Lección de la tormenta E-12: Más recursos y más preparación

Munguía Payés asegura que se necesita lanchas pantaneras y conciencia en la gente para que no espere a que el agua les llegue hasta el cuello para evacuar

Los socorristas realizaron rescates en la comunidad Ciudad Romero, en el Bajo Lempa, en lanchas que son las adecuadas.

in rodeos el ministro de la Defensa, general David Munguía Payés, acepta que hacen falta más recursos materiales y más preparación del recurso humano para atender los fenómenos naturales que en los próximos 10 años podrían golpear con más intensidad a El Salvador debido a los efectos del cambio climático que experimenta el planeta.

Los miles de refugiados de decenas del Bajo Lempa saben perfectamente que Munguía Payés tiene razón en cuanto a la carencia de lanchas y la preparación del personal cuyo deber es proteger a la población civil durante cualquier desastre.

El Diario de Hoy fue testigo de que a las comunidades afectadas en el municipio de San Marcos Lempa, los militares llegaron tres días después de que esa zona comenzara a ser afectada por la tormenta tropical E-12.

Antes fue la Cruz Roja, Cruz Verde y Comandos de Salvamento quienes ayudaron a evacuar a las personas con la única seguridad que puede proporcionar una cuerda o una cadena hecha con brazos humanos.

El colmo fue que el sábado 15, dos lanchas con la que los militares habían realizado evacuaciones en la propia emergencia se quedaron sin combustible.

Cientos de personas de la Bahía de Jiquilisco, tuvieron que esperar a que el alcalde de ese municipio llevara el combustible a los militares para que pudieran auxiliar a los habitantes de diversas comunidades de la Bahía de Jiquilisco.

Mientras eso sucedía, las lanchas quedaron varadas durante ocho horas con personal militar y socorristas que nada podían hacer. Ni siquiera regresar a tierra firme.

Los cuerpos de socorro expresaron que en la zona del Bajo Lempa, en Usulután, las evacuaciones se dificultaron desde el cuarto día de las emergencias, ya que no tenían vehículos o lanchas apropiadas para poder efectuar los rescates.

Es más, en la comunidad Babilonia, miembros de la Cruz Roja desafiaron la fuerte crecida del Lempa en la noche del miércoles 12. Momentos después, la corriente rompió la borda y quedaron aislados con todo y las ambulancias.

Dificultad para evacuar

"La experiencia nos dice que necesitamos más gente; vamos a solicitar equipos más eficientes de rescate. Hablamos de lanchas pantaneras que no tenemos en este momento, vehículos con llantas más grandes, de tal manera que la altura aumente y podamos ingresar con mayor facilidad a esas zonas anegadas", afirmó el funcionario durante una entrevista en un canal de televisión.

De acuerdo con Munguía Payés, en la zona del Bajo Lempa tuvieron dificultades para hacer evacuaciones de comunidades aisladas, debido a que cuando los niveles del agua no estaban muy altos, se hizo la advertencia a la gente que se saliera hacia los refugios.

No obstante, pocos atendieron la alarma y fue hasta que el agua les llegó al cuello que optaron por ser evacuados. Según el jefe castrense, en algunos lugares tuvieron que evacuar gente hasta en la noche lo cual dificultaba la labor y aumentaba el riesgo.

A diferencia de lo que pasó en el Bajo Lempa, en comunidades afectadas por el desborde del río Paz, la presencia de la Unidad de Rescate Humanitario de la Fuerza Armada fue desde el martes 11, según constató El Diario de Hoy.

El mismo alcalde del municipio de San Francisco Menéndez, Narciso Ramírez, fue beneficiado por el oficial que comandaba esa unidad.

Ambos pasaron la noche subidos a un árbol debido a una repunta que los tomó por sorpresa cuando se encontraban instando a los pobladores de varias comunidades a que permitieran ser evacuados a los refugios.

Pero tanto en las desembocaduras de los ríos Lempa y Paz, los encargados de las evacuaciones sólo contaban con chalecos flotadores, cuerdas y cascos.

Ida, la lección aprendida

No obstante, las dificultades y las carencias que detalló Munguía Payés, el procurador para la Defensa de los Derechos Humanos, Óscar Luna, hace una valoración positiva del desempeño gubernamentales en el manejo de las alertas en zonas de riesgo, la coordinación de evacuaciones y la atención a personas que estaban lugares de riesgo.

"Me pareció oportuna porque a pesar de la magnitud del evento, la cantidad de personas fallecidas, que es de lamentarlo, no tan elevado como pudo haber sido si no se hubiese actuado con la debida oportunidad", afirmó.

Luego del huracán Ida, que afectó el territorio salvadoreño a principios de noviembre de 2009, la Procuraduría de Derechos Humanos (PDDH) hizo señalamientos al Gobierno porque, según reza un informe de esa entidad, no se actuó con la "debida diligencia" y "no adoptaron políticas oportunas" en materia de protección civil, prevención y mitigación de desastres.

De acuerdo con registros oficiales, el huracán Ida provocó la muerte de 199 salvadoreños, decenas de desaparecidos a consecuencia de deslaves y derrumbes.

De acuerdo con fuentes de El Diario de Hoy, la negligencia de la entonces Dirección de Protección Civil llegó al grado de mofarse de un informe que la Fuerza Armada les hizo llegar, en el que se advertía de la magnitud del fenómeno natural y la gravedad de los daños que podría ocasionar.

Para rematar, el manejo de la ayuda a los damnificados era tortuosa por parte de Protección Civil, entonces dependencia del Ministerio de Gobernación, lo cual derivó en que el presidente Mauricio Funes resignó esa tarea, como en otras ocasiones, a la Fuerza Armada para tener darle más agilidad y efectividad a la asistencia, según indican las fuentes.

Crítica a algunos alcaldes

Pese a la "evaluación positiva" que Luna hace sobre el manejo de las alertas y la coordinación de evacuaciones, el funcionario detalló la falta de coordinación en la distribución de víveres en los albergues, lo cual achaca a la "falta de voluntad" de algunos alcaldes como el del de Teotepeque.

Agregó que le constaba que en un albergue del cantón Mizata, la gente no había recibido asistencia porque estaban en un albergue que el alcalde no había autorizado.

"Nos presentaron denuncia escrita contra el alcalde porque éste, hasta ese momento, no les había querido dar alguna ayuda argumentando que él no había autorizado ese albergue", aseguró Luna.

También hace énfasis en la falta de recursos y preparación del personal de instituciones involucradas en la atención de emergencias.

Munguía Payes, por su parte, hizo una invitación a todas las instituciones que son parte del Sistema Nacional de Protección Civil a capacitarse a través de simulacros y puso a disposición un sistema computarizado de simulación de situaciones de riesgo instalados en el Comando de Doctrina y Educación Militar. Esas actividades, según el jefe castrense, les ayudará "a seguir afinando la buena coordinación", expresó.

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