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Condenan a parientes de Carlos Mojica, el Viejo Lin

b Los mareros participaron en cuatro asesinatos que se cometieron en Apopa

Óscar Iraheta Twitter:@oscar_iraheta Martes, 21 de Agosto de 2012

Cuatro pandilleros de la 18, entre ellos dos sobrinos del marero y cabecilla de la estructura criminal, Carlos Mojica Lechuga, (a) El Viejo Lin, fueron condenados a prisión por haber participado en cuatro asesinatos, según informó el Ministerio Público.

La condena por homicidio agravado y rapto (privación de libertad) fue impuesta el lunes pasado a las 7:00 de la noche en el Juzgado Antimafia de San Salvador, después de varios días de realizarse la vista pública.

Los mareros sentenciados fueron José Alfredo Avilés Mojica, (a) Cazuya, y José Luis Avilés Mojica, (a) El Chele Scoobi. La sentencia es a purgar 90 y 30 años de cárcel respectivamente.

Además fueron condenados Ever Adolfo Gómez Villegas, (a) El Scoobi, y Jorge Stanley Cantor, (a) El Little Boy, quienes deberán cumplir 55 y 30 años de prisión respectivamente.

Los sujetos son parte de la estructura criminal de la pandilla 18 que delinque en Tonacatepeque, La Campanera, San José Las Flores y en otras zonas, según las fuentes.

El jefe fiscal de la Unidad de Homicidios, Víctor Manuel Fuentes, detalló que todos los asesinatos fueron cometidos en la zona norte de San Salvador.

Para lograr las sentencias, los fiscales presentaron la declaración de un testigo con beneficios penales (criteriado), quien participó en los delitos. El declarante relató en el juicio los detalles de cómo los imputados cometieron los asesinatos.

Como parte del proceso fueron realizadas pruebas de ADN a los parientes de las víctimas, las cuales dieron positivas. También fueron revelados informes policiales, declaraciones de investigadores y otras evidencias, dijo el jefe fiscal de homicidios.

Asesinatos con lujo de barbarie

Uno de los hechos ocurrió el 1 de abril de 2009, en la Lotificación San Nicolás, de Apopa, donde fueron asesinados los hermanos Max Ernesto y Óscar Leonel Lemus Guardado.

A las víctimas las asesinaron solo por haberlos confundido con integrantes de la mara Salvatrucha, dijo el fiscal.

Los parientes del Viejo Lin también fueron condenados por raptar al ciudadano Mauricio Antonio Mejía de Paz, empleado de una empresa y quien pretendía establecer una relación de noviazgo con una joven, quien a su vez sostenía una relación sentimental con un pandillero de la 18.

Mejía de Paz desapareció en junio de 2009. Según las declaraciones del testigo, la víctima fue brutalmente desmembrada aún con vida y finalmente decapitada.

Su cuerpo fue enterrado en la quebrada del caserío Los Chicas, de la colonia Santa Teresa de Las Flores, en Apopa. La Fiscalía logró recuperar su cuerpo más de un año después, el 19 de mayo de 2010, con la ayuda del criminólogo forense Israel Ticas.

Asimismo se les acumuló el homicidio de Óscar Guillermo Chávez, de 17 años, quien fue purgado por sus mismos compañeros.

Chávez fue decapitado y desmembrado en enero de 2009. Su cuerpo fue recuperado por Ticas el 17 de mayo de 2010 en un cementerio clandestino de la colonia Santa Teresa de Las Flores.

Los imputados también asesinaron a José Ismael Mercado, quien fue ultimado el 21 de junio del 2009, en la misma colonia Santa Teresa, donde laboraba la víctima.

Los pandilleros lo asesinaron porque la víctima vestía camisas manga larga, lo que a los imputados les parecía sospechoso, ya que creyeron que ocultaba tatuajes de la pandilla contraria. Sin embargo, esto era falso. Los tatuajes que la víctima ocultaba eran artísticos y no alusivos pandillas, según consta en las investigaciones.

A José Ismael lo mataron de varios balazos cuando se encontraba laborando y los culpables fueron arrestados durante un operativo en octubre de 2010.

El jefe fiscal declaró que por los mismos crímenes también fueron condenados 16 menores de edad.

Los adolescentes fueron procesados en los tribunales de menores y sus condenas fueron de siete años de cárcel.

Recientemente las menores de 14 y 15 años, Ericka y Ana N., oriundas de Santa Ana y parientes por afinidad del Viejo Lin, habían sido reportadas como desaparecidas. Sin embargo, según expedientes policiales, ambas llegaron por su cuenta al cantón Cangrejera (La Libertad), luego de que el joven Eduardo N. respondiera al mensaje de texto que una de ellas publicó en televisión solicitando conocer jóvenes para divertirse.

Por el caso, dos menores están presos, según el Ministerio Público.