Los paquetes escolares se quedaron a medio camino

La matrícula no habría aumentado como el gobierno Esperaba, según especialistas. Dicen que deben incrementar el presupuesto para Educación y planificar mejor.

El paquete escolar incluye los útiles básicos, dos uniformes y un par de zapatos.

La entrega de útiles, uniformes y calzado a los alumnos, en los centros educativos públicos, desde kínder hasta noveno grado, podría no haber tenido mayor impacto del que el Presidente de la República, Mauricio Funes, esperaba en términos de cobertura e incluso económicos, según indican las palabras de varios especialistas, de Fusades y sindicalistas de este sector.

Los expertos en la materia Felipe Rivas, Juan Valiente y Óscar Picardo están conscientes de que la medida buscó ser una alternativa para evitar la deserción escolar, cuando en 2009 el país resentía la crisis económica internacional.

No obstante, señalan que la falta de financiamiento, por falta de previsión de parte del mismo gobierno, así como algunos factores adversos, entre ellos la delincuencia, afectaron los alcances de un programa que a su criterio ya debió haber sido superado por otras iniciativas que garanticen la calidad de la enseñanza.

"En ese contexto y en ese momento (inicios del gobierno) fueron procedentes (las acciones ), porque se enmarcan en el enfoque de los derechos por la educación, la cual hace un llamado a aumentar inversión (del gobierno) que genere mayor participación en los presupuestos educativos", opinó Rivas.

El especialista, quien es director ejecutivo de la Fundación Innovaciones Educativas de Centroamérica (Fieca), dijo que en aquellos tiempos el Programa de Paquete Escolar garantizó la permanencia de los estudiantes en la escuela porque sus padres no tenían que invertir en esos recursos.

Sin embargo, el posible beneficio se frenó ante el hecho de que el gobierno ha patinado mucho a la hora de hacer los desembolsos de fondos para que las escuelas les cancelen a los proveedores.

"A mi juicio, el problema que tiene el Estado es de liquidez temporal en el gobierno, que no le permite hacerle frente a esos compromisos. Aparte de que son presupuestos muy limitados para las necesidades educativas del país. Ese es un problema del país", dijo Rivas.

El insistió en que se invierte muy poco en Educación: sólo el tres por ciento del PIB.

"No se ha protegido el presupuesto asignado (al programa) y de manera oportuna, porque si el paquete está llegando a finales del periodo (escolar) no juega el rol que debería", manifestó.

Aunque Rivas expuso que el programa insignia del gobierno "es una medida prudente" que debería mantenerse, también advierte que hay que ir más allá.

"El punto central es cómo aumentar la inversión en los otros puntos olvidados de la educación: infraestructura educativa, inversión en capital humano (formación docente, competencias docentes), bibliotecas, centros de tecnología", explicó.

Para Juan Valiente, empresario del sector educativo, el programa ha pesado más en términos políticos, en cuanto ganarse la venia de una parte de la población.

No obstante, Valiente, al igual que otros críticos del programa, afirma que el cuestionamiento está más relacionado al impacto en los resultados educativos, y si un programa como ese debería pertenecer mejor a un ministerio social o secretaría.

Y eso no sólo por la carga financiera que implica para Educación, sino también por la carga operativa que ha terminado afectando a directores y profesores.

"Es posible que dados los recursos escasos del Ministerio de Educación (Mined), esas decenas de millones hubieran sido empleadas en lo que impacta directamente en la calidad educativa, como el tema docente", precisó Valiente, experto en educación.

Valiente coincide con Rivas en que el Programa no desaparecerá del escenario político en el futuro cercano por el mismo hecho de que es apreciado, pero considera que es mejor que esté bajo la sombrilla de otras instituciones sociales, tal como ocurre con el bono para las ancianos y el subsidio que da para que las madres lleven a sus hijos a los controles médicos.

El también especialista Óscar Picardo cree que a nivel de medianas y pequeñas empresas sí podría haber un impacto, pero desde el punto de vista educativo no hay tendencias marcadas o cambios que puedan demostrar que ha impactado. Eso también es señalado por Valiente.

"Las matrículas siguen iguales. De hecho en la Encuesta de Hogares y Propósitos Múltiples, la matrícula de Básica es de 87.7%, hasta ha bajado un poco. El nivel de escolaridad ha mejorado un poquito, pero no hay un cambio abrupto como se esperaba", advirtió.

Además, explicó que el porcentaje de escolaridad de 6.4 por ciento a nivel de país mejoró sustancialmente en el área urbana, pero la rural se mantiene a la zaga.

El análisis de Picardo no descarta que la reducción en la matrícula de básica también esté vinculada con una disminución geográfica, pero enfatiza que a estas alturas la matrícula en los niveles de tercer ciclo y bachillerato ya hubiera aumentado más.

Tampoco ve cambios importantes en el tema de alfabetización que indiquen que la situación se están revirtiendo, con respecto a los logros de gobiernos anteriores.

"En este quinquenio no veo un cambio sustancial en las políticas. Se han cambiado los nombres (de los programas educativos) y algunos escenarios, pero hay tendencias que siguen igual: por ejemplo, en la Paes, en la matrícula, el ascenso y descenso de los indicadores educativos", subrayó el especialista.

Picardo, al igual que Valiente, también es de la opinión que el presupuesto para Educación debe incrementar para que además de atender el pago de salarios pueda tener dinero disponible para otras necesidades educativas.

Según dijo, el rango de maniobra que la cartera de Estado tiene para cubrir otras necesidades educativas en este momento puede oscilar entre los cincuenta y cien millones.

"Y ese dinero que se pudo utilizar en generar una diferencia en calidad se invirtieron en uniformes, útiles y calzado", opinó el consultor.

Considera que el único cambio que ha visto en Educación en estos cuatro años es que tenemos una ley de ciencia y tecnología y los pilotajes de Escuela de Tiempo Pleno.

El programa de Paquetes Escolares también ha sido un tema de debate en la agenda de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades). En El Informe de Coyuntura Social del segundo semestre de 2011, la instancia señaló que "es un subsidio generalizado que prioriza la cobertura, pero tiene poco impacto en la asistencia a la educación primaria, donde la prioridad es elevar la calidad".

Además de la crítica sobre la prioridad del programa, Fusades también enfatiza las debilidades en términos de distribución y entrega del paquete.

Recuerda que al principio el gobierno dijo que esos problemas se debían a la falta de financiamiento de los micro y pequeños empresarios, lo cual les impedía cumplir con las entregas. Luego se sumó la falta de dinero del gobierno para cancelarles, incluso el adelanto que está estipulado en los contratos.

El problema ha vuelto a ser señalado por Fusades en el documento sobre el "Cuarto año de gobierno del presidente Funes. Apreciación general" (páginas 95 a 97), pero también por algunos sindicatos del sector magisterial, como Simeduco.

Manuel Molina, secretario general del Simeduco, expresó que para los administradores de los centros escolares ha sido una carga más de trabajo.

"Los docentes y principalmente los directores además de administrar los recursos (contratar, coordinar recibo y entrega de productos) hay que liquidar esos fondos, ponerse de acuerdo con el proveedor si hacen falta cambios (de prendas) y cuando no hay dinero para liquidarles", manifestó.

Molina no deja de lado que también ha sido difícil para los proveedores. "Este año ha sido más complicado porque independientemente de si el Mined les transfiere o no los fondos han recibido demandas por no entregar a tiempo", afirmó.

El representante de Simeduco y director de un centro educativo expresó que este año a muchas instituciones educativas, sobre todo rurales que formaron parte del programa Educo como la de él, les han entregado útiles, calzado y uniformes de los que el Mined tiene en bodega porque han sido devueltos por otros centros. Esto ya sea porque los productos no fueron reclamados por los padres de familia, o porque debido al retraso ya no les quedaron a los niños.

"De los zapatos que les han sobrado he tenido que ver cuáles les quedan. Estamos esperando que algunas escuelas devuelvan cambios para poder darles zapatos y uniformes a los muchachos, porque ahorita no hay en existencia en bodegas", advirtió.

Comentó que hay proveedores que le dicen que sí los ha beneficiado, pero el impacto se ha reducido por las deudas que ellos han adquirido con las instituciones crediticias y las cuales han aumentado por el retraso de los pagos por parte del gobierno.

"Si se quería incentivar a la micro y pequeña empresa se tenía que estar a tiempo con los fondos en las escuelas", señaló Molina, tras destacar que al principio la matricula habría aumentado a 150 mil estudiantes, pero las cifras del año pasado nos deja que 31 mil estudiantes se retiraron del sistema", dijo el sindicalista.

En los últimos días el gobierno ha reconocido retrasos en el desembolso de fondos para que las escuelas paguen a los proveedores, pero también han citado que están haciendo esfuerzos por avanzar con los desembolsos del paquete como del presupuesto escolar en lo que también han incurrido en retraso.

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