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Hallan cadáver de policía que estaba desaparecido
Es el segundo atentado contra miembros de la Policía en menos de 48 horas
Otro agente se convirtió ayer en el segundo miembro de la Policía Nacional Civil (PNC) que es víctima de la violencia criminal en menos de 48 horas, en medio de una supuesta tregua de no agresión pactada por las pandillas criminales.
Ayer por la mañana, vecinos del cantón La Guacamaya, de Nahuizalco (Sonsonate), hallaron el cadáver del policía Óscar Elí Torres, de 30 años, quien había desaparecido desde la tarde del lunes pasado.
El cuerpo del agente Torres, quien tenía lesiones de arma blanca en la cabeza, estaba a la orilla de la carretera entre Sonsonate y Juayúa.
El jefe de la oficina fiscal de Sonsonate, Herberth Herrera, explicó que al principio el cuerpo del agente fue levantado como "persona desconocida", porque no tenía documentos personales. Sin embargo, en el transcurso de la mañana, familiares y compañeros de la víctima se presentaron para identificar a Torres.
El oficial había salido el lunes recién pasado a departir con varios compañeros de la corporación policial, después cada uno se retiró a su casa.
Herrera explicó que, por el momento, no se puede adelantar nada sobre los posibles móviles del ataque, ya que apenas han comenzado las investigaciones.
El primer ataque en contra de un oficial en los últimos días se registró la tarde del domingo, cuando pandilleros de la mara 18 atacaron a balazos a un elemento de la Unidad Táctica Operativa (UTO), en la colonia Las Palmeras del Puerto El Triunfo, Usulután.
El policía resultó gravemente lesionado con cuatro disparos en la cabeza y en el tórax y aún se encuentra recibiendo asistencia médica en un hospital de la capital.
Fuentes de la Policía manifestaron que no descartan de que el agente Torres también haya haya sido asesinado por pandilleros por el solo hecho de ser integrante de la corporación policial.
Los atentados, no obstante, no solo han registrado un repunte en contra de policías, sino también en contra de trabajadores del transporte público.
Ayer a las 4:40 de la madrugada, José Neftalí Mancía Guillén, de 35 años, fue acribillado a balazos entre la 4a Avenida Norte y 4a Calle Oriente, en las cercanías del parque central de Tonacatepeque.
El ataque se produjo cuando se dirigía a comenzar su jornada laboral como motorista de un microbús de la ruta 115, que hace recorrido entre ese municipio y San Salvador.
Las primeras investigaciones de la Policía apuntan a que el asesinato de Mancía pudo derivarse de las extorsiones que les cobran las pandillas criminales a la referida ruta de transporte.
Sus compañeros de trabajo, al enterarse de su asesinato, decidieron suspender el servicio de transporte, medida con la que salieron afectados miles de usuarios de Tonacatepeque y de sus alrededores.
Las cifras de las gremiales del transporte público apuntan a que Mancía Guillén se convirtió en la víctima número 26 de la violencia criminal que afecta a ese sector en lo que va del año.
En otro hecho violento, José Miguel D.V., de 17 años, fue asesinado ayer a balazos por varios desconocidos, mientras trabajaba en una venta de frutas y verduras en la 2a Avenida Norte de Aguilares.
El joven tenía muchos años de trabajar como vendedor de frutas y verduras, dijeron ayer sus parientes y conocidos. Sus familiares dijeron desconocer las razones de su asesinato.
La víctima fue calificada, por parientes y amigos, como un joven trabajador, quien desde muy corta edad se había dedicado a la venta informal, siguiendo el ejemplo de su madre. No hay detenidos por el crimen del joven.

