"Es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad. . ."

Cabecillas de la mara MS y 18 acordaron en Zacatraz un cese de los ataques, que se ha visto reflejado en una baja de los homicidios

Prelado explica su intervención en reducción de homicidios

Cabecillas de la mara MS y 18 acordaron en Zacatraz un cese de los ataques, que se ha visto reflejado en una baja de los homicidios, explicó el obispo castrense, Fabio Colindres.

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Con la frase de que "es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad", el Obispo Castrense, monseñor Fabio Colindres, expuso ayer cómo la Iglesia Católica salvadoreña se volvió facilitadora de "esfuerzos espirituales y humanitarios" para mejorar condiciones de reos en cárceles, viabilizar un cese de la violencia entre pandillas rivales y bajar la escalada de homicidios.

En una entrevista exclusiva con El Diario de Hoy, monseñor Colindres explicó que en esa gestión no dejarán de haber "riesgos", pero es mejor correrlos que no hacer nada para frenar la criminalidad ni el dolor de tantas víctimas.

El resultado hasta ahora han sido 106 asesinatos menos en las últimas semanas como producto del "entendimiento" entre la MS y la M-18, propiciado por la gestión de la Iglesia en medio de las dudas y el escepticismo.

"La Iglesia siempre elige la vida, la luz, la unidad y no la división. Por eso, aunque sabemos que siempre hay riesgos, es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad, y una vez encendida hay que tener el coraje de mantenerla y que todos apoyemos para que la luz destruya las tinieblas como Cristo en su resurrección", ejemplificó.

La gestión del prelado fue avalada incluso por el Vaticano, cuyo Nuncio Apostólico (embajador), monseñor Luigi Pezzutto, le expresó su "apoyo" (ver nota aparte).

Monseñor Colindres, el Nuncio Pezzutto y Raúl Mijango, exguerrillero, escritor y dirigente de una ONG cívica, explicaron a El Diario de Hoy que tales esfuerzos surgieron espontáneamente después de que el primero había recibido en los últimos tiempos peticiones para abogar por reos que sufren enfermedades o están en condiciones difíciles, principalmente en el Penal de Máxima Seguridad (Zacatraz).

Según le dijeron los dirigentes de los reclusos, tenían cinco años de esperar la oportunidad de que se les oyera.

De igual manera, pero separadamente, Mijango conoce las inquietudes de los reos y se reúne con ellos.

"Sintieron que no se les estaba pidiendo ni votos, pero que había alguien que mediaba humanitariamente por ellos, pero la Iglesia sabe que entre ustedes hay enfermos y sabe del dolor porque sus familiares lo han expresado", explicó y otro tanto ocurrió con los que pedían que se revisaran sus casos legalmente y que vieron que la Iglesia y la sociedad civil hacían eco de sus solicitudes.

Según lo expusieron en la conferencia de prensa previa, uno de los que pidieron ayuda fue El Sirra, cabecilla de la MS-13 y que adolece de parálisis parcial e insuficiencia renal.

Mijango también habló de Carlos Perla, el expresidente de Anda, convicto de negociaciones ilícitas, quien sufre de asma, diabetes y problemas renales.

Tanto monseñor Colindres como Mijango son enfáticos al decir que en ningún momento han actuado por petición del gobierno.

Posteriormente, ambos confluyen en el tema y sostienen al menos unas 15 reuniones con los reos hasta que a finales del año pasado trasladan el sentir al entonces nuevo ministro de Justicia y Seguridad, David Munguía Payés.

"El objetivo de nuestras visitas a ellos era que habíamos hallado un eco en las autoridades de gobierno de nuestra intervención humanitaria, que había una respuesta positiva, que estaban dispuestas a encontrar un mecanismo para que lo que pedíamos se realizara en la línea humanitaria la cuestión de salud y la legal", explicó Colindres.

Cuando se nombra a Munguía Payés como ministro, Colindres comienza a insistir y "a buscar una luz en el fondo del túnel", y el funcionario le ofrece el apoyo para buscar mecanismos para que los reclusos sean escuchados, sean mejor atendidos en sus enfermedades y se traslade a los que califiquen conforme con la ley.

Estas gestiones posibilitan traslados de reclusos de Zacatraz a otros penales y, como muestra de buena voluntad, los dirigentes de maras ordenan a sus subalternos que están fuera que cese la violencia entre ellos.

"Cuando ellos descubren que en nuestra palabra no hay mentira, no hay otro interés que el de la persona humana, sienten que la cosa es seria, que las autoridades nos han escuchado la petición y desean cumplirla", agregó.

Monseñor Colindres aclaró que "en ningún momento son mediadores del gobierno y las pandillas".

"Sencillamente, yo abogo humanitariamente ante el ministro por ellos, y cuando él me dice: quiero hacer eco de su petición, yo en mi calidad de pastor y no en nombre del gobierno, les doy la buena nueva a ellos de que esa es la respuesta de la autoridad civil", aclaró.

Con base en esta disposición, también se les pide a los mareros que comiencen a buscar un "entendimiento" para cesar la ola de violencia.

Por eso es que los reclusos "se sienten tan agradecidos que toman la decisión radical de dar un gesto de lo que ellos están anhelando, con la intención de decirle a la sociedad que si ellos han sido parte del problema, quieren ser parte de la solución. Ya no quieren ver morir a sus hijos y quieren llegar a tener un trabajo digno junto a sus familias".

Monseñor Colindres y Mijango se vuelven "facilitadores" de buena voluntad, pero aclaran, "no porque nos haya enviado el gobierno a serlo. No nos mandó nadie". En el caso del Obispo Castrense, es parte de su trabajo, porque trata con las autoridades militares y de seguridad y tiene más de 20 años de servir en la pastoral penitenciaria.

Pero también en esto es clave "el poder de credibilidad de la Iglesia, que sólo Cristo le puede dar, porque está despojado de toda ideología, de todo poder y de todo pensamiento que sea contrario a los valores universales del bien, de la verdad, de la esperanza, de la paz", destacó.

En este sentido, también coinciden en que es significativo que esto surja de esfuerzos espontáneos y no de coyunturas o presiones, como cuando las pandillas declararon un paro al transporte en 2010 y se trató de equiparar a ambos grupos con una guerrilla de origen político.

En este punto, Mijango fue tajante al decir que las maras "no quieren que se les considere como guerrilla sino como lo que son: pandillas".

Por lo mismo, es clave que también puedan trasladar mejor sus órdenes a sus grupos en aras de parar la violencia, como parte de su compromiso.

Para Mijango, los pandilleros no están en el papel de ser superados por las fuerzas de seguridad, sino de "resistir", haciendo interminable la escalada criminal.

El obispo Colindres también reveló que, como siguiente paso, en un futuro los pandilleros quieren dejar de "cobrar renta" (extorsiones).

En la conferencia informativa previa, algunos periodistas cuestionaron a los prelados por qué abogaban por personas que habían dañado otros y a sus familias, pero el Nuncio le respondió que el deber de la Iglesia es velar por la dignidad de las personas, indistintamente de quienes sean.

Monseñor Pezzutto también aclaró que en estos procesos la Iglesia "no es protagonista, sino instrumento" de la búsqueda de soluciones". Tampoco busca ser "oportunista", según las coyunturas históricas o políticas. "Este proceso que hemos comenzado debe ser continuado... Todavía estamos caminando, procesando", agregó.