- Nacional
- Sucesos
- Internacional
- Negocios
- Comunidades

Sepultan a joven desaparecido hace un mes
Víctima era miembro del coro religioso de Aguilares
Los restos de Cristian Alexander Quevedo Rivera, un joven de 17 años, residente en una colonia de las afueras de la ciudad de Aguilares, fueron sepultados ayer en la mañana por sus familiares, en el cementerio de esa localidad.
Los parientes lograron darle un funeral digno a Cristian luego de un mes completo de diligencias legales determinaron que el cuerpo encontrado en un cañal del cantón La Pampa, siempre en Aguilares, correspondían a Cristian, un joven que era miembro activo del coro de la Iglesia Católica de Aguilares, según relataron sus familiares y vecinos.
Sobre el asesinato de Cristian no se sabe mucho debido a que las investigaciones no han avanzado más allá del aviso de la desaparición, el acta de levantamiento del cadáver y la entrega que se hiciera de los restos el miércoles anterior a sus parientes.
Por su parte, la familia dice que no quiere más problemas pues hagan lo que hagan las autoridades no le devolverá la vida al joven y por tanto prefieren dejar las cosas a la justicia divina.
Cristian desapareció cuando iba a la iglesia
El joven desapareció el viernes 13 de julio anterior, cuando la mayor parte del territorio salvadoreño era azotado por una fuerte tormenta.
Aquel día, la madre de Cristian, que también era parte del coro católico, no se sentía bien de salud.
Le dijo a Cristian que no fuera ese día a la Iglesia, pero el joven tomó su Biblia y la batería de la guitarra eléctrica que tocaba y se fue. Tocar y cantar en el coro era algo que Cristian se tomaba muy en serio como para faltar.
Sin embargo, en la Iglesia se quedaron esperándolo. No apareció ni respondía su teléfono celular.
Esa misma noche organizaron grupos de búsqueda lo cual continuaron haciendo el día siguiente.
El domingo 15 en la mañana, tras preguntar a decenas de personas si habían visto a Cristian alguien se le acercó a un grupo de búsqueda para sugerirles que buscaran cerca de un cañal del centro escolar del caserío La Pampa, donde le parecía que había un montículo de tierra removida y disimulada con maleza.
Cerca de esa tumba encontraron la batería de la guitarra eléctrica que aquel viernes tocaría en el coro de la Iglesia Católica de Aguilares.
Parientes y vecinos, apoyados por policías de Aguilares comenzaron a escarbar y hallaron un cuerpo.
Todo parecía que era el de Cristian. Más la madre no lo reconoció porque la ropa interior era diferente a la que usaba Cristian.
Días después, aquel cuerpo fue sepultado como desconocido en una fosa común en el cementerio La Bermeja, en San Salvador.
Pero tras una serie de diligencias legales, y tras acreditar científicamente que los restos eran de Cristian, el cadáver fue sacado de la fosa común para que la familia lo sepultara dignamente.
Enterrado cuatro veces
Ayer fue el funeral. El que la familia con mucho sacrificio le logró dar. Fue el cuarto enterramiento de Cristian. El definitivo.
El primero fue cuando sus asesinos luego de privarlo de libertad y matarlo, lo metieron en una tumba clandestina. El segundo ocurrió cuando fue sepultado como desconocido en el cementerio La Bermeja, luego lo exhumaron para obtener muestras de tejido humano para hacer pruebas genéticas. Luego lo volvieron a enterrar mientras se determinaba su identidad.

