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En lucha por dar fe de tres hermanitos
La situación se complica porque la madre se resiste a darles apellido
En el seno de una familia pobre residente en San Matías, La Libertad, una abuela paterna sufre ante el hecho de que tres nietos no están asentados y por ello no pueden asistir a la escuelas, ni gozar de otros programas de asistencia que de vez en vez llegan a la localidad.
A estas alturas, el niño de nueve años ya estaría en tercer grado, mientras las niñas de seis y ocho años bien podrían cursar Parvularia y segundo grado, de forma respectiva.
María, como se llama la abuela de estos pequeños, explicó que este año puso a dos de los niños a la escuela, pero sólo fueron los primeros días. Dejó de enviarlos cuando empezaron a pedirle las partidas de nacimiento.
"No podemos hacer nada con ellos porque no hay documentos que los amparen", citó la abuela.
Los pequeños, quienes son de complexión delgada, viven en la casa de María junto a tres primos y cinco adultos más. Entre ellos están su abuelo y su padre. Ambos son jornaleros y cuando no tienen trabajos de temporada tratan de salir adelante con un pequeño sembradío de maíz que apenas si alcanza para comer unos días.
María trata de hacer lo propio: esta temporada ha sembrado frijol. Sin embargo, está inquieta porque ha llegado una plaga de caracol y no tiene dinero para comprar una sustancia que lo mate.
En los últimos días, a la lucha por el sustento diario se ha sumado otra: se trata de lograr que sus tres nietos puedan ser asentados en la alcaldía de la localidad.
El tema es que en principio María no tiene dinero para pagar un abogado que lleve un proceso legal que haga viable que la alcaldía les extienda a los niños las partidas de nacimiento correspondientes.
Aunque los técnicos de Plan El Salvador han empezado a intervenir para ayudarle a resolver el problema, la abuela se enfrenta a otro problema porque su nuera, quien ahora está acompañada con otro hombre, se resiste a reconocer a los tres niños.
Con la voz quebrantada esta abuela de 51 años comenta que la madre no quiere apoyar en el trámite, sino que tampoco se muestra cariñosa cuando la van a ver.
María ha pasado de abuela a a madre y los niños lo expresan claramente. "A mí me ven como una mamá. Pasan conmigo todo el día", explicó la mujer, quien está preocupada porque los niños lucen muy delgados, aunque recientemente el promotor de salud les dio desparasitante.
"Comen pero no prosperan", señala la mujer, quien reconoce que los niños andan descalzos porque no tienen para comprarles el calzado.
Todo indica que ella podría convertirse legalmente en madre de los pequeños, en el caso de que su nuera mantenga la posición de no darles su apellido.
La situación podría definirse a fines de este mes cuando Plan ha convocado a esta y otras familias, que enfrentan este tipo de problema, a una reunión para buscar solución junto con abogados que están donando su servicio.

