judicial en el que precisamente se le intentaba despojar de su patria potestad debido al abandono por más de dos años, le otorgó la custodia de los niños.
Según el abogado Meneses, a pesar de que habían interpuesto recursos de apelación en una instancia superior, el juzgado especializado para la niñez y adolescencia de Santa Ana ordenó a la familia materna de Samuel y Estéfany que se presentaran a las 2:00 p.m. del pasado martes llevando consigo los pasaportes de ambos menores.
Según Meneses y Amelia, era claro que si querían los pasaportes era porque ese mismo día se los entregarían al padre, por lo cual decidieron no presentarse y abandonar su domicilio para resguardar a los niños mientras buscan revertir legalmente la decisión judicial que califican de arbitraria y de la cual tienen sobradas razones para sospechar de que en alguna parte del proceso ha habido corrupción.
Sospechas de falso amor por una pura ambición
El abandono que Lugo Cepero hizo de su mujer enferma de un cáncer terminal en el cerebro y del de sus dos hijos es algo que han probado fácilmente, dice el abogado Meneses y la familia Sandoval.
Él nunca en más de dos años y medio envió un centavo para el cuido de su mujer y sus dos hijos.
La familia Sandoval no reclama ese abandono porque a raíz de ello hayan pasado penurias económicas, dicen. Y es evidente que Samuel y Estéfany no la pasan mal.
Lo que sí le echan en cara es que transcurridos casi tres años de que nunca les hizo una llamada telefónica y tampoco les ayudó económicamente venga a reclamar la patria potestad de los niños.
Pero los Sandoval y su abogado afirman saber por qué Lugo Cepero está interesado en llevarse a los niños a Estados Unidos.
Ayer, durante una conferencia de prensa en un hotel capitalino, Meneses y dos tías de los niños en disputa afirmaron que el mismo Lugo Cepero les ha dicho que si los niños están allá con él, el gobierno estadounidense le otorgaría cuatro mil dólares por cada uno como subvención.
Asimismo el abogado Meneses afirmó ayer que existen documentos oficiales en los procesos judiciales salvadoreños en los que consta que Lugo Cepero ha estado recibiendo dinero de parte del gobierno norteamericano en concepto de devolución de impuestos debido a que él ha declarado que los niños han estado todo este tiempo con él, lo cual ellos desmienten.
De acuerdo con los Sandoval, ellos no se opusieran a que Lugo Cepero se llevara a ambos niños si el tribunal hubiera investigado debidamente que tiene la idoneidad moral y económica para hacerse cargo de los niños.
Pero a criterio de Amelia y Meneses, el extranjero sólo estaría utilizando a los dos menores para obtener la subvención económica del gobierno estadounidense, pues lo poco que han investigado de él es que no tiene empleo conocido desde hace varios años cuando fue despedido de una empresa familiar debido a gestos de deslealtad.
Ayer la abuela de Samuel y Estéfany, dos tías de éstos y el abogado de la familia, pidieron a la primera dama de la República, Vanda Pignato, y a Cancillería hacer una investigación profunda sobre el caso para que en realidad el lío judicial se resuelva apegado a Derecho por el bienestar de los dos niños.

