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Justicia a medias en caso de esclavitud sexual

Tres menores eran abusadas por su padre y un amigo de éste

Jorge Beltrán sucesos@eldiariodehoy.com Jueves, 15 de Diciembre de 2011

"Si querés agarrá a la Negra" era la frase con que Juan Ángel se dirigía a Óscar Ovidio, un hombre de cincuenta y pocos años, cuando ambos estaban pasados de tragos. La Negra no era ningún animal. Era Erlinda (nombre ficticio), una adolescente entonces de 14 años, con deficiencia mental moderada.

Era la hija de Juan Ángel. Y la ofrecía para que la violaran.

Aunque parezca increíble, los casos de esclavitud sexual en el país cada día son más frecuentes de lo que se pueda imaginar.

Pero menos imaginable resulta que el negrero de Erlinda y otras dos hermanas de ésta haya sido su propio padre, mientras su madre se ganaba la vida vendiendo pescados o chacalines.

El hecho no es tan nuevo pero aún está en boga en los pasillos judiciales en procura de que la justicia, en este caso, sea total.

Sucedió hace siete años allá en el caserío La Coyota, cantón Valle San Felipe, en el municipio de Pasaquina, departamento de La Unión.

Pero aunque el hecho esté distante en tiempo, la Fiscalía no ha claudicado en sus ánimos de conseguir castigo total para los responsables de haber esclavizado por más de un año a Erlinda.

Lo peor es que Juan Ángel también sometía a abusos sexuales a otras dos hermanas de Erlinda. En total, obligaba a ser abusadas sexualmente a tres de sus cuatro hijas.

Y no es que para la cuarta hija haya tenido consideraciones de algún tipo, no.

Lo que sucedió es que Carlota, entonces de menos de 10 años, le dejó bien claro, con un garrotazo en la cara, que con ella no haría lo que le había visto hacer a Yenis o lo que Erlinda le había contado que sufría.

Algo parecido hizo la menor con su abuelo paterno, a quien también Erlinda, Yenis y Verónica acusaron ante el tribunal de haberlas abusado sexualmente con el consentimiento de Ángel, su padre.

Ordenan nuevo juicio

El pasado 28 de septiembre, la Sala de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) anuló la sentencia que los jueces Carlos Mauricio Herrera Rodríguez y Jesús Aquiles Alvarado Hernández, del Tribunal de Sentencia de La Unión, le impusieron a Óscar Ovidio, la cual fue de tres años de prisión por el delito que ellos calificaron como remuneración por actos sexuales eróticos contra Erlinda, aún cuando la víctima indicó que hubo violación sexual contra ella.

Los tres años de prisión le fueron sustituidos a Óscar Ovidio por trabajo de utilidad pública y el pago de poco más de $1,000.

Es evidente que para Erlinda, sus hermanas y su madre no ha habido pronta y cumplida justicia. Más bien la han encontrado a medias y con mucho retraso.

El asunto es que la condena contra Óscar Ovidio fue dada el 2 de mayo de 2007, misma fecha en que condenaron a Juan Ángel, a 28 años de prisión, padre y victimario de las jóvenes. El abuelo fue declarado inocente de todos los señalamientos.

La justicia entonces resultó a medias, pues condenaron al padre a 28 años de cárcel pero fueron benevolentes con Óscar Ovidio a pesar de que Erlinda fue clara y coherente al decir en su testimonio que sí la violó.

La Fiscalía de La Unión no se quedó de brazos cruzados y pidió a la Sala de lo Penal de la CSJ que anulara la sentencia contra Óscar Ovidio.

Y he aquí el retraso de la justicia: la Sala de lo Penal resolvió a favor de la Fiscalía, pasados cuatro años y cuatro meses después.

El testimonio que Erlinda dio a fiscales y jueces fue que allá por 2004, en fecha que no recuerda, su padre le pidió que lo acompañara a pescar a la playa La Manzanilla, ubicada en el Valle San Felipe, caserío La Coyota.

Estando en el estero de la mencionada playa, su padre la tomó por la fuerza, la lanzó al suelo y cometió la violación.

Ante la resistencia que ponía Erlinda, el hombre le advirtió que si decía algo a alguien la iba a matar. Después de esa ocasión, las violaciones se repitieron una y otra vez, incluso, en la propia vivienda, en la cual la obligaba a desnudarse y a acostarse con él en una hamaca.

Acusaron al abuelo

Consta en el proceso judicial que, según Erlinda, ese mismo año, su abuelo paterno, que también vivía en la misma casa, la lanzó a una cama donde dormía y también consumó la violación sexual, acto que continuó cometiendo con bastante frecuencia, especialmente por las noches.

El abuelo también le profería las mismas amenazas que su padre aunque a veces le daba dinero para que guardara en secreto las agresiones.

Así transcurrieron varios meses. Erlinda era esclava sexual tanto de su padre como de su abuelo.

Pero después de un tiempo, en fecha que no recuerda, llegó Óscar Ovidio, a quien la víctima describe como un hombre que "ya está viejito", y junto al padre de la víctima comenzaron a ingerir licor.

Ya bien entrados de tragos, Juan Ángel le dijo a Óscar Ovidio: "Si querés agarrá a la Negra", refiriéndose a Erlinda. Pero como si lo que ofrecería a Óscar Ovidio fuese poco, fue el mismo padre quien tomó a su hija a la fuerza y le tapó la boca para que el otro consumara la vejación.

Esas violaciones sucedían con regular frecuencia llegando al colmo de que Juan Ángel y Óscar Ovidio se turnaban: un día uno de ellos la sujetaba mientras el otro la violaba. En otra ocasión sucedía lo contrario. Erlinda comentó a las autoridades que cuando la sometían sexualmente sentía una gran repugnancia.

Dos de sus tres hermanas tuvieron la misma suerte

Erlinda siguió soportando la esclavitud sexual por varios meses. Su padre se la llevaba obligadamente a pescar y en reiteradas ocasiones los acompañaba Óscar Ovidio.

Erlinda lo acompañaba, resignada y consciente de que cualquiera de los dos la violaría. Las amenazas pesaban mucho como para quejarse con su madre.

Otro tanto ocurría con Yenis, un año menor que Erlinda. Ella relató que en diciembre de 2005, como a las 10:00 de la mañana, en momentos en que andaba ayudándole a su padre a "jaibear" (agarrando jaibas), éste le dijo : "Te deseo, hija", a lo que la menor le reprochó diciéndole que era su "hija".

Él le respondió que no importaba que fuera su hija, que lo hacía porque no le quería ser infiel a su madre estando con otras mujeres.

Después llevó a Yenis hasta la orilla de la ñanga (se salieron del lodo del fondo del manglar del estero) y allí, por la fuerza, la desvistió, violándola durante 15 minutos.

Después de consumar la violación, la amenazó como lo había hecho con Erlinda: si decía algo a alguien, la mataría a ella y a su madre. Las violaciones, según Yenis, se repitieron una y otra vez.

Con la otra hija, Juan Ángel hizo poco menos de lo que había hecho con Erlinda y Yenis. Verónica relató que en una ocasión su padre la tomó a la fuerza y la intentó besar, pero ella agarró una pala de plástico para recoger basura, lo golpeó en la cara y huyó.

La necesidad la hizo volver a casa y fue en otra ocasión que la agarró por la fuerza y esta vez no pudo escapar. Le quitó la ropa interior y la agredió sexualmente. Ella, como Erlinda y Yenis, recibió la misma amenaza: si decía algo, la mataría junto a su madre.

Pero como sucedía con Erlinda, Verónica también fue objeto de intento de agresiones sexuales por parte de su abuelo, pero ella relató que siempre que su abuelo intentaba agarrarla y besarla a la fuerza, se corría de la casa y así lograba evadirlo.

Verónica, como Erlinda y Yenis aseguraron ante los diversos jueces que conocieron el caso, que su padre la amenazaba con matarla a ella y a su madre si lo delataban ante esta o ante cualquier persona.

Así transcurrieron unos dos años, hasta que en junio de 2006 la madre de las jóvenes, Griselda, las obligó a decirle la verdad de lo que ocurría con su padre, luego de ver que Yenis casi siempre andaba con billetes de $10 o $20, dinero que le daba su padre.

En el proceso judicial consta que Juan Ángel entregaba a Erlinda, la hija con deficiencia mental moderada, a Óscar Ovidio, a cambio de licor.

Erlinda, además, aseguró que la primera vez que Óscar Ovidio la violó fue en la playa y que otra vez que su padre la mandó de la playa donde andaban pescando, hacia la casa. Pero Óscar Ovidio la trasladó a otro lugar, llevándola hasta el siguiente día a la vivienda de la menor.

Favoritismo revertido

No obstante que Erlinda es clara en decir que Óscar Ovidio la violó varias veces, los jueces Herrera Rodríguez y Alvarado Hernández argumentaron que quien la obligaba a ir a pescar era su propio padre y que "Óscar Ovidio no ejercía presión física o psíquica en la menor, por lo que la menor, al verse obligada a ir con él, su padre ya asumía la realización de la acción realizada en su contra...".

Durante el juicio contra los tres imputados procesados (el padre y el abuelo de las víctimas, así como Óscar Ovidio) hubo un juez, según consta en el proceso judicial, José Cristóbal Reyes Sánchez, que no estuvo de acuerdo con la sentencia dictada por sus colegas.

En su "voto razonado", Reyes Sánchez plasmó que no duda que Óscar Ovidio era responsable del delito de violación en menor o incapaz, en perjuicio de Erlinda.

Cuatro años y cuatro meses después, la Sala de lo Penal dio la razón a Reyes Sánchez y a la Fiscalía. Ha ordenado una nueva vista pública (juicio) contra Óscar Ovidio, en el Tribunal Primero de Sentencia de San Miguel, donde dijeron que hasta ayer habían recibido el expediente judicial del Tribunal de Sentencia de La Unión, por ello aún no habían programado la diligencia.

La esperanza de que la violación de Erlinda no quede impune aún persiste, sólo falta que ver si las autoridades fiscales logran hacer que Óscar Ovidio se presente a la vista pública de la que podría salir con una abultada condena, como sucedió con Juan Ángel, el hombre que le decía "Si querés agarrá a la Negra".