resumen noticias

Niños con cáncer luchan contra reloj por su vida

Cuatro infantes fueron desahuciados por tener un tumor en el tallo cerebral y por la falta de equipos especializados para tratarlos en hospitales públicos. En un centro privado local han encontrado la única opción de tratamiento

Yamileth Cáceres nacional@elsalvador.com Viernes, 27 de Julio de 2012

José Genobel Cardoza y su esposa salieron de Guazapa con una hoja de periódico en sus manos el 17 de julio. Habían leído la historia de Yoan Cortez, un niño nicaragüense desahuciado en su país natal por tener un tumor en el tallo cerebral y por el que estaba recibiendo tratamiento en El Salvador.

Ese mismo diagnóstico recibió su hija menor, Josseline Cardoza, en el Hospital Nacional Rosales en junio.

A principio de año, esta adolescente de 13 años comenzó a tener dificultades para trazar la letra O, algunos profesores le echaron en cara que estaba en quinto grado y que no podía escribir bien esa letra.

Con el paso de los días ya no pudo mover la mano para escribir, tampoco podía sostener los objetos en sus manos, se mareaba cuando se agachaba y vomitaba los alimentos.

En marzo, sus padres la llevaron a la unidad de salud de Guazapa, municipio en el cual residen, de donde la refirieron al Rosales.

La resonancia magnética mostró un tumor en el tallo cerebral, área que se encarga del control de la presión arterial, del latido del corazón, de la respiración y de otras funciones importantes.

"La desahuciaron... Dijeron que no había nada que hacer", manifestó su padre.

El 10 de julio, los especialistas del Rosales llamaron a Cardoza y a su esposa, les expusieron la situación, les dijeron que habían tratado de buscar ayuda en México y Estados Unidos, pero solo recibieron respuestas negativas.

"El doctor nos dijo que a la niña le diéramos mucho amor y que la gozáramos porque posiblemente no viviría, ese día salimos bastante tristes por la noticia", comentó Cardoza, un hombre que junto a su esposa se dedica a la venta de ropa usada y comida.

El panorama cambió para ellos el 17 de julio. Ese día Cardoza se detuvo a comprar un periódico, cuando lo abrió se topó con la historia de Yoan.

Luego, él y su esposa salieron a vender la comida. Con lo que recolectaron, tomaron el autobús y llegaron al Centro Internacional de Cáncer del Hospital de Diagnóstico en la Colonia Escalón.

Periódico en mano preguntaron en la recepción: "Disculpe, ¿aquí es dónde atendieron a este niño?".

Fue así como Josseline se sometió a los chequeos y los médicos confirmaron el diagnóstico. Josseline tiene un tumor de 5.5 centímetros de longitud y 4.5 de ancho, manifestó Víctor Caceros, jefe del Servicio de Radioterapia.

El tratamiento que le indicaron fue la radioterapia focalizada, en la cual la radiación va director al área afectada y protege el resto de órganos.

Ayer, la adolescente fue sometida a su tercera sesión de 30. Lo que ahora inquieta a su familia es ¿cómo completar el tratamiento?

En el establecimiento les redujeron el costo de este a un poco más de la mitad, han entregado $1,800 y les falta reunir poco más de $5,000.

La familia se ha dedicado a recorrer las viviendas de Guazapa para recolectar el dinero. De esa forma, y a través de un crédito, lograron iniciar el tratamiento. Cardoza también ha llevado una carta a la Secretaría de Inclusión Social y a una iglesia pidiendo ayuda.

"Tenemos fe y confianza en Dios en que vamos a tocar los corazones para pagar las terapias", comentó el papá de Josseline.

Caceros expresó que tienen buenas expectativas y esperanzas con ella. "Creemos que, al igual que Yoan, rápidamente va a comenzar a mejorar clínicamente. Su familia también va a tener un descanso en este momento tan difícil que han estado viviendo", agregó el especialista.

Josseline tiene problemas para mover el brazo y el pie derecho. Para ayudarla puede comunicarse con sus padres a los teléfonos 7345-5802

Al igual que ella, los padres de un niño salvadoreño de siete años y de una niña de nueve años residente en Ecuador han buscado una alternativa para sus hijos en el país. Sus historias son similares: tienen un tumor en el tallo cerebral de gran tamaño y fueron desahuciados.

La literatura médica describe que entre el uno y el dos por ciento de los tumores cerebrales en niños puede ser un astrocitoma difuso, ese es el caso de estos infantes.

Caceros comentó que en el caso del niño salvadoreño, la fundación del Hospital de Diagnóstico, la familia y sus amigos están buscando la manera de recolectar los fondos para pagar el tratamiento. Los médicos, por su parte, donarán su trabajo.

El niño José Amílcar Ortiz (ver nota aparte) fue ingresado por un problema de gastroenteritis aguda en el hospital Bloom en junio.

Hoy recibirán a la niña residente en Ecuador. Sus padres buscaron opciones en los países sudamericanos, pero no las encontraron. "A raíz de la noticia de Yoan, comenzaron a investigar y fue cómo nos contactaron", añadió el radioncólogo.

El tumor de la pequeña es grande, mide casi seis centímetros, tiene problemas para articular palabras, náuseas y fuertes dolores de cabeza.

Las expectativas son que se recuperen al igual que Yoan. Él, con una notable recuperación, viajará este fin de semana hacia Nicaragua.