Pandilla 18: purga mortal entre los 'revolucionarios' y los 'sureños'

La ambición por el dinero llevó a un sector de la 18 a ejecutar a sus disidentes y obligó a Centros Penales a destinar cárceles para cada grupo

Un policía señala los casquillos de las balas con que el lunes mataron a Enderson Antonio Jiménez, de 24 años, en la colonia Tikal Sur, Apopa. La policía dijo que Jiménez era de la 18. Foto EDH / archivo

Desde hace dos años, en El Salvador, prácticamente, ya no son sólo dos pandillas criminales las que existen: son tres desde que el Barrio 18 se dividió en "sureños" y "revolucionarios", debido a luchas internas por el dinero que generan sus actividades ilícitas.

Esa división ha traído, además, como consecuencia una espiral de ejecuciones que está afectando a ambos grupos por su rivalidad y también por "limpiar la casa", esto es purgas entre miembros de un mismo grupo, como admitió la semana anterior un cabecilla "revolucionario" capturado el jueves.

Fuentes policiales y militares están conscientes de que los dos grupos de la 18 se están matando entre sí.

Sólo entre abril y la primera semana de mayo, afirman las fuentes, no menos de 13 personas vinculadas a la pandilla 18 fueron asesinadas en diversos puntos del país.

Casos como ejemplo son ampliamente conocidos y han ocurrido mayormente en los dos territorios más conocidos por las dos facciones, Apopa y Soyapango.

El caso de Francisco Javier Rivera Martínez, de 24 años, asesinado el 23 de abril en la urbanización Valle del Sol, a quien acribillaron en el interior de una iglesia evangélica, es sólo uno de ellos.

Rivera Martínez era miembro de la 18. Así lo sostienen fuentes de inteligencia militar y policial.

"No hay expandilleros; es casaca, uno no se retira de esto", indicó un cabecilla de la 18 del sector de Apopa que señaló a Rivera Martínez de pertenecer a la división "revolucionaria" de la 18.

Días después, en el territorio dominado por los "sureños", el 30 de abril fue asesinado Luis Alonso Chávez Guevara, de 34 años.

Este crimen fue cometido en la comunidad La Labor, de Soyapango, inmediata a la colonia Ciudad Credisa. A la víctima la llegaron a matar dentro de su propia vivienda.

La más reciente purga llevada a cabo en el sector de Apopa parece ser el asesinato de Enderson Antonio Jiménez, también de 24 años, ocurrido en la colonia Tikal Sur, el lunes anterior, a quien le asestaron 21 balazos, según una fuente militar que señaló a Jiménez de ser miembro activo del Barrio 18 de la facción "revolucionaria", dominante en Apopa.

Un día después, ayer, en Ciudad Credisa, un territorio dominado por los "sureños", dos hombres aparecieron asesinados dentro de su vivienda.

Fuentes policiales indicaron que las dos víctimas podrían ser dos miembros de la pandilla 18 que habían llegado deportados de Estados Unidos.

De acuerdo con miembros de la tendencia "revolucionaria", todos esos asesinatos son una especie de purga que ambos grupos están haciendo contra aquellos de los que se sospecha que no quieren plegarse a las órdenes de cada facción o de aquellos de quienes se teme sean infiltrados.

La ambición los separó

Aunque sin especificar, informes de inteligencia policial a los que El Diario de Hoy tuvo acceso, indican que la ruptura del Barrio 18 comenzó a gestarse en agosto del 2004, posterior a la masacre que ocurrió en el centro penal La Esperanza, conocido como Mariona.

De los 32 reclusos que murieron entonces, ocho eran miembros de la 18.

El resto de los cabecillas culpó de esas muertes a Carlos Ernesto Mojica Lechuga, alias Viejo Lin, en ese momento cabecilla nacional de esa agrupación criminal. A raíz de ello habrían comenzado a organizarse en su contra.

Pero fue hasta 2010 cuando la pandilla se quebró, aunque el 18 seguiría siendo el mismo para las dos vertientes.

Los que siguieron al Viejo Lin se autodenominaron "sureños", en tanto que otro grupo se denominó "revolucionarios", encabezados por Víctor Antonio García Cerón, alias El Duke, y Carlos Alberto Rivas Barahona, apodado Chino Tres colas.

Pero la ruptura no fue simplemente por la culpabilidad atribuida al Viejo Lin en la masacre de los ocho pandilleros en Mariona.

Fuentes militares y policiales indican que el grupo del Viejo Lin estaba llenando sus alforjas de dinero mientras que otros pandilleros apenas si les compartían el capital producto de extorsiones, venta de drogas, comercio ilícito de armas, robo de autos y otras actividades ilícitas cometidas por la pandilla.

La versión anterior es admitida por "palabreros" (cabecillas de agrupaciones) del grupo "revolucionario" que predomina en Apopa.

De acuerdo con los pandilleros entrevistados, llegó un momento que en la misma mara había una marcada desigualdad, el dinero era mal compartido; unos se quedaban con mucho y otros sólo lograban algunas migajas.

"Ya no se compartían todas las cosas. Es como que vos tengás dinero pero sólo para vos, para tus lujos personales, para cosas sólo tuyas y no pensás en los demás. Eso era lo que pasaba con los sureños", explicó con tono de resentimiento un cabecilla de los "revolucionarios".

Convicto adinerado

En una conversación sostenida con un cabecilla de los "revolucionarios", ante la mirada de un alto jefe militar y policial, el pandillero ejemplificó lo mal que se repartían las ganancias: "Si le llevábamos cinco mil dólares, él se quedaba con cuatro mil y repartía mil entre todos los demás ¿Eso era hermandad? ¿Eso era solidaridad?", se preguntó el pandillero.

"Ese viejo hijo de p. tiene feria cuando a uno le daba unos cien (dólares) lo hacía con una sonrisa como para que vos miraras que era todo con vos. Era una cortina de humo nada más", asintió otro marero cuestionado respecto de la división y las razones de esta separación.

No obstante señalar que el Viejo Lin acopió mucho dinero a costa de la pandilla 18, ningún pandillero dijo saber en qué lo tenía invertido o quién se lo administraba. "No te puedo decir lo que no sé", dijo uno de los cuestionados sobre la división.

El resentimiento de "revolucionarios" contra "sureños" es porque además de no compartir los botines, los últimos se dedicaron a asesinar a muchos de sus mismos pandilleros que estaban en contra de esas prácticas.

"Los sureños mataron gente que no tenían que matar, sólo porque no estaban de acuerdo con las extorsiones, entonces nosotros nos paramos para que él (Viejo Lin) no siguiera con eso, para evitar eso (más asesinatos)", aseguró un pandillero.

Todos 18 pero rivales

Tal como si fueran de pandillas diferentes, los "revolucionarios" y "sureños" tienen bien marcados sus territorios y los primeros aseguran superar en número a los seguidores del Viejo Lin.

Las fronteras territoriales están bien marcadas. Por ejemplo, todo el sector de Apopa donde hay pandilleros de la 18, estos pertenecen al grupo "revolucionario": Valle Verde, Valle del Sol, Las Flores, la comunidad Mais... en el municipio de Apopa todos son "revolucionarios".

Distinto es en la zona oriente del departamento de San Salvador donde los seguidores del Viejo Lin dominan. Un "revolucionario" indicó que todo el municipio de Soyapango, Ilopango y San Martín es "territorio de sureños".

La división es clara y las autoridades lo comprenden. Tanto así que el grupo de los "revolucionarios" debió ser tomado en cuenta en el asunto de la tregua pactada por la MS-13 y la 18.

Hasta el miércoles anterior, eran el Viejo Lin y los cabecillas principales de la mara Salvatrucha quienes habían planteado públicamente sus intenciones de bajar la violencia en El Salvador.

Pero el miércoles anterior Víctor Antonio García Cerón, alias Duke, también hizo el anuncio de que ya no habría más violencia ni reclutamiento en centros escolares.

Lo hizo desde el Penal de Quezaltepeque, a donde fue trasladado desde el Penal de Máxima Seguridad de Zacatecoluca, conocido como Zacatraz, el mismo día que también trasladaron a unos 30 pandilleros de la 18 y MS-13, luego de que, supuestamente, acordaran mantener una tregua entre sí.

La voz del Duke ha tenido eco en los "revolucionarios" de Apopa y Tonacatepeque, quienes dicen que les guste o no "deben jalar la misma pita. Lo mejor ya se ha dicho. Esa es la palabra", indicaron.

Sin embargo, no es el Duke el máximo cabecilla "revolucionario", sino Frank William Martínez, alias El Cholo William, según lo indican informes de inteligencia y los mismos pandilleros de la fracción identificada también por una R mayúscula.