- Nacional
- Sucesos
- Internacional
- Negocios
- Comunidades

Infantes aprenden a vivir con la infección del VIH
En la clínica del Bloom hay 370 niños en tratamiento, la mitad es huérfano de madre o padre Se estima que un 20 por ciento de los pacientes es diagnosticado entre los cuatro y seis años
Tenía un año cuando los médicos descubrieron que en su sangre circulaba el VIH. Hacía unas semanas que su salud había comenzado a desmejorar aceleradamente.
La niña llegó a un hospital regional con un peso de nueve libras, es decir, en desnutrición severa, una infección en el hígado y otra serie de problemas de salud.
Los médicos le tomaron una serie de exámenes y dieron positivos al virus. "Para mi fue muy duro porque nadie de la familia, gracias a Dios, tenía eso y que ella saliera así", comentó la abuela.
Su hija partió hacia los Estados Unidos en busca de un mejor futuro para la niña, desconoció que estaba infectada y que había transmitido la enfermedad a su bebé.
El papá resultó con la infección, la abuela y un pariente también fueron sometidos a la prueba de VIH, estos dieron negativo.
Los médicos no daban esperanzas que la bebé se recuperara debido al grado de desnutrición en la que entró, estuvo casi dos meses ingresada en diferentes hospitales hasta que se recuperó.
Ahora ha crecido, pero aún desconoce por qué se toma los medicamentos que su abuela le da y las visitas casi mensuales que hacen a San Salvador.
En el Centro de Excelencia para Niños con Inmunodeficiencias (Cenid), del hospital Bloom atienden a 370 infantes y adolescentes con VIH, el 95 por ciento de ellos son hijos de madres infectadas, el resto ha sido víctima de una violación sexual o adquirió la enfermedad por otra vía.
La abuela dice que Dios les da fuerza para seguir adelante y que espera un milagro. "Así como me hizo el milagro de rescatármela de la desnutrición, porque hasta los médicos habían perdido la fe, espero que algún día el señor ponga sus manos sobre ella para que sane", comentó.
Luis Castaneda, jefe del Cenid, manifestó que al año ven entre 20 y 25 nuevos niños, de ellos un 20 por ciento es identificado tardíamente, es decir, entre los cuatro y seis años. En lo que va de 2012, en total se han detectado diez nuevos casos.
Castaneda expresó que en la mayoría de los infantes se identifica temprano. En el país existe una campaña constante para identificar a la mujer embarazada infectada con el virus y así evitar la transmisión al bebé.
Pero hay mujeres que llegan tarde a los centros de salud y no tienen control prenatal, en los casos que no se puede dar tratamiento preventivo el niño nace también con VIH.
"Sabemos que muchos niños, a pesar de todos los mecanismos de detección que tenemos a nivel de salud, se saltan esos mecanismos y no podemos identificarlos", comentó Castaneda.
Es hasta los dos o tres años cuando comienzan las manifestaciones clínicas y son diagnosticados.
Castaneda agregó que el 98 por ciento de los pacientes está en tratamiento antirretroviral, esto ha mejorado su calidad de vida. Desde 2001, la terapia forma parte del cuadro básico de medicamentos del Bloom.
Antes los niños vivían hasta los nueve o diez años, pero a partir del acceso al tratamiento antirretroviral "la mayoría vive sano, sin ninguna complicación y tienen expectativas de vida tan normales como la de cualquier otro niño", expresó el jefe del Cenid.
Castaneda añadió que la mitad de lo niños que atienden en la clínica son huérfanos ya sea de madre o de padre, algunos de ellos son atendidos en hogares.
Pero estos pequeños, en los primeros años de vida desconocen que viven con VIH.
El jefe del Cenid explicó que a partir de los seis o siete años comienzan a revelarles el diagnóstico, pero es hasta los 10 ó 12 años que ya se les habla completamente de su padecimiento.
Entre las inquietudes que expresan al enterarse que tiene el virus se encuentra ¿qué será de ellos si llegan a tener una pareja?, ¿qué deben hacer si quieren tener una familia?, ¿son de riesgo para otras personas?; todas esas dudas son abordadas por el equipo multidisciplinario.
A los 18 años, los pacientes son transferidos a otros centros hospitalarios para que continúen su tratamiento.

