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Buscan frenar violencia en la Iberia y Santa Marta

Vecinos de ambas comunidades quieren que la gente no los catalogue como delincuentes

Diana Escalante sucesos@eldiariodehoy.com Jueves, 2 de Agosto de 2012

El estigma de "zonas violentas" que por mucho tiempo han tenido las comunidades Iberia y Santa Marta, en San Salvador, por los altos índices de criminalidad que ahí se registraban, parece ir disipándose tras la puesta en marcha de un proyecto de prevención de violencia que ejecuta desde 2009 la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Según las autoridades, aunque en ambos lugares todavía hay quienes se dedican a cometer hechos delictivos, estos ya no se dan con la misma incidencia que en el pasado.

Desde hace varios meses, ambas colonias están dejando de ser reconocidas como guaridas de pandilleros y están tratando de sobresalir por aspectos positivos, cuentan los primeros testigos de la gradual transformación: sus habitantes.

"Aquí vivíamos en total zozobra, no podía entrar cualquier persona porque estaba invadida de mareros que controlaban la colonia, y traficantes de drogas que en cada esquina se ponían a vender", cuenta una joven residente de la comunidad Santa Marta.

Una situación similar se vivía en la comunidad Iberia -situada cerca de la terminal de autobuses que viajan desde la capital hacia el oriente del país-, en donde informes policiales indican que hay varios cementerios clandestinos en los que pandilleros han sepultado a sus víctimas.

Algunos residentes de la comunidad Iberia sostienen que los cambios en el lugar empezaron a notarse tras la acogida que la mayoría de habitantes, sobre todo los jóvenes en riesgo, han hecho de la campaña "Yo decido vivir en paz".

Esta iniciativa, que también se practica en varios municipios del país desde 2010, está basada en la práctica de normas de convivencia y promueve la veda y el decomiso de armas con el fin de reducir los índices criminales.

Otra oportunidad a la que los vecinos de la Iberia y la Santa Marta le han sacado provecho es al aprendizaje de oficios o habilidades artísticas o deportivas a través de talleres vocacionales que patrocina la ONU, en conjunto con la Policía, la alcaldía de San Salvador y el Instituto Salvadoreño para el Desarrollo Integral de la Niñez y Adolescencia, entre otras instituciones.

La apuesta es prevenir

Para el representante de la ONU en El Salvador, Richard Barathe, la experiencia ha demostrado que no se puede resolver el problema de la inseguridad con una sola acción.

De ahí que, según el delegado, el principal propósito del Programa Conjunto de Reducción de Violencia, que culminará el próximo año, es construir un modelo de prevención eficaz e integral, en que el participen las autoridades y la misma población.

"Lo que se busca con el Programa es cambiar la dinámica de convivencia. Involucrar a la comunidad en la toma de decisión, porque cuando se crea ese espíritu de comunidad es muy difícil que permeen las maras y la delincuencia", sostiene Barathe.

En este sentido, otro de los proyectos que se han ejecutado en las zonas beneficiadas ha sido la creación de espacios que permitan la convivencia.

Por ejemplo, se han construido o remodelado áreas deportivas que sirven de esparcimiento a niños y jóvenes. También se han mejorado las condiciones de las casas comunales que son utilizadas por los lugareños para actividades educativas, artísticas y culturales.

Este proyecto se ha replicado simultáneamente en otras 14 comunidades capitalinas.

Centros de medicación

Otro tema al que el Programa de la ONU le da prioridad es a la mediación entre vecinos. Esto porque se realizó en 2009 un estudio de cultura ciudadana el cual reveló que ocho por ciento de los homicidios que se cometen en la ciudad se derivan de problemas vinculados a la convivencia.

Como otro de los objetivos del Programa de Reducción de Violencia es ayudar a construir políticas públicas encaminadas a garantizar la seguridad, a través de la municipalidad se impulsó el lanzamiento de la Ordenanza para la Convivencia Ciudadana de San Salvador, con la que se busca reducir la violencia poniendo atención en los conflictos dentro de las familias y en las comunidades.

Para ello, se ha puesto a disposición de los pobladores dos centros de mediación mixtos en los distritos cinco y seis, donde están situadas la Santa Marta y la Iberia. A estas instalaciones acuden los vecinos en busca de una alternativa de resolución de conflictos.

Algunos habitantes de las dos comunidades, que hasta hace unos meses eran territorio de peligro para quienes no vivían ahí, aseguran que otros beneficios que les ha dado el Programa Conjunto es que hay más presencia de la Policía, militares y de miembros del Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM).

"Hemos hecho muchos avances en la comunidad con el proyecto de prevención. Los talleres que están dirigidos a los jóvenes los están atrayendo cada vez más y los está alejando de cosas negativas", manifiesta Jesús Reyes, vicepresidente de la comunidad Iberia.

Barathe, el representante de la ONU en el país, manifiesta que en el marco del programa se ha establecido una mesa de coordinación de la seguridad en San Salvador y en la que participan diferentes instituciones encargadas de velar por el tema en el municipio.

"Uno de los grandes logros ha sido hacer trabajar juntas a la alcaldía de San Salvador con la Policía, porque crea una plataforma de diálogo, coordinación e interacción con la bandera de Naciones Unidas dándole imparcialidad (al proyecto) y despolitizando", dice el funcionario.

Jóvenes haciendo la diferencia

"No somos mareros, hacemos grafitis por no drogarnos". Con estas palabras, Edgar Barrera, un habitante de la Iberia, defiende el arte de pintar que desde hace algunos meses practica, tras participar en los talleres de dibujo que se imparten en el marco del Programa.

El joven, de 21 años, asegura que con el proyecto coordinado por la ONU descubrió que tenía habilidades para la pintura y por ello está decidido a especializarse en la materia y hacer de esto su fuente de ingresos económicos.

Cada semana, Barrera aprende técnicas de dibujo y combinación de colores junto a otros jóvenes. Según él, esto los mantiene alejados de "cosas negativas", como las drogas o las agrupaciones delincuenciales.

"Queremos pintar una moto aplicando otras técnicas. No vemos esto como un pasatiempo, sino que queremos profesionalizarnos en el arte del grafiti para apoyar a nuestras familias. Con estos talleres se nos están abriendo puertas", dice Barrera.

Por su parte, Khaterin Rivas, vecina de Edgar y compañera en las clases de baile que se imparten en la casa comunal, cuenta que a sus 16 años se está preparando para participar en festivales fuera del país.

"Somos jóvenes que queremos hacer un poco la diferencia y no meternos en las maras. Buscamos ser líderes positivos y reclutar a más gente para hacer cosas de bien", manifiesta la adolescente, mientras hace una pausa en sus ensayos de baile.

Al igual que Edgar y Khaterin, Alexis Ticas se ha convertido en un joven destacado en la comunidad Santa Marta.

A sus 26 años, el líder juvenil ha instruido en la práctica del Karate Do a 30 niños y adolescentes que viven en la colonia. Para él, la importancia de adquirir un conocimiento es compartirlo con otras personas, en el futuro piensa dar clases de inglés, idioma que también está aprendiendo en los talleres.