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Joven salvadoreño se abre camino en el corazón de Tokio

Gabriel Alexander Chicas será Matemático de alto nivel y está trabajando duro para convertirse, a largo plazo, en investigador de ese campo

Susana Joma nacional @eldiariodehoy.com Jueves, 27 de Diciembre de 2012

En el seno de la prestigiosa Universidad de Tokio, ubicada en el corazón de la ciudad del mismo nombre, en Japón, un joven salvadoreño se abre camino en el mundo de la Matemática y está a escasos meses de lograr su primer meta: convertirse en licenciado en Matemática.

Gabriel Alexander Chicas Reyes, de 23 años, quien creció en una de las colonias de Ciudad Delgado, se fue en abril de 2008 a Japón gracias a una beca que el gobierno de ese país le otorgó tras demostrar su capacidad y calidad académica, la misma que le ha permitido mantenerse en el centro universitario.

Chicas Reyes, a quien sólo le falta un semestre de estudios, le apuesta a llevar después una maestría y eventualmente un doctorado con miras a convertirse en un investigador especializado en Geometría Algebraica Numérica.

El joven permitió que conociéramos sus logros y sus nuevas aspiraciones durante una visita que realizó al país este mes, con el objetivo de brindar una ponencia a jóvenes olímpicos de Matemática, Física. Química y Biología que participaron en el curso Futuros Dirigentes Científicos, del Programa Talentos Matemáticos de la Universidad de El Salvador (UES).

La idea de venir al país para enriquecer los conocimientos de los olímpicos ha sido iniciativa propia, una forma de corresponder la formación que los profesores del programa, incluyendo al director Carlos Canjura, le brindaron.

Para ello se coordinó con otros estudiantes salvadoreños becados en universidades de otras naciones.

Este joven, hijo de un abogado y una secretaria, formó parte del Programa Talento Matemático desde que estaba en séptimo grado de educación básica. También fue olimpista en Matemática y cosechó medallas en ese campo. "Salí a competir ocho veces. Tengo medalla de plata en Física. La obtuve en una Olimpiada Iberoamericana. También saqué un bronce en una iberoamericana de Matemática y una mención de honor en la Olimpiada Internacional de Matemática", agregó.

Gabriel Alexander se graduó de bachiller del Liceo Salvadoreño en 2006, con nota de 10 en la Prueba de Aprendizaje y Aptitudes (Paes). Como resultado de su logro se agenció una beca de las que otorga Fantel a los estudiantes más destacados. Sin embargo, tuvo que declinar a ella porque lo condicionaba a regresar y permanecer en su país durante cinco años.

Si bien muchos no comprendamos por qué alguien puede dejar pasar una oportunidad como esa, lo cierto es que desde que estaba en bachillerato, Gabriel ya tenía claro que quería estudiar sin detenerse hasta llegar a especializarse en Matemática y eso no iba a ser posible si tomaba la beca Fantel.

Así Gabriel Alexander decidió buscar becas a través de Cancillería salvadoreña y encontró la oferta de beca para estudiar en Japón, lo que él quería.

Él asegura que tuvo éxito porque el programa Talentos Matemáticas le permitió tener un elevado nivel de conocimientos en Ciencias y Matemáticas que le favorecieron tener éxito en las pruebas establecidas en la beca.

Cuando este talento ganó su beca ya habían pasado varios años sin que algún salvadoreño la hubiera conquistado.

"Estoy en la Facultad de Matemática. La mayor parte de mi tiempo lo paso estudiando por mi cuenta. Tengo que administrar mi tiempo para dominar bien las áreas básicas. A estas alturas de la carrera uno sabe qué es lo que necesita estudiar para reforzar conocimientos y qué conocimientos tiene que avanzar de cara a la maestría", aseguró.

A esas alturas, cuando sólo le falta un semestre para ser licenciado en Matemática, Gabriel tiene la libertad de escoger sus clases, pero en los primeros tres años se regía por el pensum. Hoy, en su cuarto año, sólo tiene que reunirse una vez a la semana con un profesor que sólo les resuelve dudas.

"La maestría y el doctorado es mucho más independiente. Uno tiene que fijarse sus propias metas", expresó tras comentar que el 90 por ciento de los docentes de la Universidad de Tokio es japonés. En su facultad sólo hay uno o dos occidentales.

Este inquieto salvadoreño habla español, japonés, inglés, así como el chino y francés. Estos últimos dos a nivel intermedio. Todos le sirven para estudiar y relacionarse con sus amigos.

Tiene un par de amigos japoneses, pero más de otras naciones. Esto es así porque durante su estadía en ese país ha identificado que en general los japoneses no tienden a ser muy abiertos ni espontáneos. Marcan su distancia de otras personas porque no les gusta que invadan su espacio personal.

Por hoy es el único salvadoreño en la universidad de Tokio, donde no hay mucho estudiante extranjero.

"La cultura en general es muy admirable, porque para ser pequeño y tener bastante influencia de China y de otros países que se ha acercado en el marco de la globalización han sabido mantener sus tradiciones", detalló.

Por experiencia sabe que la comida japonesa es muy variada y a los japoneses les gusta y se identifican con ella. Mientras en El Salvador sólo se identifican con la pupusa.

Vivir en Japón ha marcado a Gabriel, tanto que cuando viene al país a pasar sus vacaciones extraña mucho las condiciones de seguridad que hay en Tokio.

Sabe que allá camina por la calle, con sus libros y su computadora portátil sin el temor de que alguien lo va a asaltar o que algún automovilista lo va a atropellar.

Acá se vuelve en extremo miedoso y desconfiado para no convertirse en víctima.

Según dice, en algunos lugares de Japón hay pantallas donde publican los indicadores de delitos y accidentes viales que se presentan a diario. En la mayoría de casos es cero, comenta.

Si bien Gabriel explica que no le gustaría ser eternamente un extranjero dice que está en busca de otras becas para poder concretar su maestría y doctorado, de cara a ser un matemático de alto nivel que desarrolle investigaciones y cuyos resultados puedan ser aplicados para hacer otros descubrimientos.

Vivir en Japón también le abrió el camino para visitar algunos sitios representativos de Japón y de otros países como Vietnam, Dubai, Taiwán (Taipei) y China.