Piden que se agilice la entrega de alimentos a los centros escolares

El Programa Mundial de Alimentos subraya que alimentación escolar debe ser una política nacional para asegurar su sostenibilidad

En las escuelas tienden a servir el refrigerio escolar entre 8:30 a.m. y 9:00 a.m. foto EDH / Marlon Hernández

Trabas burocráticas, incluyendo retrasos en la asignación de fondos y en la distribución de alimentos, han reducido la efectividad del Programa de Alimentación Escolar, acortando el número de días en los que los estudiantes reciben alimentos, opinan gremiales de maestros.

Estas críticas han sido confirmadas por Dorte Ellehammer, la representante del Programa Mundial de Alimentos (PMA), el organismo de las Naciones Unidas que concluyó en mayo pasado la asistencia técnica que desde 2008 brindaba al Programa de Alimentación y Salud Escolar de El Salvador (PASE), en lo relacionado a la compra y distribución de los alimentos.

Según la representante del PMA, "el presupuesto no ha estado disponible en tiempos. Han tenido problemas de acceso al presupuesto y por eso los días de alimentación han sido menores de los que habían sido planificados".

La apuesta del PMA es brindar refrigerio a los pequeños en por lo menos 180 días lectivos, tal como se estableció cuando el Programa de Alimentación Escolar inició.

Las palabras de la funcionaria del PMA, en las que alude a la reducción de los días de entrega de alimentos en la escuela, coinciden con las denuncias que al respecto han formulado con insistencia los líderes de las gremiales de profesores, Bases Magisteriales y Simeduco.

"Para nosotros el reto más grande es tener el presupuesto garantizado y no tener que esperar meses para que se defina, y liberar el presupuesto para poder pagar . Hay que pagar a los proveedores y a quienes están entregando los alimentos; si no se hace a tiempo los alimentos no llegan a los niños", dijo Ellehammer.

El PASE incluye la compra, el suministro y la entrega del refrigerio escolar, los almuerzos nutritivos para las Escuelas Inclusivas de Tiempo Pleno y los proyectos de huertos y tiendas escolares saludables. Con el final del apoyo técnico brindado por el PMA en mayo de este año, el programa ahora será implementado y administrado completamente por el Ministerio de Educación (Mined).

Elbyn Ramírez, oficial de programas del mismo organismo, sostiene que es necesario ajustar los presupuestos para que se pueda cubrir bien a los estudiantes, tanto a los que ya estaban como a los que se van sumando.

"Se ha pasado de ser un programa (de refrigerio y salud escolar) específicamente rural al programa de protección social universal más completo a nivel de país, pero que en términos presupuestarios tiene ciertas debilidades, considerando el volumen de población a atender", explicó Ramírez.

Criterios de calidad

El PMA tiene definidos nueve criterios de calidad con base en los cuales observa el desarrollo de estos programas.

Entre esos criterios está la sostenibilidad de los proyectos, lo cual implica que deben estar incorporados en las políticas y en los presupuestos nacionales. También toma en cuenta el nivel de ejecución que los Estados y gobiernos logren con respecto a este esfuerzo, así como el nivel de participación de otros actores. Esto con miras a que a través del refrigerio nutritivo se ayude a los escolares a mejorar sus condiciones de salud y garantizar con ello que puedan asimilar mejor los conocimientos que les imparten sus maestros.

Precisamente, otro de los retos que el país tiene con respecto a la alimentación escolar es el de realizar una evaluación para determinar qué impacto está teniendo el programa en la salud y los aprendizajes de los estudiantes. Desde el organismo se explicó que han solicitado evaluaciones totales del programa, pero en los últimos cinco años esto ha estado un poco fuera de su alcance porque el programa no fue financiado por ellos.

"Para el PMA siempre ha sido una de las conclusiones importantes que la alimentación escolar tiene que tener ciertos resultados, sino es echar el dinero por la ventana", agregó Ellenhammer.

Ella no pierde oportunidad de señalar que el monitoreo y evaluación de este esfuerzo es importante para ver si se ha avanzado en indicadores que tienen que ver con la permanencia o la repetición de los niños en la escuela, la calidad del servicio de alimentos y cuán involucrados están los directores departamentales, los directores de escuela, los maestros y padres de familia.

La colaboración de los docentes es otro de los retos de país. Pues si bien atender el programa no es su responsabilidad, desde la óptica del PMA es necesario lograr que tomen conciencia y ayuden de cara a que los niños estén alimentados para que mejoren su atención y absorban mejor de sus enseñanzas.

Y es que el objetivo de la organización internacional es que los niños reciban, a través de las raciones, elementos nutricionales. Esto considerando las difíciles condiciones económicas que tienen las familias y que en la mayoría de casos no favorece que los niños tomen alimentos antes de ir a la escuela.

"Como PMA siempre hemos discutido con el ministerio cómo podemos asegurar que el objetivo sea llenado. Es decir que la gente coma y que coma una ración nutricionalmente balanceada según las necesidades, para que se cubra el hambre de corto plazo para que puedan aprender", indicó , Ellehammer.

Según explicó, después de muchos años de trabajar con alimentación escolar saben que no cambian la desnutrición crónica porque esa se tiene que cambiar antes de los dos años de edad, pero sí pueden ayudar a los niños en edad escolar y sobre todo los adolescentes para que puedan tener contribuciones de micronutrientes, que es uno de los problemas en el país.

Antecedentes

El apoyo técnico del PMA se dio en el marco de un convenio que firmó en 2008 con el Mined, a solicitud de este. Eso ocurrió después de que esa instancia internacional terminara, en 2007, su compromiso de financiar el programa, un esfuerzo que llevó adelante por varios años. Ese año el gobierno asumió el costo total del programa.

Ellehammer precisó que si bien se termina la asistencia técnica al PASE, el organismo continua su apoyo al país en otros proyectos: incluyendo compras para el progreso, adaptación al cambio climático, preparación y respuesta a emergencias, nutrición, salud, VIH, cadenas productivas y seguridad alimentaria.

Tampoco descarta nuevos apoyos al programa si el gobierno lo vuelve a solicitar.

"Estamos bastante felices de que el gobierno ha tomado la decisión de hacerlo solo. Lo que tenemos pendiente es una llamada (de parte de las autoridades), de si necesitan cierta asistencia técnica de parte nuestra, en áreas de nutrición, mercados, desarrollo de microempresas", comentó la representante del PMA.

Al finalizar esta etapa de asistencia técnica, el PMA también concluye un aporte financiero que daba al Mined para un piloto de almuerzos escolares, el cual se desarrollaba como parte del Programa Escuela Inclusiva de Tiempo Pleno. Esto también ayudaba a mejorar el sistema de monitoreo y evaluación del programa en mención, así como apoyar la formación de microempresas de mujeres, en alianza con Conamype.

Dorte Ellehammer y otros miembros de su equipo afirman estar satisfechos porque en las últimas décadas el Programa de Alimento Escolar ha mejorado en algunos aspectos logísticos, presupuesto y cantidad de niños que abarca. Pero desde la visión del PMA eso no es suficiente si los alimentos no llegan oportunamente a los escolares.

Según los datos provistos por el PMA, se pasó de tener un programa cubriendo alrededor de 800 mil estudiantes en 2007 a 1.3 millones de estudiantes, en 4 mil 900 escuelas. Datos que el propio Mined publica en su página en línea señalan que este año ha invertido $22.4 millones en alimentación escolar (del Fondo General de la Nación).

"La cobertura teórica está muy bien, porque son todos (incluyendo los niños del área rural y bachilleres). Ese es el cambio importante que hicieron bajo este gobierno, pero para que sea una cobertura real tiene que ver con fondos y tiene que ver con fondos en tiempos apropiados", citó Dorte Ellehammer.