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Exigen a candidatos sustentar programas

Analistas dicen que para ello es necesario recortar gastos superfluos de los funcionarios

Daniel Choto nacionales@eldiariodehoy.com Domingo, 10 de Marzo de 2013

Los candidatos presidenciales, que ya recorren el país en busca de más simpatizantes, prometen a la población mantener, mejorar y aumentar algunos programas sociales, pero se olvidan de explicarle las fuentes de financiamiento para mantenerlos, según algunos analistas económicos.

Los candidatos de las principales fuerzas políticas del país, ARENA, FMLN y el Movimiento de Unidad, en sus primeras visitas a comunidades de la zona metropolitana de San Salvador y el interior del país, coinciden, con algunos matices, en que mantendrán Vaso de Leche, Red Solidaria, uniformes, zapatos y útiles escolares, Ciudad Mujer, Ternura y la pensión universal para adultos mayores.

Los ofrecimientos han sido calificados de "populistas" por varios analistas económicos, que coinciden en que ayudan a aliviar la pobreza de grupos vulnerables, con ingresos muy limitados para cubrir gastos básicos de alimentación, salud, vivienda y educación, entre otras necesidades.

Asimismo advierten que deben buscarse fuentes de financiamiento sostenibles, para no caer en un mayor endeudamiento público, porque el déficit fiscal que el país tiene en estos momentos es demasiado grande.

Manuel Enrique Hinds, Rigoberto Monge y Claudio de Rosa también concuerdan en que lo principal que deben hacer es atraer inversión extranjera y aumentar la de empresarios salvadoreños para crear más fuentes de empleo, que es la mejor forma de contribuir a combatir la pobreza.

"No son sostenibles (los programas sociales) por dos razones: una, porque está (el Gobierno) gastando mucho y por el otro lado, porque por estar gastando en estas cosas, no están gastando en aquello en que realmente puedan invertir en capital humano del país", dijo Hinds.

Para el economista, quien fue ministro de Hacienda en la administración de Armando Calderón Sol, se necesita depurar los programas y enfatizar que la economía crezca.

"Lo que más hace que la pobreza disminuya es que crezca la economía. Usted se ha dado cuenta de que desde que empezaron a dar todos estos subsidios el país está más pobre, hay más pobreza en el país porque la economía no crece", enfatizó Hinds.

"O sea que no es repartiendo migajas como se puede lograr que la población salga de la pobreza. Para ello es necesario aumentar la inversión pública, extranjera y privada local, para que esta, a su vez, genere empleo, y el empleo genere bienestar", afirmó.

"De qué le sirve a usted que le den un vaso de leche si cuando va al hospital se puede morir, porque falta una medicina", resumió.

Financiamiento

El economista Rigoberto Monge es de los que opinan que para mantener estas ayudas sociales es necesario identificar claramente las fuentes de financiamiento, pero tratar en la medida de lo posible de que no sean préstamos externos, ni aumentos de impuestos, sino incrementando la inversión y generando empleo.

Monge se pregunta si se va a financiar con la actual estructura tributaria, aumentando impuestos o con reformas tributarias, con mayor endeudamiento público sea interno o externo, o mediante la reducción y eliminación de una gran cantidad de gastos superfluos.

Para él, lo mejor sería financiarlos promoviendo abiertamente y con audacia el ritmo de crecimiento de la economía, apoyando las actividades productivas del país.

Sobre este último punto, aclaró que apoyar las actividades productivas no significa pedir subsidios (por parte de los empresarios), sino mejorar el diálogo con el sector privado, para que "juntos podamos acordar esfuerzos y poder crecer".

Monge sostiene que el Producto Interno Bruto de El Salvador puede superar el anémico 1.3% o 1.5% y crecer entre 3% y 5% "con más inversión, más apoyo gubernamental, más diálogo, mejorando el clima de confianza y más seguridad".

"Realmente El Salvador puede hacerlo y, a partir de allí, tendríamos más empleos, más actividad económica y el Estado tendría también más ingresos, sin necesidad de recargar con más impuestos a los sectores que producen en el país", dijo.

El economista también comentó que muchos de esos programas nacieron tras la crisis económica de 2008 y que la mayoría se financian aún con créditos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Banco Mundial (BM), que el país tiene que pagarlos.

A estas alturas, según Monge, casi cinco años después de la crisis, el país ya tendría que haber identificado nuevas fuentes de ingresos y de generación de empleo para ir sustituyendo ese permanente endeudamiento al que se vio obligado (en esos años de la crisis) para mantener estos programas.

También explicó que en El Salvador existen algunos mapas de ubicación de la pobreza que son técnicamente viables, pero que "nos hemos quedado con el mapa y no hemos hecho mayores esfuerzos en estos últimos cuatro años, para decir si el vaso de leche le está llegando a la gente que le debe de llegar".

Recortar gastos

Otra forma de garantizar la sostenibilidad y continuidad de estos programas de ayuda social que son necesarios para reducir en parte la pobreza, según los analistas, es haciendo un recorte de gastos superfluos, además de una buena racionalización de los subsidios.

Uno de los economistas más críticos de la presente administración es Claudio de Rosa, quien sostiene que antes de preguntarse si estas asistencias son necesarias y sostenibles en el tiempo, lo primero que hay que preguntarse es cuán grande es el nivel de despilfarro que hay entre los funcionarios del Gobierno.

Si bien es cierto ese despilfarro "no es como para cerrar la brecha fiscal que tenemos en este momento, que anda entre tres y medio y cuatro por ciento del PIB; ¿qué pasa si es uno y medio por ciento ese despilfarro?", se preguntó y agregó que es allí dónde primero se pueden recortar, racionalizar y ser más eficiente.

"No es correcto que siempre piensen que el primer recorte es a los más pobres, el primer recorte tiene que ser partiendo con los funcionarios públicos. No es solamente el carro y los tres o cuatro seguidores (guardaespaldas), es la gasolina, el mantenimiento (de los vehículos), los motoristas, el seguro del carro y de allí suma y sigue", acotó.

Según de Rosa, primero hay que racionalizar los gastos y recortar donde haya que hacerlo, y si aún así no se logra el objetivo, hay que racionalizar el gasto social, que es cuando se regala dinero, para que tenga el efecto esperado, explicó.

Para este analista, el error que no deben cometer los políticos es reducir la inversión social, que es destinar recursos para servicios elementales como educación y salud. "Eso no lo puedo dejar de hacer", resumió.

Sumado a las limitantes que tienen las finanzas públicas, según el analista ocurre que se está gastando demasiado dinero en cosas que no se debe, por lo que se debe focalizar y ser más eficientes en la asignación de los programas sociales.

Para De Rosa está bien que los políticos procuren el bienestar de los más pobres como si fuera el propio, pero el problema surge cuando se dan beneficios para gente que no tiene esas necesidades.