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Edwin, alumno brillante y con pasión por la Química

El estudiante del Instituto Nacional de San Martín irá a la Olimpiada Iberoamericana de Química

Susana Joma nacional@eldiariodehoy.com Viernes, 3 de Agosto de 2012

Cuando Edwin Ariel Figueroa Vásquez habla de Matemática, Química y Física sus ojos brillan y una sonrisa tímida se dibuja en su rostro. Son su pasión y quizá su consuelo en tiempos difíciles.

En el Instituto Nacional de San Martín, Cuscatlán, donde este joven de 17 años estudia el segundo año de bachillerato comercial, pocos saben que él tiene habilidad para resolver problemas de esa naturaleza y que pronto representará a El Salvador en la XVII Olimpiada Iberoamericana de Química.

Edwin es uno de los jóvenes olimpistas del Programa de Talentos que impulsa la Universidad de El Salvador (UES). Hace cuatro semanas fue seleccionado para asistir al evento que se desarrollará del 23 de septiembre al 1 de octubre en Argentina. "Me siento preparado, aunque un poco nervioso. Voy con todas las ganas de traerme una medalla", comentó el adolescente que se ha ganado la admiración de sus compañeros de clase y de sus profesores.

Los motivos para apreciarlo sobran: es un muchacho sencillo, emprendedor y cuyas ganas de aprender han sorteado las limitaciones económicas de su familia.

Su padre, Edwin Salvador Figueroa Sigüenza, es un comerciante que camina por las calles de San Salvador o de Suchitoto vendiendo yinas; mientras su madre, Patricia Erlinda Vásquez Bernal, trabaja como panadera.

El joven Edwin Ariel es originario de San Salvador pero estudió en el Centro Escolar Tomás Regalado, de San Bartolomé Perulapía, a donde se mudaron después de los terremotos de 2001.

El olimpista tiene un hermano y una hermana menores que le siguen los pasos. Dado que también tienen habilidad con los números lograron ingresar al mismo programa de Talentos.

Cada sábado, los tres hermanos viajan desde San Bartolomé Perulapía hasta el campus de la UES en San Salvador. "Vivimos con mi papá, pero cuando vamos a visitarla (a mamá) le ayudamos en la panadería", explicó.

Esta es la primera vez que Edwin, quien piensa seguir estudiando una ingeniería o licenciatura en Química, participará en una olimpiada. Su hermano menor ya lo hizo en la Olimpiada Centroamericana de Química.

La delegación que viajará a la XVII Olimpiada de Química también está integrada por: Néstor Pérez Chávez, Pamela Canjura y Miguel Águila. A diferencia de Edwin, ellos ya tienen alguna experiencia en este tipo de competencias.

El trabajo de preparación para asistir a las olimpiadas es tan intenso que no tiene pausa los domingos. Eso implica que los jóvenes no tienen ningún día de descanso.

Un joven como todos

Edwin dice sentirse feliz. Asegura que ya se adaptó a ese ritmo de actividades y que le gustan tanto la Matemática, la Física, como la Química y sus ramas: la Química Orgánica, la Química Inorgánica, la Química Física y la Química Analítica.

Por eso, hace verdaderos esfuerzos por conciliar sus responsabilidades en el instituto y las que tiene como olimpista del Programa Talentos, el cual costea el transporte de los jóvenes como él para que sigan con su esfuerzo.

Se levanta a las 5:00 de la mañana. Entra a estudiar en el instituto a las 7:00 de la mañana. Allí su jornada se extiende hasta las 5:00 de la tarde, pero media hora después de que llega a casa vuelve a abrir los libros para estudiar.

"A veces es bastante difícil hacer las tareas de aquí (del Instituto Nacional de San Martín) y estudiar aquello al mismo tiempo. Me toca estarme desvelando haciendo las tareas o estudiando como preparación para la olimpiada", expresó.

Y es que estar en forma para asistir a las competencias regionales e internacionales también implica tener que leer, investigar y resolver problemas en casa.

"De las Ciencias Químicas todo es chivo", dice en alusión a los conocimientos elevados que recibe de sus tutores dentro del programa.

Pese a ello, Edwin trata de no descuidar su actividad académica en el instituto, de donde se estaría graduando de bachiller el próximo año.

El director del instituto, José Orlando Méndez, manifestó que el estudiante lleva un promedio general de 8.4. "Su nota mínima es 7.1 y la mayor es 10 en Contabilidad. Matemática 9.4 y Derecho Laboral 9.4, entre otras", detalló al ser consultado sobre el rendimiento de Edwin.

"Él es uno de los jóvenes más aplicados respecto a los números. Colabora bastante con los demás compañeros que no tienen la misma capacidad... Les explica", manifestó Juan Carlos Almendariz, su profesor de Tecnologías (Contabilidad).

Almendariz confirmó que Edwin es un poco tímido, pero cuando le toca desenvolverse frente a la pizarra es expresivo y colaborador.

Como joven también tiene sus aficiones: la música (toca la guitarra) y el fútbol (es fanático del Real Madrid y del Alianza).

En lo que este adolescente reconoce que tiene que trabajar más es en la lectura. Explicó que no le gusta mucho, pero está consciente de que debe prepararse porque tiene que someterse a la Paes el próximo 10 de octubre.

"Ahorita no me siento muy bien preparado en Sociales y Lenguaje. A mí solo me va a tocar estar estudiando", comentó respecto a la evaluación establecida por el Ministerio de Educación como requisito para graduarse.

El mismo profesor Almendariz le ha recomendado que, además de los números, le ponga atención a los otros campos del conocimiento para que sea un alumno integral.

Los compañeros de sección de Edwin le tienen mucho aprecio y admiración por su desempeño con los números. Almendariz explica que él aprovecha eso para motivarlos a que ellos también se vuelvan aplicados.

"A él lo tachan de cerebrito, de coco. Cuando hay que decir algo en clase lo vuelven a ver para que saque la cara por el salón, sobre todo en cuestión de números", afirmó el profesor de Tecnología para quien Edwin Ariel es un ejemplo. "Yo les digo a los alumnos que el éxito está allí esperando, que cada quien se suba al caballo y demuestre que puede hacerlo", agregó Almendáriz.

En el Instituto de San Martín no es la primera vez que tienen un estudiante talentoso. En la medida de lo posible, los educadores motivan a todos los estudiantes para que tengan visión de futuro.

El director comentó que el año pasado se graduó de allí un joven que participa en competencias de remo. También destacó que otros hacen lo propio por salir adelante estudiando y trabajando al mismo tiempo. Aunque no falta quien sueña con emigrar para reunirse con uno o ambos padres en Estados Unidos.