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Desde EE.UU. espiaron a un pandillero preso

b Le intervinieron el celular que usaba en el penal

David Marroquín sucesos@eldiariodehoy.com Lunes, 28 de Mayo de 2012

A finales de 2007, el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) comenzó a seguirle la pista, vía intervención telefónica, a un cabecilla de la mara Salvatrucha (MS) que está recluido en el penal de Ciudad Barrios, San Miguel, por ordenar a los miembros de esa agrupación delictiva en Charlotte, Virginia, Estados Unidos, que cometieran homicidios en contra de pandilleros rivales, que extorsionaran a salvadoreños residentes en esa nación y que se dedicaran a traficar drogas.

Los agentes federales intervinieron los teléfonos de algunos pandilleros en Estados Unidos y desde ese momento se enteraron de todos los crímenes de los que se acusa a Manuel de Jesús Alemán Ayala, quien los ordenaba desde el penal Barrios a mareros radicados en dicha ciudad.

Las investigaciones del FBI, basadas en el seguimiento de las conversaciones telefónicas, confirmaron que el prisionero les encargó desde San Miguel asesinar a cuatro pandilleros rivales residentes en Estados Unidos.

Ahora Alemán Ayala es uno de los criminales salvadoreños que son reclamados por la justicia estadounidense a raíz de las conversaciones telefónicas intervenidas por el FBI.

Las interceptaciones que le hicieron a Alemán Ayala y a otro pandillero, identificado como Alejandro Enrique Ramírez Umaña, quien había emigrado ilegalmente a Estados Unidos en 2005 derivó en una sentencia de pena de muerte para este último, en abril de 2010, dictada por un jurado en Carolina del Norte.

Otro ejemplo de la efectividad que han tenido las intervenciones telefónicas es el caso de unos narcotraficantes que transportaban grandes cantidades de droga escondida en un furgón que circulaba en una carretera de Miami, en Estados Unidos.

A estos delincuentes la Policía ya se les seguía la pista, por lo que les habían interceptado sus teléfonos.

En un retén, los agentes federales detuvieron el furgón y lo registraron con perros detectores de drogas sin encontrar nada. Pero cuando continuaban su recorrido, los conductores del furgón se comunicaron con los narcos dueños del alijo de drogas para comentarles lo sucedido, y de una forma ingenua mencionaron el escondite.

Más adelante los esperaba otra unidad de la Policía para hacerles otro registro, que culminó con el hallazgo de la droga y la captura de varios narcotraficantes.

Fuentes policiales aseguran que las intervenciones son quizás la herramienta tecnológica de investigación más certera en contra del crimen.