Más de 11 mujeres purgadas en enero por traicionar a la MS

Del 9 al 22 de enero, 11 mujeres fueron asesinadas, presuntamente, por las pandillas

Sepelio de Yuri Yasmín Saravia, de 21 años, residía en la comunidad Iberia, San Salvador. Su cadáver apareció en Los Llanitos, Ayutuxtepeque. Fue estrangulada y tenía señales de tortura, según autoridades y parientes. Foto EDH / Archivo

Entre la docena de mujeres que han sido purgadas, según fuentes policiales, de la mara Salvatrucha (MS-13), están dos adolescentes cuyos cuerpos fueron encontrados el domingo 15 de enero sobre la Carretera de Oro, en Ilopango.

Una de ellas ya había sobrevivido una vez al intento de asesinato por parte de pandilleros, lo cual era atestiguado por múltiples cicatrices en su cuerpo. Ella era María Evangelina, sólo tenía 13 años.

Junto a María Evangelina también estaba el cuerpo de su hermana, Nancy Yaneth, de 16 años. Ambas fueron golpeadas y estranguladas. Sus cuerpos aparecieron embolsados.

La racha de asesinatos de mujeres vinculadas a la MS comenzó la segunda semana de enero, cuando dos jóvenes que vivían en la Comunidad Iberia, en San Salvador, aparecieron asesinadas, una en Ayutuxtepeque y otra en Soyapango, el 9 de enero.

Ambas habían sido estranguladas, con aparentes signos de tortura, y sus cuerpos aparecieron en sendas bolsas plásticas negras.

El 12 de enero en Santa Ana, cerca de las instalaciones regionales de la Universidad de El Salvador, otras dos mujeres fueron encontradas con un mensaje donde amenazaban a parientes de policías y a testigos criteriados, es decir, delincuentes a los que las autoridades dan beneficios penales a cambio de colaboración.

Estaban dentro de bolsas plásticas y habían sido estranguladas.

Ambas mujeres, cuya edad fue calculada en 20 años por las autoridades, fueron enterradas el martes pasado como desconocidas. Nadie llegó a reconocerlas pese a que las mantuvieron 13 días en la morgue judicial de Santa Ana.

Línea de la MS

Fuentes policiales aseguraron a El Diario de Hoy que varios casos de mujeres, cuyos cadáveres han aparecido embolsados, tienen que ver con una "línea" o directriz girada por la MS-13, que a manera de purga en esa organización criminal, ha decidido ejecutarlas.

La razón de esa depuración es, según fuentes policiales, que los cabecillas de la MS-13 consideran que los golpes que les asestan las autoridades es porque, de alguna manera, las mujeres de esa organización criminal han colaborado con las autoridades.

La deducción que la pandilla hace es que las mujeres han colaborado con las autoridades policiales y fiscales, y obtienen información de ellas tan sólo con un poco de presión o por cualquier ofrecimiento.

"Es una línea contra las mujeres de la MS porque, según ellos, las mujeres son más débiles y cantan más rápido cuando la Policía las agarra", definió un oficial de la PNC en la zona occidental.

Las fuentes fundan la hipótesis de la mencionada depuración en los aportes hechos por una mujer que correría la misma suerte, por la simple sospecha de que los mareros creyeron que los había traicionado.

Hasta la semana anterior, la mujer, de quien no se pudo conocer la identidad, permanecía bajo custodia en un hospital público recuperándose de tres balazos que le asestaron cuando ella descansaba en una hamaca dentro de una vivienda en Santa Ana.

Fuentes policiales de Soyapango también dijeron que las hermanas María Evangelina y Nancy Yaneth fueron asesinadas por miembros de la MS de la colonia Las Margaritas, con quienes las víctimas se relacionaban y colaboraban.

La motivación de ese doble homicidio, según las fuentes policiales y personas allegadas a las víctimas, fue la deslealtad a esa agrupación criminal.

"Ellas eran parte de la pandilla, les hacían trabajitos como trasladar cosas, drogas, armas...", aseguró un oficial que pidió no ser identificado.

De acuerdo con el oficial, un día antes de que desaparecieran, las dos hermanas tuvieron una discusión, al calor de la cual, una de ellas le gritó a la otra: "¡Si yo te quisiera joder, le diría a los homies (compañeros de mara) que vos sos mujer de un 18!".

Ese señalamiento fue escuchado por un informante de la MS-13. Al día siguiente, sábado 14 de enero, las dos hermanas habían desaparecido. Un día después levantaron sus cadáveres como desconocidas.

Justo horas antes de que las menores fuesen enterradas como desconocidas, el padre de ambas logró reconocerlas en la morgue judicial y a las 2:00 a.m., del jueves 20 de enero, se las llevó a enterrar a la ciudad de La Unión.

Ellas tenían poco tiempo de estar viviendo en Las Margaritas, dijo un pariente de las menores. Ese mismo jueves fueron sepultadas. No hubo tiempo para velación.

De acuerdo con personas que conocieron a las hermanas, éstas tenían no más de ocho meses de estar viviendo en Las Margaritas con su madre, pero ésta decidió irse ilegalmente a Estados Unidos y las dejó con una pariente.

Más la madre de las adolescentes, tuvo mala suerte en su viaje. Autoridades de inmigración la apresaron, condición en la que aún e encuentra.

Pero las dos jóvenes abandonaron la casa de quien las tutelaba. Con el dinero que desde Estados Unidos les mandaba su padrastro, alquilaron una casa en esa misma colonia e hicieron vida aparte. La menor de 13 años se acompañó maritalmente con un joven pero luego de unos meses se separaron.

Las jóvenes se vincularon a la MS-13 cuyos miembros las utilizaban para trasladar armas, drogas, celulares o cobrar extorsiones, asegura la Policía.

Un día después de que las adolescentes desaparecieron, es decir, cuando las autoridades hallaron sus cadáveres, miembros de la MS-13 llegaron a la casa donde vivían las hermanas y cargaron sus pertenencias en un camión.

Según la Policía, la idea de los mareros era aparentar que las jóvenes se habían marchado del lugar para que nadie las echara de menos y así despistar futuras indagaciones.

Comenzaron en La Iberia

De acuerdo con fuentes policiales, los primeros casos de purga de mujeres de la MS-13 se evidenciaron con el asesinato de dos jóvenes residentes en la comunidad La Iberia, al oriente de San Salvador.

El 9 de enero, en el cantón Los Llanitos, a la orilla de la calle, apareció el cuerpo de una mujer dentro de una bolsa plástica negra; había sido estrangulada, estaba atada de pies y manos, y con signos de quemaduras.

Cerca estaba otra bolsa plástica con el cadáver de un hombre. Dos días después, la mujer fue identificada por familiares como Yuri Yasmín Saravia, de 21 años. El hombre era Erick Ulises Aparicio.

Ella se dedicaba a vender ropa de forma ambulante y residía en la comunidad Iberia, en tanto que Aparicio vivía en Juayúa, Sonsonate.

"Si va a escribir algo sobre mi hija, ponga esto: malditos mareros, malditos derechos humanos, son basura; amparan más al delincuente que a la gente que trabaja", dijo el padre de Yuri durante el sepelio de la joven, que dejó en la orfandad a dos niños de 4 y 7 años.

El mismo día que enterraban a Yuri (11 de enero), otro padre se afanaba en recuperar de la morgue judicial el cadáver de su hija que también fue hallada el 9 de enero en la colonia Guadalupe, en Soyapango.

Se trataba de Silvia Yamileth Pacheco García, de 24 años, quien también vivía en la comunidad Iberia. La hallaron embolsada, atada de pies y manos en el fondo de una quebrada. Había sido estrangulada.

De este último asesinato, fuentes policiales aseguran que la joven se relacionaba con miembros de la MS-13 de su comunidad, pero que últimamente, al parecer, sostenía relaciones muy cercanas con militares desplegados en ese lugar por lo que sospechan que ese podría ser el motivo del asesinato.

Entre tanto, del asesinato de Yuri, el padre de la joven dijo no saber si ella había tenido algún acercamiento o problemas con pandilleros.

El mismo 11 de enero, las maras golpeaban a la familia de un miembro de la Policía Nacional Civil: ese día fue encontrado semienterrado en las faldas del cerro San Jacinto, el cuerpo de Joselin Tatiana Chávez Martínez, de 20 años.

A la joven la vieron caminar junto a un grupo de pandilleros de la MS-13. Luego, sólo vieron bajar a los mareros mas no a Joselin Tatiana ni a otra joven que también los acompañaba.

El más reciente asesinato, posiblemente cometido por miembros de la mara Salvatrucha sería el de Karen Stefany Quiñónez, de 27 años, encontrada asesinada el sábado anterior en las cercanías de un río que desemboca en el lago de Ilopango, podría ser una de las más de 11 mujeres que este año han sido asesinadas por órdenes directas de la mara Salvatrucha, según indican fuentes policiales.

Desde febrero de 2010, Karen Stefany estuvo sujeta a un proceso judicial por el secuestro de un comerciante en San Martín y un pastor de origen brasileño, hechos en los cuales también la Fiscalía acusó a Dionisio Arístides Umanzor, (a) El Sirra, señalado por las autoridades como cabecilla de la MS y quien cumple varias sentencias por el delito de secuestro en el penal de máxima seguridad de Zacatecoluca, conocido como Zacatraz.