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Empleado de textilera lleva casi un mes desaparecido

Su madre asegura que practica la religión evangélica y no tiene relación con pandilleros

Jaime López sucesos@eldiariodehoy.com Lunes, 20 de Agosto de 2012

Cerca de un centro comercial, situado sobre la 49ª Avenida Norte, en San Salvador, desapareció hace 28 días un joven de 23 años.

El muchacho, identificado como Jimmy Isaí Morales Campos, laboraba en el área de mantenimiento de una empresa textilera que funciona en la zona industrial San Jorge, localizada sobre la prolongación de la Alameda Juan Pablo II.

Su madre, Sonia Isabel Morales, ha corrido, sin éxito, de un lado a otro con las ansias de que un buen samaritano le brinde información de su hijo, a quien vio por última vez la mañana del 24 de julio pasado.

La tarde de ese día, Jimmy Isaí desapareció, al parecer cerca de la parada del transporte colectivo donde a diario solía esperar el autobús que después de trabajar lo llevaba a su casa, en la colonia Margarita, calle antigua a Zacamil.

Sonia Isabel asegura que no ha cesado de buscarlo, no ha descansado ni ha habido día que no pregunte por el joven en puestos policiales, en penales, en hospitales, en la Cruz Roja y hasta en Medicina Legal. Pero nadie le da razón de Jimmy.

El joven, quien vivió hace varios meses en Estados Unidos, tenía un mes y medio de trabajar para la empresa textilera, donde sus jefes tienen buenas referencias suyas, pese a los pocos días de laborar para dicha compañía, según afirmó su madre.

El día de su extravío, Jimmy salió de la empresa tras terminar su jornada laboral con un grupo de compañeros, quienes luego de unas cuadras se despidieron y cada uno caminó por su lado para conducirse a sus lugares de residencia.

Sus amigos hablan bien de él; según su madre, porque el joven creció en un hogar con principios cristianos.

Morales comenta que la rutina de Jimmy Isaí era "del trabajo a la casa o del trabajo a la iglesia", una iglesia evangélica donde a menudo se congregaba. De hecho recordó que el día que desapareció lo esperaba para asistir al culto, pero no llegó a la hora acordada.

Lo que le pareció más extraño es que Jimmy le avisaba cuando estaba retrasado por razones de trabajo para llegar a la hora acostumbrada a la casa o a la iglesia.

"Le llamé varias veces a su número celular, pero no me contestó y desde esa fecha no sé nada de él", anotó la señora.

La progenitora no esconde que su hijo tenía varias admiradoras, pero con nadie había formalizado alguna relación. Ha conversado con ellas y ninguna tiene información del paradero. Algunas de sus amigas estudian en la universidad, otras trabajan.

"No sé nada", le contestan una y otra vez las jóvenes cuando les pregunta por su hijo y al mismo tiempo le dan esperanzas de que si tienen información de él se lo van a comunicar.

El temor de Sonia es que, por celos o rivalidades con otros hombres, también interesados en las jóvenes con quienes su hijo se relacionaba, estos estén involucrados en su desaparición.

La realidad, sin embargo, es que no hay ninguna pista que refleje la verdadera razón de la desaparición de Jimmy Isaí, quien también es aficionado a las redes sociales Facebook, plataforma desde donde, según su madre, evangelizaba a sus amigos.

Campos dice que nunca supo de amistades que representaran algún peligro para su hijo, como pandilleros u otro tipo de delincuentes.

"Yo lo que necesito es encontrar el cuerpo de mi hijo, porque no es un chuchito o perrito como para que desaparezca de esa manera", señaló la madre.

Algunas personas, comentó Sonia, le dicen que quizás el joven está secuestrado o privado de libertad y que lo podrían tener escondido en algún lugar; no obstante, nadie la ha llamado para pedir rescate por él.

"Yo voy a agotar todos los medios para buscar a mi hijo. Él no es un chuchito para no hacerlo", reiteró.

Según el Ministerio de Justicia y Seguridad Pública, en el primer semestre de este año se registraron 683 casos personas extraviadas, de las cuales 317 ya han aparecido, 306 aún siguen desaparecidas y 60 fueron encontradas muertas en tumbas o cementerios clandestinos. Mientras las cifras del Instituto de Medicina Legal (IML) registraron solo entre enero y abril 876 de estos casos, de las cuales 704 habían sido reportadas en los municipios del área metropolitana de San Salvador; la mayoría oscila entre las edades de 12 y 30 años.

Sonia Isabel pidió que cualquier información en torno al paradero de su hijo se la hagan saber al número 7018-9745.