Cuatro venados burlan operativo de Policía y Fiscalía

La orden de decomiso de los ocho venados se llevó a cabo a solicitud de la Fiscalía General

Empleado del Ministerio de Medio Ambiente carga una cría de venado, sedada con un dardo. Foto EDH / Cortesía MARN

En un hecho curioso, cuatro venados cola blanca escaparon ayer durante un operativo montado para decomisarlos. Una cría y tres adultos más (dos machos y una hembra) fueron llevados a un resguardo en Ahuachapán.

Los venados se encontraban en cautiverio en la finca Santa Rita en Comasagua, La Libertad, propiedad incautada por la Fiscalía General de la República después de la captura de Jorge Ernesto Ulloa Sibrián, acusado de dirigir una red de narcotráfico.

El procedimiento fue realizado bajo la dirección del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), en coordinación con personal del Zoológico Nacional y de la División de Medio Ambiente de la Policía Nacional, a solicitud de la Fiscalía.

En un comunicado difundido por el MARN se indicó que cuatro de los animales no pudieron ser atrapados debido a la amplitud y a lo boscoso del terreno. En realidad, al inicio del operativo los venados estaban dentro de una cerca.

Los técnicos calcularon que las especies cola blanca adultas podrían tener dos años de edad y pesar 70 libras aproximadamente. De la cría se estima que podría tener alrededor de dos meses de vida.

Al momento del operativo, los animales parecían estar en condiciones de salud estables, por lo que resultó oportuna la intervención del MARN para prevenir problemas de alimentación y de cuidado.

En el lugar, los técnicos del Zoológico sedaron a los mamíferos con dardos antes de colocarlos en cajas especiales para su traslado. Antes de emprender la marcha se les aplicó un reanimante y se les evaluó su estado de salud.

"Ellos son muy nerviosos y pueden sufrir problemas cardíacos, por eso se considera la distancia del lugar al que se llevarán; debe ser cercano", dijo Wendy Toledo, técnica en Gestión de Vida Silvestre del MARN.

La Ley de Conservación de la Vida Silvestre prohíbe matar, destruir, comercializar, importar, exportar y poseer especies de la vida silvestre en peligro o amenazadas de extinción, extraídas de su hábitat original, sin el permiso correspondiente.

La violación de estas prohibiciones son consideradas como infracciones graves y son sancionadas con multas.

Según el informe del MARN, durante el año 2012 se recuperó un total de 1,012 ejemplares.

Pese a las prohibiones, aún es muy común en El Salvador la venta, el tráfico y el cautiverio de especies silvestres, prácticas que contribuyen a la reducción y a la extinción de la fauna nacional.