Las parteras se niegan a desaparecer

En los últimos cinco años, el número de alumbramientos atendidos por ellas pasó de 10,539 a 1,024 de acuerdo a datos del Ministerio de Salud

La partera María Dolores Hernández revisa a una joven embarazada en el cantón El Zapote, Suchitoto. Foto EDH / Douglas Urquilla

María, una adolescente de 16 años, está a pocas semanas de dar a luz. Aunque lleva su control prenatal en el hospital de Suchitoto, en el departamento de Cuscatlán, está decidida a parir en la comunidad.

Ella vive en los alrededores del cantón El Zapote. Ahí, la mayoría conoce a doña Abelina Castillo, una mujer de tez blanca y estatura baja. Ella es la partera de la comunidad La Haciendita 2.

María quiere que Castillo asista su parto, pese a que los médicos le han sugerido lo contrario. "Me recomiendan ir al hospital, pero mejor aquí, más que tengo todo bien. Además, me queda más cerca de mi casa", expresó la joven.

Once embarazadas han llegado a la casa de doña Abelina para recibir el control prenatal este lunes. La mayoría son primigestas. Pero no todas tienen claro si se quedarán en las manos de la matrona o se irán al hospital cuando sea el momento del parto.

Abelina asistió el primer parto cuando tenía 20 años. Ahora lleva más de 40 años en ese oficio.

Vilma es otra jovencita de 17 años que espera su turno para ser chequeada, está en su cuarto mes de embarazo.

Lleva el control prenatal en el hospital y en casa de su abuela Abelina. "Yo ya lo tengo decidido, lo voy a tener aquí", comentó Vilma.

Su decisión la basa en que la partera está más cerca de su casa y en que se siente segura con ella. "Se siente la confianza en Dios y en ella", añadió.

Contrario a María y Vilma, Carmen Díaz, de 20 años, duda: "A veces los partos se complican estando en la casa".

La madre de Carmen parió tres veces con parteras y otras tres en el hospital. "Si fuera cosa que lo va tener normal, que se quede, pero como a la hora de las horas no se sabe", valora la señora.

Melissa Echeverría, de 21 años, es otra embarazada que no sabe si quedarse con la partera o asistir al hospital. "Pienso que en el hospital hay más seguridad, porque tienen más equipo, pero con la partera se siente más confianza".

Este año, doña Abelina ha atenido 19 partos. Hace más de diez años, llegó atender hasta tres mujeres por noche.

Pero las normas han cambiado, el Ministerio de Salud (Minsal) promueve el parto hospitalario para reducir la mortalidad materna.

De acuerdo al informe de labores 2012 del Minsal, el porcentaje de partos atendidos por matronas pasó de 12.8 en 2005 a 1.0 en 2011, en mujeres de 10 a 49 años. Es decir que el año pasado 1,024 mujeres dieron a luz en la comunidad con ayuda de una partera.

Aunque ellas no están en contra de que las embarazadas den a luz en los centros de salud, consideran que las mujeres deben decidir dónde serán atendidas, siempre y cuando no tengan signos de riesgo.

"Que la mujer tenga su bebé donde se sienta más cómoda, sin obligarla a ir a alguna parte, porque nosotras no cobramos ni un cinco", explica Vilma Coreas, coordinadora de la Asociación de Parteras Rosa Andrade.

Coreas asegura que las mujeres demandan sus servicios porque se sienten seguras y confiadas, pero las normas del Minsal les prohíben atender partos en las comunidades.

Ante esta disyuntiva, en octubre, desarrollaron un foro en el que invitaron a la ministra de Salud para abordar el tema. En ese encuentro se formaron dos comisiones. Ellas se niegan a desaparecer, quieren que se les incluya en el sistema de salud.

Coreas indicó que están claras en que las mujeres que presentan algún signo de riesgo deben ser referidas al sistema de salud. "Nosotros tenemos muchas habilidades, sabemos qué hacer en un momento determinado: referir o atender", añadió.

Sofía Villalta, coordinadora de la Unidad de Salud Sexual y Reproductiva del Minsal, dijo en octubre que el personal calificado para atender un alumbramiento no incluye a las parteras. Esto es así, aunque hayan sido capacitadas.

"La formación de una partera no es equivalente a la de un médico, la de un ginecólogo, (quienes) ahora han llegado a las comunidades", añadió Villalta. Las consideran fundamentales, pero en el papel de promotoras de la salud sexual y reproductiva.

José Ruales, representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en El Salvador, indicó que el riesgo de muerte materna por complicaciones en el parto cuando este es atendido por una partera es diez veces mayor que si este ocurre en un hospital. El año pasado, agregó, el 15.9 por ciento de las muertes maternas ocurrió en la comunidad y fueron asistidas por familiares o parteras. Aunque la partera tenga una buena capacitación, agregó, "si hay un riesgo obstétrico o una complicación del parto, el riesgo de muerte es muy alto".

Por lo anterior, la OPS promueve incluirlas en las comunidades al sistema de salud como consejeras o promotoras de: la salud, la calidad prenatal, las condiciones de higiene, la atención del recién nacido y la identificación de señales de riesgo obstétrico.

Ruales explicó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la OPS promueven el desarrollo de las parteras profesionales, es decir, que ingresen a un programa regular de educación de partería debidamente reconocido en el país, como en Ecuador y Chile.

La coordinadora de la asociación dice que desde 1994 asisten partos y, hasta el momento, no registran ninguna muerte. Asegura que ocurren más defunciones en los hospitales.

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