resumen noticias

Crisis en las cárceles por falta de equipos técnicos

En algunas prisiones no hay evaluadores y eso causa retrasos para optar a la libertad

Domingo, 24 de Junio de 2012

La tardanza de las autoridades de Justicia y Seguridad en la contratación de más personal para los Equipos Técnicos Criminológicos de Centros Penales podría provocar una nueva crisis en las cárceles del país y retrasos para los presos que ya cumplieron sus penas y pueden optar por salir en libertad.

Autoridades de Centros Penales admitieron que varias cárceles no tienen los equipos técnicos completos y eso ha provocado problemas de hacinamiento, debido a que los internos no pueden salir en libertad porque no hay quien les haga las respectivas evaluaciones.

Indicaron que es por razones financieras que no cuentan con suficientes profesionales para los 19 centros penales situados en todo el territorio nacional.

"Con los pocos equipos disponibles debemos atender las necesidades de evaluación de todos los penales", subrayó un funcionario de Centros Penales que prefirió el anonimato.

La fuente, sin embargo, identificó una ventaja en medio de la problemática: "De la escasez de personal (las autoridades) han sacado fortaleza, pues la rotación (obligatoria) del personal evita que haya cierto nivel de amistad e irregularidades entre algunos reos y algunos evaluadores, lo que repercute en imparcialidad y objetividad en sus dictámenes".

Algunos jueces de Vigilancia Penitenciaria aseguran que no realizan varias audiencias que sirven para evaluar si los internos están aptos o no para salir en libertad, precisamente porque no existen los dictámenes que corresponde realizar a los grupos de evaluadores.

"Cuando nos percatamos de que no está la evaluación de los consejos, no realizamos las audiencias", expresó uno de los juzgadores.

La falta de personal ha desembocado en que a cientos de reos no solo no les hayan sido practicadas las evaluaciones periódicas, sino que tampoco les hayan sido actualizados sus expedientes, es decir, nadie les ha registrado las tareas que han ejecutado en los talleres, a los que asisten con el objetivo de optar a la fase de confianza.

Las fuentes advierten que, en el peor de los casos, los presos pueden salir en libertad, porque no hay un abogado que revise sus casos, como ocurrió recientemente con un grupo de reos del penal de Quezaltepeque, según lo revelaron fuentes penitenciarias.

La Ley Penitenciaria establece, en el Artículo 31-A, que deben existir los Equipos Técnicos Criminológicos que la Dirección General de Centros Penales decida, con el fin de estar evaluando constantemente a los reclusos. Y agrega que a cada equipo se le señalará el o los centros penitenciarios que atenderán, a propuesta del Consejo Criminológico Nacional.

Según la ley, esos grupos de evaluación deben estar integrados por un abogado, un psicólogo, un licenciado en trabajo social y un licenciado en Ciencias de la Educación.

Los profesionales realizan evaluaciones cada cierto tiempo y dependiendo de los resultados, reubican a los internos o los proponen para que opten a las fases de libertad y semilibertad, detallaron fuentes de Penales.

Despidos afectaron

Los informantes aseguran que los despidos que han realizado las autoridades penitenciarias han abonado a que en algunas cárceles no haya personal para ocupar las vacantes de evaluadores, pues, en las decenas de despidos que hubo años atrás, muchos empleados eran parte de los equipos de profesionales.

Las fuentes detallaron que, hasta la semana anterior, entre los penales donde no están completos los equipos evaluadores están Quezaltepeque, Sensuntepeque, Ilobasco, Cojutepeque, San Vicente, Gotera, Ciudad Barrios, Chalatenango, Izalco, Sonsonate y otros.

A manera de ejemplo, el abogado de la cárcel de Sensuntepeque (Cabañas) también viaja al penal de San Vicente; la sicóloga de San Vicente viaja a la penitenciaría de Sensuntepeque y Cojutepeque; y la educadora de San Vicente asiste a Sensuntepeque y a Cojutepeque.

Desde hace varios meses atrás, la trabajadora social del penal de Sensuntepeque también viaja a la cárcel de Cojutepeque, donde realiza decenas de evaluaciones.

En el penal La Esperanza, conocido como Mariona, sólo hay una educadora y un abogado.

En la cárcel de máxima seguridad, conocida como Zacatraz, solo estuvo disponible una sicóloga y un educador, durante varios meses. La razón: un grupo de supuestos pandilleros dispararon contra un microbús donde viajaban varios integrantes de los grupos de evaluadores.

En la actualidad, en el referido penal, ya están completos los equipos.

En la prisión de Chalatenango, hay una educadora, un subdirector técnico y una sicóloga que también es compartida con el penal La Esperanza.

El sicólogo de Izalco también se turna para viajar al centro penal de Sonsonate.

El sicólogo de Metapán viaja a Santa Ana, según las fuentes.

En la cárcel de Gotera (Morazán) no hay abogado ni sicóloga. Recientemente, el cabecilla de la Mara Salvatrucha Borromeo Henríquez, alias El Diablito, expresó durante una entrevista, que en Ciudad Barrios no hay equipos técnicos desde hace años.

Promesa que nunca llegó

Cuando El Diario de Hoy publicó este mismo problema el año anterior, el exdirector de Centros Penales, Douglas Moreno, hoy viceministro de Justicia y Seguridad, afirmó: "En los próximos días se tiene programado contratar a más personal para que inicie las capacitaciones en la escuela penitenciaria, sobre todo en el marco teórico y práctico del sistema penitenciario".

"Hemos tenido mucho cuidado en el reclutamiento de ese personal. Esto va a aportar una nueva ayuda para el personal que ya se encuentra trabajando", expresó Moreno en agosto del año pasado.

Y agregó que entre los nuevos empleados había sicólogos, abogados, trabajadores sociales y nuevos educadores. Un total de 150 nuevos empleados.

El funcionario detalló que "cuando los empleados estén plenamente adentro del sistema penitenciario, iniciarán a trabajar en agosto próximo". Sin embargo, las fuentes de Centros Penales aseguran que muchas de esas plazas no llenaron las demandas que hay en las cárceles, y aun, a la fecha, no han sido suplidas. —EDH