Sin cumplir promesas de Funes y del FMLN

Tres analistas creen que el gobierno ha fallado en el plano económico y que los programas sociales que impulsa no bastan para sacar a miles de la pobreza

En sus promesas de generación de empleos a través de la creación del proyecto Casa para Todos como Nuevo Mejicanos para familias pobres, pero este nunca avanzó. Otros no han vendido todas las viviendas.

Cien mil empleos y 25,000 viviendas a bajo costo para familias pobres en los primeros 18 meses de gestión, eliminar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) a los principales alimentos básicos y a los medicamentos. En materia económica ofreció incentivar a la inversión privada a través de un gobierno concertador y dialogante. Estas son algunas de las principales promesas de campaña con las que Mauricio Funes arropado en la bandera del FMLN sedujo a muchos en 2009 que lo llevaron al poder.

Cuatro años después vale repasar el cumplimiento de estas y otras ofertas importantes, como reducir la pobreza y su estrategia de seguridad que apostaba a un combate "a fondo" de la delincuencia, del crimen organizado y de la impunidad para "convertir a El Salvador en un país seguro".

En ese contexto ofreció un programa de aplicación estricta de la ley de control y regulación de armas de fuego.

Según Manuel Hinds, exministro de Hacienda; Paolo Lüers, analista, y Roberto Rubio, director ejecutivo de la Fundación Nacional para el Desarrollo (Funde), el gobierno cierra su cuarto año con más deudas que cumplimiento de sus ofertas, sobre todo en materia económica, de seguridad y transparencia.

Funes y el FMLN ofrecieron acelerar el crecimiento económico. "Para generar más y mejores empleos, el Gobierno del cambio trabajará en la dirección de convertir la economía salvadoreña en la más dinámica economía de Centroamérica", dejaron plasmado en su programa de gobierno 2009-2014 "Nace la esperanza. Viene el cambio".

Para lograrlo propusieron la "Fábrica de empleos", y entre otras cosas promoverían la iniciativa privada para lo que se volverían un gobierno "proactivo y efectivo en la creación y mantenimiento de un clima de negocios favorable para la empresa privada de todos los tamaños".

En términos de empleo, además de los cien mil ofrecidos el día de la asunción al poder, impulsarían "Mi primer empleo" para jóvenes, incentivando a las empresas.

Inclusive prometió terminar la presa El Chaparral para "dinamizar la industria de la construcción" y generar empleo, al igual que con sus programas Piso y Techo y Casa para Todos. Pero la presa está abandonada y el proyecto de las viviendas, según el mismo sector representado en Casalco, no llegará más que a 5,000 de las 25,000 prometidas al cierre del período.

También dijo que "apoyará las iniciativas económicas del empresariado nacional a distinto nivel, de la economía popular y de los inversionistas extranjeros".

Para Manuel Hinds, está claro "para toda la gente que no cumplió ninguna" de sus promesas y cuestiona la caída de las inversiones y el empleo.

Rubio cree que el problema de este gobierno es que ha tenido un mal manejo de las políticas económicas que no lograron marcar un rumbo.

"Hay factores de culpa coyuntural y compartida (entre este gobierno y los anteriores), como es el hecho de que este gobierno no ha tenido una buena conducción de la política económica y mucha descoordinación interna", dice.

Y para poner un ejemplo de lo anterior menciona el puerto de La Unión (aún en espera de ser concesionado) y el Aeropuerto Internacional, mientras países vecinos como Guatemala, Panamá y Nicaragua impulsan proyectos de construcción o ampliación de puertos, lo que pone al país en desventaja competitiva.

En ese punto coincide Hinds cuando dice que la manera en que han manejado los puertos "es pésima". Al puerto La Unión ni siquiera se le ha dado mantenimiento, costará una fortuna reabrirlo y se pierden empleos, añade.

"Este gobierno ha hecho que caiga la inversión privada violentamente, se ha perdido una enorme cantidad de empleos y simplemente por el mal carácter, por insultar a la empresa privada, echarle la culpa de todos los problemas del país han destruido la inversión", afirma Hinds.

Para Paolo Lüers, en todos los indicadores sociales y económicos en el fondo son negativos, pues "no hay absolutamente nada en lo económico que prometió, un 4 % de crecimiento y está abajo".

"Si uno ve todos estos indicadores económicos, de competitividad internacionales, en todos estamos bajando en calificación", añade.

Pero Lüers también trae a cuenta que la otra gran promesa de crear 100,000 en los primeros 18 meses de mandato tampoco se materializó.

Para Rubio sí hay un incremento del empleo si se parte de las estadísticas del Instituto Salvadoreños del Seguro Social, pero "no da para tanto" decir que ha cumplido la meta de los cien mil empleos.

En su informe reciente sobre los cuatro años de Funes, Fusades destaca que sólo se han creado poco más de 72,000 empleos en cuatro años, es decir menos de los cien mil prometidos.

En este punto, Hinds critica que el gobierno haya aumentado el aparato estatal construyendo "una red de clientelismo" dándole empleo a sus militantes, algo que, a su juicio, tampoco cumple la meritocracia que prometió el presidente el 1 de junio de 2009.

Según datos del Ministerio de Hacienda, el gobierno abrió más de 18,000 nuevas plazas gubernamentales, las que luego justificó, en parte en la contratación de más médicos por la reforma de salud.

Sobre su promesa de ser un "gobierno participativo, abierto, dialogante y concertador para la unidad nacional", así como incentivar la iniciativa privada para la generación de empleo, Hinds cree que tampoco ha cumplido, pues se ha mantenido un enfrentamiento con el sector privado que ahuyenta la inversión y afecta el empleo, en referencia a las diferencias entre Funes con empresarios representados en la ANEP.

Pero para Rubio hay otros factores que hacen que vivamos una economía "pasmada"; no sólo se debe al "conflicto permanente" entre el gobierno y el sector privado, sino a otras variables económicas, políticas y coyunturales, entre ellas los efectos de la crisis financiera internacional de 2008 y 2009, la estructura de costos del país para los inversionistas es muy cara.

Seguridad y pobreza

Funes y el FMLN prometieron en el plano social una "reforma social" con la que le apostaban "reducir sustancialmente la pobreza" mediante la ampliación de oportunidades de empleo a fin de mejorar la vida de la población, especialmente la rural y clase media.

Desde su llegada al poder, el gobierno ha levantado como sus principales banderas de apuesta a la inversión social. Es una serie de programas de asistencia consistentes en entrega de bonos (PATI, Comunidades Solidarias, pensión para ancianos y reparto gratuito de paquetes escolares en las escuelas públicas).

Inclusive Funes y otros funcionarios como Alexánder Segovia los han defendido como claves en la disminución de la pobreza porque les aumentan el poder adquisitivo a los beneficiarios.

La reducción de los precios de una parte de los medicinas como resultado de la ley de medicamentos también ayuda a mejorar la economía familiar, ha dicho el gobierno.

En febrero, Fusades publicó en su Informe de Coyuntura Económica que siete de cada 10 trabajadores salvadoreños no tienen un empleo formal y 2.9 millones de salvadoreños son pobres, equivalente al 47.5 % de la población total.

Basados en cifras oficiales que arrojó la Encuesta de Hogares y Propósitos Múltiples 2012, Fusades determinó que desde 2006 a 2011 el número de pobres había incrementado en más de 600,000.

Tanto Funes como su ministro de Economía, Armando Flores, acusaron a Fusades de haber manipulado las cifras, pues en sus cuentas los pobres nada más subieron en ese período poco más de 294,000. Es decir, admitieron que sí hubo incremento de la pobreza.

Menos de tres meses después de que hubo esa diferencia de cifras, Segovia anuncia que para 2012 el nivel de pobreza bajó al 34%.

En este punto, Lüers dice que casi toda la política social del gobierno está enfocada en gasto social, no en inversión social, pues sólo "hacen más suave" la condición de pobreza de los salvadoreños.

"Si yo le doy a todos los pobres $500 al mes, para decir algo hipotético, todavía no he resuelto el problema de la pobreza. Le he dado de comer a esta gente, pero no salen de su condición. El saldo está en rojo allí", opina Lüers.

Para Hinds, no es cierto que con este tipo de programas se esté incidiendo en la disminución de la pobreza, esta ha aumentado después de que había venido disminuyendo en gobiernos anteriores.

Por eso para Lüers es mejor para el gobierno vender este resultado como parte de sus promesas que intentar hacerlo en el plano económico y social, aunque le reconoce que se ha invertido más que todo en la salud, tiene reservas.

El gobierno prometió reducir la delincuencia y la violencia, combatiéndola a fondo con una estrategia de largo alcance hasta convertir El Salvador en un país seguro.

Pero un año después de estar en el poder la cifra de homicidios se mantenía alta. En 2010 se cerró con 4,000 homicidios, en 2011 con 4,354 y ya en 2012 disminuyó a 2,641 cuando estaba la tregua.

Lüers sí ve "un saldo positivo" en seguridad pública, pues los "números hablan por sí solos" al referirse a la reducción de homicidios desde que las dos principales pandillas del país mantienen una tregua hace más de un año.

Lo que sí aclara Lüers es que esa reducción significativa de homicidios no debe tomarse como un logro del FMLN, pues cuando cuadros del partido tenían en sus manos el mando de las instituciones que velan por la seguridad ciudadana (PNC y Ministerio de Justicia y Seguridad) la tendencia de homicidios era "al revés y que empezó a mejorar cuando se le quitó ese control".

Respecto a Funes, añade, puede "cobrar el mérito de eso", pero en parte, al haber hecho un cambio drástico quitándole ese mando al FMLN. "Haciendo saldo entre los gobiernos anteriores y este gobierno, hasta hace dos años ha tenido saldos rojos en seguridad pública", apunta.

Según la apreciación que hace Fusades sobre los cuatro años de Funes, si bien se ha reducido el número de homicidios, las extorsiones a la ciudadanía no han registrado "una baja sustancial".

De hecho, de la tregua se ha criticado la falta de transparencia en el manejo de la misma. Pero Rubio cree que en el plano de la transparencia que el presidente Funes y el FMLN prometieron en su gobierno no la hay.

Según el economista, la ley de Acceso a la Información pública fue posible más por la presión de la sociedad que por mérito del gobierno. Es más, dice que a esta normativa "la quisieron matar en varias ocasiones" y ahora se suma que le dilatan el financiamiento Instituto encargado de velar por la aplicación de la ley.

Algunas obras cumplidas

Pero hay algunas obras que sí han cumplido a juicio de algunos analistas, y otras medidas que son positivas. Hinds reconoce que el gobierno haya cumplido con la construcción de Ciudad Mujer, aunque dice se ha "exagerado" al llamarle ciudad, pues son clínicas especializadas que atienden a un grupo limitado de mujeres.

Al igual que Hinds, Rubio dice que hay que reconocer al gobierno que continuó el proyecto Fomilenio y concluyó el bulevar Diego de Holguín (hoy Monseñor Romero), dos proyectos que comenzaron en la gestión de Antonio Saca.

Lüers, por su parte, dice que reconoce como inversión la que se hace en salud, sobre todo por el acercamiento de los servicios de salud primaria a la población (los llamados Ecos), aunque esto no servirá, dice, si por sostener este servicio se desfinancia a los hospitales, pues estos están prestando un servicio deficiente.

El gobierno ha concluido la reconstrucción de varios hospitales, pero ha dilatado Maternidad. Por otro lado, se le ha señalado por el desabastecimiento y la falta de equipamiento a varios hospitales, un compromiso de campaña.

Para Rubio, puede ser un mérito de este gobierno que haga "bastante inversión social", pues ante el golpe de la crisis internacional había que compensar a personas más desfavorecidas, al referirse a los bonos para pobres.

Pero aclara que hay que analizar más programas como la entrega de paquetes escolares cuando se tiene varias alternativas para invertir en educación. "¿Entonces la pregunta es por qué invertir todo en útiles escolares y no por ejemplo focalizarlo o una parte destinarla a las escuelas o para mejorar la educación", se pregunta.