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Ramón Villalta

"Les guste o no les guste, ahora existe capacidad de control social"

El director Ejecutivo de Iniciativa Social para la Democracia afirma que la ciudadanía está tomando protagonismo en los problemas del país. Señala que el acceso a la información y la transparencia les dan nuevas herramientas

Edmee Velásquez politica@eldiariodehoy.com Martes, 25 de Diciembre de 2012

En 2012, Ramón Villalta se convirtió en una de las principales voces de crítica que sobresalieron en la grave crisis institucional que vivió el país y en la implementación de la Ley de Acceso a la Información Pública, así como para hacer reiterados llamados para la formación de su respectivo instituto.

Tanto como director ejecutivo de la Iniciativa Social para la Democracia (ISD), así como parte de los Aliados por la Democracia, Villalta resalta que este año destacó el rol de la ciudadanía ante estos acontecimientos, dejando poco a poco de lado el rol pasivo para que por diferentes medios se escuche su voz y se haya llegado a tener una fiscalización que demostró en las pasadas elecciones que ya hay mayor capacidad de control.

¿Qué considera que fue lo mejor y lo peor que ocurrió en el país con el conflicto entre la Asamblea Legislativa y la Sala de lo Constitucional?

Creo que lo peor que ocurrió fue poner en riesgo la independencia del sistema judicial salvadoreño, de recurrir a la Corte Centroamericana de Justicia (CCJ) con lo cual también se pone en riesgo la soberanía del país entregando a una entidad que no corresponde la opinión y la resolución de casos en los que no tiene competencia y esto pudo ser muy peligroso, no solo para El Salvador, sino para la región centroamericana. Lo mejor que pudo ocurrir es que finalmente haya habido, en alguna medida, acatamiento en el cumplimiento de las resoluciones de la Sala de lo Constitucional, el que tengamos una Corte sobre la base de una elección que ha contado con un importante respaldo de la Asamblea Legislativa. Esto es positivo en términos de que permite darle seguimiento al desempeño de estos funcionarios públicos y permite poder exigir cada vez más mayores niveles de rendición de cuentas y mayores niveles de compromiso a la independencia con que tienen que actuar.

¿Se podría decir que salió fortalecida la Sala con todo este conflicto?

Creo que la Sala ha salido fortalecida, por la prudencia por la profesionalidad con la que los magistrados actuaron, por mantenerse firmes, les ha dado un reconocimiento desde la ciudadanía, desde la sociedad civil.

Quedó en evidencia que una parte de los diputados de la Asamblea Legislativa puso en riesgo a la misma Asamblea, puso en riesgo la institucionalidad. Obviamente esto ha tenido un efecto de antipatía que se han ganado de parte de la misma ciudadanía, porque esta manera de actuar no es correcta, ya no es la que se espera. Especialmente, no es admisible, no es comprensible. Hay actitudes de rechazo.

¿Cuál es la imagen que quedó después de señalarse que la Asamblea obró mal al acudir a la CCJ y que diferentes instituciones nacionales e internacionales reiteraran que la Sala de lo Constitucional es la máxima institución que hace la interpretación de la Carta Magna? Siempre se pierde confianza en las instituciones. Los partidos políticos, en los últimos 10 años de sondeo de opinión, llegaron a los niveles más bajos. En 2011, llegaron a 4.5 % del grado de confianza por parte de la ciudadanía, seguido por la Corte suprema de justicia. La CSJ si bien no mejoró mucho, por la intervención de la Sala se logra mantener en un buen nivel pero por el comportamiento del resto también pierde cierto grado de confianza.

A nivel judicial ¿cómo hemos avanzado en el país?

Creo que El Salvador también está mejorando, estas crisis no necesariamente dejan totalmente diezmado al país.

Hay un ascenso en términos de participación de la Sociedad Civil, hay un crecimiento en la cultura política de la ciudadanía que ya no es la de hace 10 años, la que no se interesaba en la política, la que no opinaba.

Ahora hay una serie de movimientos dentro de la sociedad civil que genera la opinión del ciudadano que no está necesariamente organizado. La presencia de los jóvenes en las redes sociales está generando un impacto político en la cultura política en la ciudadanía para que pueda elevar esa calidad de ciudadanos. Creo que este es un factor muy determinante que sirve de fuerza para mover el desarrollo de instituciones.

Creemos que hay una serie de factores que están contribuyendo a que el país evidencie que ya no es posible que alguien se le ocurra no acatar las resoluciones de la Sala de lo Constitucional o que a alguien se le ocurra que puede ir a la Corte Centroamericana y que va a obtener el favor de este y que va a venir a hacer lo que quiere en el país.

Ahora hay enfrentamiento entre poderes pero también hay enfrentamiento entre poderes y la ciudadanía, y la ciudadanía ya no está dispuesta a dejar que los políticos sigan haciendo lo que han querido con el país. Esta es una condición aparentemente desfavorable, pero yo lo veo todo lo contrario. Esta es la sociedad y esta es la manera de cómo podemos construir democracia y de cómo el país puede avanzar.

¿Cree que se puede repetir el escenario como país, qué vamos a reaccionar igual o considera que ante nuevas situaciones no se volvería a tener el mismo escenario?

Creo que las ansiedades no parecen haber desaparecido. La manera de hacer política en el país no ha cambiado todavía de ningún partido político. Esa manera de hacer política en El Salvador ya no tiene sentido por eso aunque parece contradictorio, los avances que podemos estar teniendo en materia de transparencia son fundamentales.

Los partidos políticos de derecha, centro e izquierda están obligados a tener un comportamiento mucho más transparente a exigírsele mayor rendición de cuentas pero ahora les guste o no les guste existe capacidad de control social de monitorearlo y de decirle lo bueno y lo malo que están haciendo, y la ciudadanía ha aprendido a que se premia o se castiga a un partido político, de acuerdo a cómo se ha comportado en una elección y la lección que nos ha dejado este año, en esta elección, es que precisamente la gente vota, no simplemente por un cántaro, por un dulce o un tamal, vota porque también está pensando en sus intereses y evalúa el desempeño que están teniendo los políticos, los funcionarios en sus municipios, en la Asamblea y el comportamiento general de los partidos y evalúan quiénes están correspondiendo a sus intereses y de esa manera están yendo a votar.

Esto no lo pueden desvalorar porque vienen dos elecciones importantes consecutivas en 2014 y 2015.