Ley blanda con humo de buses

La Ley no permite multar buses que exceden la norma

El neumólogo Alberto Antonio Flores advierte que quienes se exponen al humo de los vehículos deberían protegerse con mascarillas. "Los niños y los ancianos son los más vulnerables", advirtió. Foto EDH / Marlon Hernández

En El Salvador circulan cientos de autobuses, microbuses y vehículos diésel con placas nuevas que no pasaron la prueba de emisión de gases previa al cambio de placas y que aún así las recibieron.

Esto gracias a un limbo legal: la Ley de Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial no establece sanciones para los vehículos con motor a gasolina o diésel cuya emisiones excedan los límites establecidos por la Norma Salvadoreña Obligatoria "Emisiones Atmosféricas, Fuentes Móviles" (NSO 13.11.03:01).

Una norma en cuyo numeral 7 se lee: "Corresponde la vigilancia y cumplimiento de esta norma obligatoria al MARN en su calidad de autoridad competente, a través de su observancia para todos los responsables de las emisiones de fuentes móviles". En la Política Nacional de Medio Ambiente presentada hace algunas semanas recuperar "la calidad del aire" es una del as líneas de acción.

Pero mientras se pasa del papel a la realidad, el 29 de junio, El Diario de Hoy fue testigo de cómo el bus con placas nuevas AB-72912 no logró pasar la prueba, pues la opacidad del humo que sale por su escape es, en promedio, del 99.87%.

Entre el 1 de enero y el 28 de junio, el VMT ha constatado que el humo de 205 buses y microbuses del transporte público excede los límites establecidos por la mencionada norma, pero la PNC no les impuso multas por esa causa porque exceder el límite de opacidad no figura como falta en la Ley de Transporte vigente. La norma establece que los vehículos cuyos motores utilicen diésel no deben emitir humo que sobrepase el 60%, el 70% o el 80% opacidad.

El límite depende de si la capacidad del vehículo es menor, igual o mayor a tres toneladas, de si cuentan o no con motor turboalimentado, y de si el año de entrada en circulación en el país es anterior o posterior al 1 de enero de 1998 o posterior al 1 enero de 1999.

Según ingenieros y técnicos consultados, luego de que la OMS concluyera que el humo de los motores diésel es cancerígeno, tanto la NSO mencionada como la Ley de Transporte deberían ser modificadas a fin de ser más exigentes respecto a las emisiones de los vehículos con motores diesel.

Gerardo Lardé, catedrático de Ingeniería Ambiental en la UCA, explica que los principales componentes de la gasolina y el diésel son hidrocarburo, carbono e hidrógeno.

Entre mejor sea la proporción de aire que se mezcle con el combustible en el motor habrá una mejor combustión y menos emisiones.

Veneno que respiramos

"No importa cuán eficiente sea un motor, nunca va a obtener la mejor de las combustiones. Por mejor que sea el mantenimiento, siempre se va a obtener la combustión incompleta, porque no hay motor perfecto", advierte Lardé.

Es así como, por el escape del vehículo salen dióxido de carbono, monóxido de carbono, hidrocarburos, óxidos de nitrógeno, dióxido de azufre y hollín. No obstante, los límites establecidos en la NSO no figuran en la Ley, por lo que cualquier medición de la opacidad del humo de los buses en la que se compruebe que este excede los límite establecidos no puede ser motivo para imponer una multa.

Por ello, el titular del VMT, Nelson García, afirma que solo se mide la opacidad (qué tan negro es el humo) a efectos de tener "una idea de cómo estamos en cuanto a emisiones", pero no para imponer multas.

Es más, si se quisiera medir hidrocarburos, dióxido de carbono y monóxido de carbono que generan los vehículos con motor diésel tendría que modificarse la Ley.

Nube mortal

Crean o no en el infierno, los salvadoreños no necesitan portarse mal, morir e ir al infierno para respirar azufre.

Mientras en Estados Unidos, el diésel no debe tener más de 15 partes de azufre por millón (ppm), en Europa no más de 50 y en Costa Rica no más de 500, el límite en El Salvador es de 5,000 partes de azufre por millón. Este límite es establece por el Reglamento Técnico Centroamericano "Productos de Petróleo. Aceite combustible diésel. Especificaciones" (RTCA 75.02.17:06), informó el Ministerio de Economía.

El VMT ha llevado a cabo varias jornadas para medir la opacidad del humo de los buses y microbuses durante este año. Pero el hecho de que las unidades no pasen la prueba no implica que los motoristas y los dueños de esos vehículos se preocupen porque la próxima vez el humo que expelen las unidades sea menos negro. De los 205 buses y microbuses del transporte público que no han pasado la prueba en lo que va de 2012 hay entre 30 y 40 unidades cuyos propietarios "no han hecho absolutamente nada para corregir los problemas que tienen" los vehículos.

"¿Qué tendrían que hacer?", pregunta El Diario de Hoy. El delegado de Tránsito Luis García responde: "Lo que tienen que hacer son correcciones: cambiar el filtro, los empaques. La otra (corrección) es que tal vez el motor necesita un ajuste. La tercera sería el tipo de combustible: el diésel es el más contaminante que tenemos". Pero mientras la Ley de Transporte no establezca multas por esta causa y el Ministerio de Medio Ambiente no cumpla con el papel que la norma y la ley le asignan, cualquier medición seguirá sirviendo solo para la anécdota, pero no provocará ningún cambio.

Mientras tanto el sistema de Salud Pública seguirá registrando las infecciones respiratorias agudas como la mayor causa de consulta. Eso le consta al doctor Alberto Flores, neumólogo encargado del Programa de Oxígeno Crónico Domiciliar del hospital Saldaña.

El galeno afirma que en el país no hay estudios sobre los efectos del humo de los motores diésel en la salud respiratoria. No obstante, sostiene que la exposición prolongada a este, sin protección, puede favorecer el desarrollo de infecciones respiratorias agudas, bronquitis crónica y fibrosis pulmonar. "(Sí) notamos que en la actualidad hay un incremento en el cáncer de pulmón y que está relacionado con el ambiente", añadió.

El hospital Saldaña gasta entre $50 y $75 para atender a cada paciente neumológico hospitalizado. Gasto que en pacientes con oxígeno crónico puede ascender a $2,000 diarios. Algo que se podría prevenir dándole más dientes a la Ley de Transporte.

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