$77 millones 8.9 kilómetros 7 años

Finalizar el bulevar Diego de Holguín, ahora Monseñor Romero, fue quizá una proeza. La obra de 8.9 kilómetros tenía que estar lista en 420 días; pero por las dificultades se hizo en 2,585 días

La zona verde de la vía exprés ha sido reforestada. Foto EDH / Mario Amaya

La construcción del hasta hoy bulevar Diego de Holguín fue problemática tanto en su inicio como en su finalización, cuando el Presidente de la República, Mauricio Funes, decidió cambiarle el nombre por el de Monseñor Romero.

Y es que desde que se dio la orden de construcción, el 19 de diciembre de 2005, hasta hoy que es entregada a los usuarios, tardó siete años en ser finalizada.

Siete años. El tiempo parece exagerado y escandaloso si se toma en cuenta que los salvadoreños tuvieron que pagar por ella 77 millones de dólares.

Y más aún, la millonaria inversión sirvió para la construcción de 9.4 kilómetros de la carretera exprés.

Pero antes de terminar esta importante vía que vendrá a darle fluidez al tráfico que se dirige del occidente hacia el oriente, y viceversa, así como las interconexiones de norte a sur; su construcción pasó por un gran número de problemas legales y de diseño en las administraciones del Ministerio de Obras Públicas y las empresas que llevaron a cabo su construcción.

El primer tramo que se construyó fue de 5.5 kilómetros, su inicio fue el 19 de diciembre de 2005. Se adjudicó al Asocio Temporal CAABSA S. A. de C.V-Constructora MECO S. A.

El monto por el que se adjudicó fue de 20 millones 773 mil 956 dólares. Se estipuló la construcción en 420 días y tendría que ser entregada el 11 de febrero de 2007.

Los problemas de este tramo comienzan a surgir por unos asentamientos humanos que existían en la zona, y por un rediseño que ordenó la alcaldía de Santa Tecla.

La obra fue entregada en diciembre de 2007 no sin antes haber impuesto varias multas al asocio temporal CAABSA S. A. de C.V-Constructora MECO S. A. por un monto de 104 mil dólares porque no superó algunas observaciones en torno a la luminaria y por no cumplir con algunas expectativas contempladas dentro del diseño.

La resolución de liquidación en la construcción del Tramo I se otorgó al asocio temporal el 12 de enero de 2009, y la garantía de buena obra aún está vigente y vence el próximo año.

Tramo II: Un proyecto de muchas complicaciones

Igual que el tramo I, el MOP dio la orden de inicio de los trabajos del tramo II el 19 de diciembre de 2005 al asocio temporal Copreca-Linares, quien ofertó por un monto de 25.6 millones de dólares.

La oferta fue superior a lo presupuestado por el MOP, quien en vez de declarar desierta la licitación, ajustó el monto para adjudicarla.

Los problemas no terminaron ahí, y en vez de ser solventados se agravaron. En septiembre de 2006, la exalcaldesa de San Salvador, Violeta Menjívar, bloqueó los trabajos en el área donde se construiría el 4o. derivador (oreja) porque afectaba un tramo del área protegida de la finca El Espino.

Pero además, Copreca interpuso un arbitraje que fue avalado por la Corte de Cuentas, por una serie de nuevas condiciones en el diseño de la obra que aplicó el MOP, al modificar la construcción que pasaría por la zona protegida de El Espino.

Al final, el arbitraje fue en favor del asocio temporal por siete millones de dólares.

Posteriormente vino una serie de dificultades por los derechos de vía por donde pasaría la carretera; la constructora en vez de gestionarlos, comenzó a dilatar el tiempo y el avance de la obra era mínimo. A raíz de esto, el MOP le caducó el contrato, reclamó las fianzas, pero los trabajos quedaron paralizados en noviembre de 2008.

La finalización del tramo II

La nueva administración del MOP, a cargo de Gerson Martínez, apostó por la conclusión del bulevar, no sin antes tener un retraso de casi dos años para adjudicar e iniciar el proyecto.

En este punto, incluso las empresas constructoras mostraron sus reservas en participar en la licitación por complicaciones con los derechos de vía y con lo ya construido.

El MOP solventó los problemas; sin embargo, las dos primeras licitaciones fueron declaradas desiertas en noviembre de 2010 y agosto de 2011, por la poca recepción de ofertas.

Al final se hizo una licitación privada por invitación y los trabajos se entregaron a las constructoras Disa S. A., y a Inversiones Omni S. A. quienes terminaron la vía exprés.