Deudas y poca recaudación en alcaldías de oriente limita el desarrollo

Crean "licencias" para negocios con la idea de mejorar ingresos a las arcas municipales

El alcalde migueleño sorprendió a los ciudadanos al subir casi el doble en cobros por servicios.

ORIENTE. Algunas de las cabeceras departamentales del oriente del país tienen serios problemas para invertir en proyectos comunales debido a la baja recaudación de impuestos y deudas que han heredado de administraciones anteriores.

Otras como la alcaldía del municipio de Chinameca, en San Miguel, a la par del trabajo comunal que ha ido realizando, ha enfocado su tiempo en conflictos internos entre el mismo concejo edilicio.

En Santa Rosa de Lima, Jorge Rosales afirma haber recibido una alcaldía quebrada. Hay una deuda de 7.2 millones de dólares y el dinero proveniente de la recaudación de impuestos y del Fondo para el Desarrollo Económico y Social de los Municipios (Fodes) está muy comprometido con el pago de esa deuda.

Rosales habla del mal manejo de los dineros de la comuna en gobiernos pasados y espera que pronto se puedan recuperar, al menos, medio millón de dólares por medio de un reparo hecho por la Corte de Cuenta a un exfuncionario.

Santa Rosa de Lima es una ciudad desordenada, sucia y con poca inversión en su mejoramiento.

Por eso el medio millón de dólares que esta administración invirtió en mejorar calles casi no se aprecia porque abundan más las necesidades.

En la alcaldía de Usulután poco hablan sobre el estado actual de las deudas, que datan desde hace más de 15 años.

Las autoridades prefieren emplear su tiempo en destacar los proyectos que han realizado hasta ahora.

Entre ellos destaca la mejora de calles de la zona sur del área urbana de la ciudad donde están invirtiendo 1.4 millones de dólares.

Con esa inversión pretenden mejorar dos mil 852 kilómetros de calles en comunidades marginales en las que no se ha invertido en los últimos 10 años.

Otro de los grandes proyectos liderados por el alcalde Francisco Meardi es la construcción del mercado de frutas número 5, por un monto de 1.6 millones de dólares.

Sin embargo, este proyecto tiene a los comerciantes como principales detractores, quienes argumentan que la comuna pretende confinarlos a un sitio donde tienen pocas expectativas de venta porque la nueva central de abastos estará afuera de la ciudad.

También detallan que tras concluir este nuevo mercado la comuna pretende demoler la plaza de frutas que está en la entrada sur de la ciudad, que fue construido hace un año por un monto de 300 mil dólares, inversión que quedará perdida, indican los comerciantes.

En la gestión de Meardi no es este el único proyecto que la población a objetado; otro es la construcción de un kioscos y las mejoras hechas al parque central que ya estaba en buen estado.

No obstante, Meardi ha creado un pequeño plan de video vigilancia que lo ubica como el primer alcalde en la zona oriental en hacer este tipo de apuestas sin ponerle trabas al asunto.

Mientras que en la cabecera migueleña, el edil Wilfredo Salgado dio un golpe de timón a la forma en la que había gobernado los últimos cuatro periodos al subir casi al doble los cobros por servicios que brinda la comuna.

Sumado a ello creó licencias para el funcionamiento de negocios, algunas de las cuales son superiores a los 20 mil dólares anuales, según lo explicó Roger Benavides, directivo de un asocio de empresarios que presentó un amparo ante la Corte Suprema de Justicia por considerar que se trata de un nuevo impuesto que debió ser aprobado por la Asamblea Legislativa.

Muchos migueleños se han mostrado molestos porque luego de subir las tasas, el concejo premió a Salgado con un aumento de más del 100 por ciento de su salario; es decir, ahora devenga un salario de casi seis mil dólares mensuales.

Salgado a dedicado este ultimo año a introducir aguas negras y a adoquinar varias calles del municipio.

También ordenó realizar un censo para identificar a aquellos migueleños que nunca le han pagado impuestos a la alcaldía, para tasarlos y cobrarles los últimos tres años de deuda con la institución.

En alcaldías como Quelepa y Uluazapa, donde los cambios de gobierno generaron grandes expectativas, los más grandes logros son las declaratorias de municipios libres de analfabetismo, proyecto que es liderado por el Ministerio de Educación, pero financiado por las comunas.

Problemas en Chinameca

El primer año de gestión ha sido duro en la alcaldía de Chinameca, donde una pugna de poder ha llevado a la destitución de dos concejales, y a que estos busquen el mecanismo para apartar de su cargo al edil Saúl Rivas.

Las ansias de poder vienen desde antes de que Rivas llegara a la silla edilicia, lo que hizo de forma tardía porque la Procuraduría General de la República se lo impidió por una insolvencia en el pago de una cuota alimenticia.

Al llegar al cargo, Rivas despidió a más de 50 trabajadores alegando que todos lo habían ofendido en el tiempo de campaña.

Estos lo denunciaron, y aún en medio del forcejeo interno, el concejo logró ponerse de acuerdo, quizás por única vez, para indemnizarlos antes de ser obligados a reinstalar a los cesados.

Aún y con la resistencia de su mismo concejo, Rivas pudo mejorar las calles de acceso a los 20 cantones y sus respectivos caseríos, entre otras obras. Pero grandes proyectos aún no se han visto.