Deportados, víctimas de extorsión en el aeropuerto

Según denunciantes, la PNC los alertó del ilícito; las autoridades lo manejan con mucho hermetismo

La Policía patrulla los contornos de la terminal aérea para evitar los asaltos y abusos con los turistas y con los deportados. Agentes niegan saber de flagelo. Foto EDH / Douglas urquilla.

La delincuencia no hace excepción de personas, en los últimos meses algunos salvadoreños que regresan al país deportados de Estados Unidos han sido sorprendidos por extorsionistas en el Aeropuerto Internacional El Salvador, en La Paz.

Los sujetos, haciéndose pasar por transportistas o taxistas en el aeropuerto, ofrecen el servicio de traslado desde ese lugar a sus casas, sin importar si los viajeros no cuentan con dinero al instante para pagar por el servicio.

Amablemente, les prestan su teléfono celular a la víctima, para comunicarse con sus familiares a fin de informarles que ha llegado al país y que un taxista lo llevará a casa, todo con el fin de que reúnan el dinero para pagar el costo del servicio de transporte.

A este nivel todo parece normal y sin complicaciones, lo peor resulta días después cuando la familia comienza a recibir llamadas telefónicas en las que exigen fuertes sumas de dinero a cambio de no atentar contra la integridad del migrante o del resto de su grupo familiar.

El caso es que el delincuente se quedó con el número telefónico de la familia del deportado en su teléfono celular y además algunos datos obtenidos en la conversación que ha sostenido en el camino con la víctima (ver nota aparte de uno de los afectados).

Por lo reciente de esta nueva modalidad de chantaje, la Policía Nacional Civil aún no maneja información detallada o se reserva los avances de las investigaciones de este nuevo actuar.

En un recorrido por las afueras del Aeropuerto Internacional de El Salvador, un equipo de El Diario de Hoy observó la abundante oferta de transporte en el área.

No se vio nada anormal, solamente se observaron varias personas en la salida de la zona de deportaciones esperando a sus parientes.

Relatan experiencia

En el proceso indagatorio, otros pariente relataron su experiencia con los extorsionistas, sólo que en condiciones diferentes, lo importante de esto es retomar la lección y evitar que el caso se repita.

Una víctima originaria de Morazán, quien esperaba la salida de un pariente deportado, comentó que a su familiar le robaron el celular en un autobús, y poco después comenzaron a exigirle grandes sumas de dinero.

Agregó que la presión fue tanta que no tuvo opción que lanzar el aparato telefónico a un predio baldío y ahí terminó el problema.

Otros familiares que se hallaban en la terminal aérea manifestaron que ante una eventual deportación de algún pariente, prefieren ir ellos mismos a recogerlos para no correr con algún riesgo o amenaza de este tipo.

También expresaron que ante la ola de extorsiones que vive el país, los salvadoreños se han dado a la tarea de identificar a sus conocidos y si las llamadas no son de ellos, no las contestan. Con ello le cierran la posibilidad a la delincuencia de que los ataque.

Agentes de la Policía que patrullaban en bicicleta en los corredores y alrededores del aeropuerto negaron tener conocimiento de este tipo de extorsión.

En esa misma sintonía se mostraron las autoridades de Migración y Extranjería.

El director de Migración, Rigoberto Pleytez, dijo no tener información de este flagelo contra los compatriotas deportados.

Pleytez vio con extrañeza el fenómeno delincuencial porque los paisanos al llegar a la terminal aérea son atendidos por personal migratorio. "Es de revisar esta situación porque al menos yo no tengo conocimiento de algún caso o no me lo han denunciado".

Afirmó que además de la alimentación a la llegada, los deportados pueden llamar a sus familias. También reciben asistencia médica (son vacunados contra el tétano) y psicológica, aparte de que son entrevistados para conocer las razones que motivaron su viaje (gráficas).

Servicio de transporte

La Dirección de Migración aseguró que les brinda transporte del aeropuerto a las terminales de San Salvador para que se conduzcan a sus destinos en el interior del país.

En caso de que manifiesten que no cuentan con el dinero para viajar a sus hogares reciben una ayuda económica para sufragar esos gastos y poder transportarse.

También, si llegaron tarde Migración ofrece la oportunidad de quedarse a dormir en la casa del Migrante, situada en San Salvador.

Cuando el deportado tenga tatuajes en su cuerpo que le puedan implicar un peligro, en coordinación con Conjuve, le brinda la oportunidad de removérselos.

Según la Dirección de Migración, hasta el 11 de marzo, al país habían llegado deportados vía aérea, 2 mil 795, lo que representa una disminución de 328 casos equivalente a un 10.5 por ciento menor.

Por vía terrestre, han llegado al país 2 mil 79 salvadoreños deportados la mayoría de México, lo que refleja un incremento de 493 más que el año anterior en el mismo periodo, equivalente a un 31.5 por ciento.

El dato global (aéreo y terrestre) corresponde 4 mil 874 deportados, cifra que se traduce en 175 más, equivalente a un 3.4 por ciento de incremento en los regresos.

Entre el 80 y el 85 por ciento de los deportados son hombres.

Los vuelos oficiales con los compatriotas de regreso al país llegan de lunes a viernes y, en promedio, trasladan entre 100 y 135 personas.

Por lo general, los deportados han hecho su vida en los Estados Unidos donde dejaron su trabajo, esposa e hijos, tras encontrarse ilegales en aquel país o al ser descubiertos manejando en estado de ebriedad, por violencia intrafamiliar, desórdenes públicos y vías en mal estado de sus vehículos.

Mientras, vía terrestre la repatriación es de lunes a domingo, en dos buses con capacidad para 35 personas cada uno.

Gasto de recibimiento

Para la atención de los deportados la Dirección de Atención al Migrante gasta anualmente $21 mil mensuales, unos $252 mil al año, aproximadamente.

El 65 por ciento de esos fondos son aportados por el Gobierno de Estados Unidos, y el 35 por ciento por El Salvador indicó Migración.

El gasto para el recibimiento de los salvadoreños deportados, tanto vía aérea como terrestre, no incluye los costos de personal y vehículos.