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Sujeto finge ser empleado de almacén para robar a clientes

Su blanco son personas que llevan computadoras portátiles

Miércoles, 1 de Agosto de 2012

Someter a sus víctimas utilizando armas de cualquier tipo o recurrir a la fuerza para cometer su objetivo son prácticas que algunos delincuentes están dejando de usar para cometer sus fechorías. Actualmente están optando por artimañas nada violentas o menos sospechosas.

Un caso reciente que deja al descubierto la osadía que tienen los malhechores con tal de salirse con la suya ocurrió el pasado 3 de julio en una ferretería de la colonia Escalón.

La víctima fue un ingeniero a quien, en cuestión de minutos, le robaron una computadora, un teléfono celular de modelo reciente y una cámara, mientras hacía compras en el establecimiento.

En un vídeo captado por las cámaras de seguridad del negocio, al que El Diario de Hoy tuvo acceso, se puede ver cómo un sujeto, de unos 40 años, vestido con ropa formal, finge estar viendo la mercadería colocada en las góndolas que están frente a las cajas de cobro que colindan con la entrada del local.

Desde ahí, el hombre logra ver que ingresa su víctima, quien lleva atravesado en el cuerpo un maletín en el que portaba sus pertenencias.

El ladrón deja que su víctima se desplace por el pasillo de la ferretería, mientras él aprovecha el momento para observar que no haya gente cerca y colocarse en el cuello una cinta de la que cuelga una llave, queriendo aparentar de que se trata de un carné de empleado de la empresa.

Luego va tras su víctima y le dice que debe dejar el maletín en la paquetería, que no es más que una carreta estacionada frente a una de las cajas.

Ingenuamente, la víctima le entrega su pequeña maleta y sin sospechar que el delincuente se ha hecho pasar como empleado, ni siquiera tiene la precaución de pedirle un número con el que después pude reclamar sus pertenencias.

Posteriormente, el cliente se termina de introducir al establecimiento, mientras el ladrón se asegura de que su víctima se haya alejado lo suficiente para luego salir con total tranquilidad llevando dos maletines, uno en cada mano.

Según parientes de la víctima, cuando esta llegó a la caja a pedir sus cosas la persona que lo atendió le dijo que ahí no se les retienen las pertenencias a los clientes.

Por esta razón, el almacén no le podía responder económicamente por las pérdidas y la única ayuda que le ofrecieron fue entregarle una copia de los vídeos captados por las cámaras de seguridad.

De acuerdo con los afectados, para sorpresa del hombre, algunos empleados de la ferretería le dijeron que no era la primera vez que el sujeto usaba el local para delinquir.

En diciembre pasado las cámaras de seguridad ya lo habían visto deambulando por los pasillos del establecimiento en busca de víctimas.

Allegados del ingeniero dijeron que, a pesar del antecedente, en el establecimiento no se ven rótulos que adviertan a los clientes sobre personas ajenas a la empresa que se dedican a delinquir.

Hay más casos similares

La víctima acudió a la Policía a poner la denuncia, pero hasta la fecha no se tienen pistas sobre el delincuente. Los allegados del ingeniero temen que el ladrón ande delinquiendo a su antojo de la misma forma en otros negocios.

Este no es el único caso que registra la Policía en donde los hampones delinquen fingiendo ser empleados.

En mayo pasado, tres sujetos fueron capturados en Mejicanos, acusados por la Fiscalía de clonar tarjetas de débito y crédito para después sacarles a sus víctimas el dinero en cajeros automáticos.

Para engañar a los usuarios, los delincuentes simulaban ser empleados del banco para promocionar artículos a cambio de que los clientes les entregaran sus tarjetas. Luego éstas eran pasadas por un lector de información que les permitía clonarlas.

Según las autoridades, unas 50 personas se presentaron como ofendidas.

Además, en junio de 2011, varios negocios de alquileres de sillas fueron víctimas de una mujer que se hizo pasar como representante de una iglesia cristiana de la capital.

La mujer rentó entre 200 y 300 sillas en una decena de negocios en San Salvador y La Libertad, argumentando que la iglesia iba a tener una actividad masiva.

Sin embargo, la Policía dijo que el verdadero propósito de la acusada era acumular la mayor cantidad de sillas para venderlas a un dólar en los negocios de muebles usados. —EDH