Daño renal agudo eleva riesgo de muerte en UCI

El siete por ciento de las personas que ingresaron a cuidados críticos en 2010 y 2012 desarrolló insuficiencia renal aguda, un 34 por ciento necesitó terapia sustitutiva por un par de meses

Un paciente es atendido por Personal de la Unidad de Cuidados Intensivos central del Rosales. Foto EDH / ARCHIVO

El 27 por ciento de los pacientes que ingresa a la unidad de cuidados críticos y desarrolla insuficiencia renal aguda fallece, según revela a un estudio reciente del hospital Rosales.

Ana Lidia Benítez de Cruz, nefróloga del Rosales, manifestó que la falla renal aguda complica las condiciones de salud de estas personas y aumenta la mortalidad.

"Un paciente que desarrolla falla renal aguda en la UCI (Unidad de Cuidados Intensivos) es un paciente grave; esta condición le agrega un porcentaje de mortalidad que no se lo da la falla de ningún otro órgano", acotó la especialista.

La insuficiencia renal aguda es una pérdida súbita de la función renal originada por un trauma que se puede revertir con tratamiento.

El 2.3 por ciento del total de personas que murió en las salas de cuidados críticos del Rosales, en 2010 y 2012, tenía este problema de salud.

De acuerdo con la investigación, en esos dos años, el 7 por ciento de todos los pacientes que requirieron cuidados intensivos desarrolló insuficiencia renal aguda, en total fueron 29 personas.

El 69 por ciento de los afectados eran hombres y el 31 mujeres, la edad promedio fue de 37 años; pero también identificaron a un adolescente de 14 años.

Del total, 19 fueron hospitalizados por problemas quirúrgicos, 17 por una cirugía de emergencias, la mayoría por traumas, entre ellos, heridos de bala, arrollados y caídas.

Benítez dijo que en estos casos se presenta el daño renal porque se trata de usuarios que llegan con pérdidas sanguíneas importantes, con la presión arterial baja y con el ritmo cardíaco elevado como consecuencia del trauma que sufrieron, y son sometidos a operaciones de tres a cuatro horas en las que permanecen con la presión arterial baja; estos factores afectan directamente al órgano.

"El riñón depende también de que nuestra presión esté normal, si nuestra presión arterial media baja de 80 mm/Hg, el flujo sanguíneo renal disminuye y eso puede provocar muerte de algunas células renales", expresó la nefróloga.

Además necesitan de respiración asistida, lo que puede producirles una infección nosocomial, y para tratarlos se les suministra una serie de antibióticos que termina dañando el riñón.

La especialista explicó que una parte de los pacientes, mientras permanecen en condiciones delicadas, son sometidos a la terapia por medio del cual se limpian los tóxicos del cuerpo en la UCI, cuando se recuperan se la hacen en el servicio de neurología.

Según el estudio, el 34 por ciento de los pacientes que desarrolló daño renal agudo requirió de un tratamiento sustitutivo, en promedio de cuatro a 10 sesiones de diálisis o hemodiálisis.

Benítez indicó que aveces se debe esperar hasta tres meses para que recuperen la función renal, pero ninguno sufrió insuficiencia crónica.

La nefróloga manifestó que estas personas no quedan con el 100 por ciento de la función renal, pero si con lo necesario para vivir normalmente, aunque deben tener un mayor cuidado en su salud.

"Esta persona que ya tuvo un daño renal agudo es susceptible a tener otro daño renal agudo en otro momento de su vida, o si en algún momento se hace diabético o hipertenso es susceptible de tener un problema crónico en el futuro con más facilidad", expresó la especialista.

Ricardo Leiva, jefe del servicio de Nefrología del hospital Rosales, dijo que se trata de una enfermedad causada de forma abrupta y súbita, pero que es recuperable, dependiendo de la gravedad del paciente.

El 14 de marzo fue el Día Mundial del Riñón y estuvo dedicado a la insuficiencia renal aguda. Se estima que entre un 7 a un 10 por ciento de estos pacientes pueden sufrir de una enfermedad crónica, es decir, que dependan de una máquina para limpiar los tóxicos del cuerpo.

En el Rosales, al mes se diagnostican unos 50 nuevos casos de daño renal crónico, el número de personas en tratamiento sustitutivo pasó de 750 a casi mil entre 2012 y 2013.

El elevado número de personas enfermas del riñón ha originado que los servicios de Nefrología del Rosales estén saturados, ya que la capacidad del establecimiento de salud se ha sobrepasado.

En la sala de emergencias del Rosales más del 50 por ciento de los que esperan una cama para ser hospitalizados son pacientes renales.

Pese a la elevada cifra de enfermos, el sistema público no tiene un programa de trasplante renal para adultos y el de niños está paralizado.

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