Acuerdan llevar el tema de las drogas a discusión en la ONU

Se encuentra en España, acompañando al Presidente

Los jefes de Estado de Latinoamérica, España y Portugal respaldaron ayer la celebración de una sesión especial de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre el problema mundial de la droga.

El respaldo a esa sesión está recogido en la Declaración de Cádiz, el documento aprobado por los líderes que asistieron a la XXII Cumbre Iberoamericana que ayer concluyó en la ciudad andaluza.

La cumbre pide que la sesión especial centrada en el problema de las drogas se convoque en Naciones Unidas "a más tardar en 2015" con el objetivo de "evaluar los logros y las limitaciones de las políticas actuales para enfrentar dicho problema, en particular la violencia que genera la producción, el tráfico y el consumo de drogas en todo el mundo", dice el documento.

También con el fin de identificar las acciones que permitan incrementar la eficacia de esas estrategias y los instrumentos con que cuenta la comunidad internacional frente a ese desafío.

La Declaración de Cádiz respalda asimismo analizar las consecuencias política, económicas y sociales de las medidas que se han adoptado o están siendo discutidas en algunos países para legalizar el consumo de ciertas drogas, "lo cual supone un cambio significativo con respecto a las convenciones internacionales vigentes", indica el documento.

Reconoce además que la violencia provocada por la delincuencia organizada transnacional, en especial el problema mundial de las drogas, la trata de personas, el tráfico ilícito de migrantes, armas y el lavado de dinero, "representa una grave amenaza para el bienestar y la seguridad de los ciudadanos, así como para el crecimiento, el desarrollo económico y, en algunos contextos, la estabilidad democrática y el Estado de Derecho".

México y Guatemala fueron algunos de los países participantes en la cumbre más preocupados por el problema que representa la violencia generada por el narcotráfico.

El presidente saliente de México, Felipe Calderón, se despidió ayer de sus colegas iberoamericanos con la petición de una reflexión sobre los efectos de la despenalización en algunos estados de EE.UU. de la marihuana y la necesidad de combatir el crimen organizado que sustenta el narcotráfico.

En su discurso ante el pleno de la XXII Cumbre Iberoamericana, Calderón recordó que en los países latinoamericanos la droga alimenta la violencia y el crimen organizado, el cual es capaz de derrumbar gobiernos.

"Desde los Andes a EE.UU., todos los países estamos en esta ruta de la muerte", dijo, al referirse a organizaciones criminales que trafican droga, armas, inmigrantes y trata de personas.

La vicecanciller de Honduras, Mireia Agüero, apeló ayer a seguir aumentando la colaboración entre la comunidad iberoamericana para garantizar la seguridad y luchar contra el narcotráfico y el crimen organizado, ya que considera que es uno de los principales problemas de sus instituciones.

Agüero intervino ante el plenario de la Cumbre Iberoamericana de Cádiz debido a que el presidente de su país, Porfirio Lobo, tras acudir a la inauguración de esta cita, ha regresado a Honduras debido a las elecciones que se celebran hoy.

La representante hondureña dedicó el grueso de su intervención a la preocupación por la seguridad y a la necesidad de seguir haciendo frente de forma coordinada al narcotráfico, el crimen organizado transnacional.

En términos similares se refirió en su discurso el presidente Mauricio Funes.