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Ligan carro policial chapín en asalto a salvadoreños
Las circunstancias hicieron que solo les robaran 120 dólares. Afectados dicen que delincuentes eran policías
Omar R. está seguro de que quienes lo privaron de libertad para robarle, junto a su esposa y su hija, una bebé de 20 meses de edad, fueron miembros de la Policía Nacional Civil de Guatemala.
Eso fue lo que le dijo uno de los detectives policiales de ese país que se supone investigarían su denuncia de privación de libertad y robo del que fue víctima la noche del pasado miércoles 9 de agosto.
Reyes relató que ese día, como lo hace desde hace unos tres años, salió rumbo a la ciudad de Guatemala con el fin de comprar algunos repuestos para vehículos para su comercio establecido en San Salvador.
Salió ya tarde, calculando coincidir en la frontera Las Chinamas con varios buses internacionales que de San Salvador viajan a la capital guatemalteca.
Sus cálculos fueron buenos. Una vez cruzó la frontera se fue adelante de los buses. Mas cerca de llegar a la aldea El Molino se adelantó unos dos kilómetros. Ese fue su error.
Antes de llegar al desvío hacia la ciudad de Jutiapa, en el kilómetro 76, un pick up doble cabina se le atravesó y del mismo descendieron tres hombres y comenzó la violencia contra él hasta que lo obligaron a pasarse al asiento de atrás de su auto, también un pick up doble cabina.
Un delincuente tomó el control del auto, uno más lo llevaba encañonado y obligado a ir con la cabeza en su propio regazo; el tercero se subió a la cama del pick up.
Así se los llevaron por un lapso de unos 40 minutos hasta tomar la carretera hacia Chiquimulilla. Luego tomaron otra carretera por la que transitaron otros 20 minutos.
En el camino les iban preguntando si llevaban tarjetas de crédito, cuánto efectivo llevaban y si el carro tenía GPS (sistema de localización por satélite).
Cuando llegaron a un cafetal los bajaron y empezaron a registrarlos. Ya le habían anunciado que allí comenzarían a golpearlo. Él supuso que su mujer también sería objeto de aberraciones.
En ese afán estaban cuando, providencialmente, se escuchó la sirena de un auto policial que se acercaba.
Los delincuentes se pusieron nerviosos y se esfumaron entre los cafetales.
El auto P278MM
Ese momento fue aprovechado por Omar para indicarle a su mujer que corrieran en la dirección de donde habían entrado, buscando el sonido de la sirena policial.
Al llegar a la calle se escondieron en una cuneta cubierta de matorrales.
Como a los cuatro minutos aparecieron los tres delincuentes armados con un fusil y dos pistolas. Se preguntaban adónde habían idos sus víctimas y se culpaban entre sí de que se les hubiesen escapado.
Cuando se retiraron, Omar y su familia permanecieron inmóviles por largo rato, temiendo que los detectaran. Por eso mismo tampoco se atrevían a pedir ayuda a los automovilistas que pasaban.
Armándose de valor, Omar dejó a su mujer y su bebé y salió en busca de ayuda. Tuvo que caminar unos 30 o 40 minutos antes de encontrar tres patrullas policiales estacionadas en algún lugar, a quienes pidió ayuda.
Cuando regresaron al lugar donde había dejado escondido a su esposa e hija, Omar temió lo peor, más porque cuando llevaba unos 15 minutos de haberlas dejado escuchó un disparo.
No estaban en el lugar donde quedaron. Los policías le prestaron el altavoz del auto policial. "Nelly, salí, soy yo, Omar".
Nely salió al cabo de varios minutos, la policía se los llevó a la estación policial de Cuilapa, en el departamento de Santa Rosa, donde denunciaron el atraco.
Al siguiente día, cuando llegó hasta la capital de Guatemala, sin pensarlo ni proponérselo vio aquel pick up que había participado en su asalto.
Omar dice que era inconfundible para él. Se había memorizado bien los detalles de ese carro. Uno de esos detalles era que tenía quebrado el "stop" derecho.
Fue así como se comunicó con Selvin, uno de los policías que supuestamente investigarían el caso. Este le pidió las placas. Él le contestó que la matrícula no la andaba grabada en metal, sino en un papel... Era la P278MM.
Omar se quedó de una pieza cuando Selvin le preguntó: ¿Esta seguro de lo que está diciendo, don Omar? Es que ese carro está asignado a la Central de Investigaciones de la capital.
El investigador le pidió que fuera a un lugar determinado y que pidiera custodia para abandonar Guatemala... Omar lo hizo y por lo menos, dice, está agradecido con que lo escoltaron hasta la frontera Las Chinamas.

