Pandillas doblan montos de renta a transportistas

Catalino Miranda aseguró que hace unos meses pagaban $2,500 y hoy pagan hasta $5,000 por los chantajes

Dos buses fueron quemados en tres semanas. La PNC habla de "accidentes", pero empresarios sospechan mano criminal. Foto EDH/ Archivo

Al menos dos rutas de buses y microbuses del transporte colectivo del país han tenido que ceder al pago de las extorsiones que les han exigido pandilleros en las últimas semanas.

Una de las rutas de buses que está siendo golpeada por los chantajistas es la ruta 145, que hace su recorrido desde San Pedro Perulapía hacia el centro de San Salvador.

Personal de dicha empresa de autobuses realizó hace dos semanas un paro de labores en señal de protesta, después de las exigencias de dinero por parte de los mareros de San Pedro Perulapía, en Cuscatlán. Sin embargo, a fin de poder trabajar sin acoso, los empresarios decidieron pagar el dinero de inmediato.

Los empresarios afectados aseguraron que pagaron mil 500 dólares, no obstante, la exigencia fue de 2 mil dólares.

En los últimos días, los mareros han realizado un sin número de llamadas a los buseros para exigirles el remanente de 500 dólares, pero los transportistas se han negado a pagar por la falta de dinero.

Según acordaron con los delincuentes, los dueños de los negocios de buses deberán pagar 200 semanales, según confirmaron algunos afectados.

Fuentes de la Policía señalaron a un cabecilla de la Mara Salvatrucha que recién ha salido de la cárcel como el responsable de las amenazas y de las exigencias de dinero.

"Ya estoy acá. He regresado y hoy me van a pagar las extorsiones de todo este tiempo", sentenció el delincuente a los empresarios de la ruta, denunciaron algunos afectados.

Las fuentes policiales revelaron que el delito por el que el pandillero ha estado preso es el mismo: extorsión. Agregaron que el marero y sus cómplices son los responsables de extorsionar a los buseros de San Pedro Perulapán, Suchitoto y San Martín.

Al igual que la referida ruta de transporte, muchas otras han tenido que ceder a las exigencias de dinero que realizan los pandilleros, como es el caso de una empresa de transporte público que funciona en Tonacatepeque.

Sigue paro parcial de la ruta 115

En el municipio de Tonacatepeque, la ruta 115 se encuentra negociando el pago de miles de dólares para poder levantar el paro que tienen desde hace tres semanas.

Varias unidades (microbuses) han realizado viajes de forma irregular, debido a que los mareros amenazaron de muerte si no realizaban el pago de las rentas.

"No tenemos dinero, estamos en proceso de quiebra en la cooperativa. Las extorsiones y otros problemas en la ruta nos han llevado a la quiebra", dijo uno de los transportistas.

Algunos empresarios perjudicados revelaron que, en varias oportunidades, los mareros han citado a los directivos de la ruta en la colonia Las Flores, para negociar las extorsiones.

Indicaron que las pandillas los tienen acorralados, ya que desde el centro del municipio hasta la comunidad Los Héroes son asediados por la Mara Salvatrucha; y desde el referido lugar hasta la comunidad El Maíz, los mareros de la 18 también exigen pago de renta.

En Apopa, de la misma forma, son extorsionados por ambas pandillas.

En Ciudad Delgado, la 18; y en los mercados La Tiendona. El Zurita y en el centro de San Salvador, la MS.

Los oficiales revelaron además que las llamadas de los pandilleros son realizadas, supuestamente, desde los números telefónicos: 7140-3802, 7531-3998, 7441-1828, 7401-8091, 7036-1097, 7094-2809, 7681-1785 y 7631-1901.

Algunas víctimas confirmaron que todas las llamadas que reciben las realizan los delincuentes en conferencia desde el penal de Ciudad Barrios, donde están presos los mareros que pertenecen a la cúpula de la Salvatrucha; de la cárcel de menores de Tonacatepeque; y del penal de Chalatenango. La mayoría de llamadas las realizan en horas de la noche.

"Queremos ir a bacilar con nuestras jainas (mujeres) y necesitamos billetes al turicentro de Guazapa y El Paisnal. El pago lo queremos que lo hagan con billetes de 5 y 10 dólares", expresan los mareros a las víctimas en las llamadas.

Para evidenciar que los mareros tienen controlados a los motoristas, en las llamadas les detallan todos los movimientos que realizan en la oficina, les explican todos los negocios que tienen alrededor. Muchos negocios han cerrado por no poder pagar los chantajes, como el caso de una mueblería en el barrio Mercedes.

Los afectados también sospechan que los extorsionistas están vinculados a los mareros que operan en los caserío Tierra Blanca, Los Palacios, y en las colonias El Tránsito 1 y 2.

La ruta 115 ha sido golpeada también por los homicidios: tres de sus empleados han sido asesinados en lo que va del año. El último de los crímenes fue cometido en Tonacatepeque en contra del motorista José Neftalí Mancía Guillén, (a) "El Boina", de 35 años, el 6 de agosto recién pasado, minutos antes de que comenzara su jornada laboral.

Ese asesinato es el que desembocó en el paro de labores que ya suma tres semanas.

La segunda víctima mortal fue Saúl Henríquez Alas, apodado "El Manteca", quien fue muerto en el interior del billar Cinco Estrellas, en el barrio Mercedes, frente a la casa del alcalde, según la Policía.

Alas fue atacado a balazos, a quemarropa y en la cabeza, cuando departía junto a sus hermanos en el establecimiento.

Doblan el cobro de las extorsiones

En las últimas semanas, al menos 15 rutas de microbuses que circulan en el gran San Salvador han sufrido un incremento en el número de extorsiones y en los montos de estas, ya sea por parte de pandilleros o por parte de delincuentes comunes, según lo confirmó Catalino Miranda, presidente de una de las gremiales más fuertes del transporte público en San Salvador.

Debido al cobro de los chantajes, los empresarios y empleados de la ruta que Miranda dirige realizaron una reunión de emergencia la semana anterior.

Miranda declaró que en la reunión: "Todos los afectados expusieron las cantidades que deberán pagar; de lo contrario, hay amenazas de muerte y quema de unidades de transporte".

El empresario detalló que a muchos propietarios de las unidades se les está exigiendo el pago de hasta 5 mil dólares mensualmente, cuando meses atrás pagaban 2, 500 dólares.

"Todos los pagos de las extorsiones son el doble. Si los empresarios pagaban mil dólares, ahora pagan 2 mil dólares", explicó el empresario.

Después de las exigencias de dinero, al menos tres rutas de microbuses y buses han dejado de brindar el servicio de forma indefinida.