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Diputado a la medida de los salvadoreños
Ciudadanos confeccionan el traje ideal del legislador mediante una encuesta en Facebook realizada por elsalvador.com. Los quieren honestos y capaces
Más honestidad, trabajo y preparación académica para el puesto. Menos demagogia y más interés genuino por las necesidades de la población. Así es como los salvadoreños quieren a sus legisladores, y así lo han expresado a través de una encuesta realizada por elsalvador.com en su cuenta de Facebook.
¿Qué perfil debe llenar un diputado salvadoreño?, ha sido la pregunta que han respondido 107 ciudadanos, y para quienes la honestidad es la pieza clave del vestuario idóneo del funcionario.
A pocos meses de que se celebre un nuevo evento electoral en el que se elija a los próximos 84 diputados, y partiendo de los comentarios o propuestas sobre el perfil deseado, los contendientes que busquen una diputación debieran despojarse de la demagogia y tener una actitud más convincente y capacidad de trabajo.
La empresa salvadoreña Communities DNA, dedicada al análisis de las expresiones de la ciudadanía a través de las redes sociales, construyó una nube de palabras de entre todos los comentarios recibidos y encontró que el valor más alto que exigen es la honestidad.
Eso indica que esa virtud es imprescindible para los salvadoreños y que para los políticos no debe pasar desapercibida a la hora de aspirar a una diputación.
Las palabras más repetidas son en su orden: honesto, pueblo, diputado, tener, tenga, primero, perfil. Las que destacan menos pero no por eso son menos importantes son: trabajador, trabajar, patria, gente, realidad, intereses y verdad.
Partiendo de este escenario, los ciudadanos demuestran tener diseñado el traje que deben vestir quienes los legislan, y cuya pieza más valorada es que sea honesto, un término que según la Real Academia de la Lengua Española equivale a decente, decoroso, recatado, pudoroso, razonable, justo, probo, recto, honrado.
Pero hay otras partes que completan esa vestidura: que sea trabajador, que tenga un título universitario y "conocimientos técnicos" que implica el cargo.
Para el director jefe de Communities DNA, Rolando Peralta, el que aparezca la palabra "primero" acompañando a las cualidades deseadas denota que están demandando que el país sea la prioridad por sobre intereses personales o de partidos.
Un razonamiento similar encuentra en la cantidad de los "debieran" y "deberían", que para él significan que están pidiendo una "especie de comprobación" de lo que esperan de su trabajo.
Esto se lee en comentarios como el del ciudadano Frank Velásquez, para quien el legislador "debe ser profesional", y sobre todo "honesto, transparente y con mucha conciencia social".
Algunos fueron concisos y contundentes a la hora de vestir al legislador. "De moralidad notoria", propuso Raúl Ernesto Orellana.
Además de los aspectos éticos, los ciudadanos ven otro aspecto fundamental: la preparación académica o conocimientos técnicos suficientes para legislar.
Héctor Morales lo tiene claro: "Como profesional mínimo, estudios en política -acá es político cualquiera- además de conocer de la realidad de nuestro país".
Tal es la exigencia que varios ciudadanos criticaron con nombre y apellido a diputados, quienes según ellos, ni siquiera "pueden leer". Para otros , incluso debe ser al menos bilingüe, "que pase del bachillerato", "culto", "con estudios universitarios", "alta preparación académica", "de notoria capacidad, conocimiento e instrucción", "que trabaje todos los días"...
Pero hay otro rasgo que va más allá de la aspiraciones y exigencias, los cibernautas dejaron al descubierto el bajo nivel de credibilidad hacia los legisladores y, por tanto, una especie de desencanto.
José Mario Murcia es uno de los que tiene bien claro que el diputado que el país necesita no es el que ahora se sienta en el Congreso.
"El perfil de un padre de la patria salvadoreña es todo lo contrario de lo que tenemos en este momento, es decir honesto, patriota, inteligente, capaz, que tenga los conocimientos técnicos necesarios y suficientes para desempeñarse en su cargo, ser auto suficiente", afirmó.
Al final, resume en dos palabras el perfil que necesita: "Digno y correcto".
Jessica Escobar es otra de las que cree sería "una utopía" tener un "diputado perfecto", al cual define como uno que vela por el bienestar de quienes lo han puesto en el cargo, no roba al pueblo, cumple sus promesas, hace cumplir las leyes y no se deja llevar por la codicia.
Y no faltaron algunos que señalaron su desacuerdo en que los diputados "lleguen sólo a levantar la mano" o que se deban más a las cúpulas de sus partidos que al pueblo que los ha elegido.
Credibilidad debilitada
En algunas encuestas locales y a nivel latinoamericano, la evaluación de los congresos y de los políticos partidarios no suele ser tan benevolente.
En la última encuesta que realizara a nivel nacional la firma JBS para El Diario de Hoy, la mayoría de los salvadoreños no está muy convencida de que los diputados hagan un trabajo convincente ni que representen los intereses de la ciudadanía.
Un 73% de las personas consultadas dijo que la Asamblea Legislativa no realiza una labor eficiente.
Un 71% de los entrevistados tampoco vio concordancia entre los intereses que expresan los diputados con los de "la ciudadanía común".
Encuestas regionales como el Latinobarómetro halló en 2010 un nivel de credibilidad bastante importante (el 56%) entre los salvadoreños hacia los partidos políticos, pero un significativo 44% no la tiene.
En el análisis que hace de los comentarios, la empresa Communities DNA, el 89% de todos los comentarios se refirieron a aspectos negativos hacia los diputados, se quejaron o se mofaron.
Para Peralta, estos comentarios negativos deben ser aprovechados por los políticos cuando se está a las puertas de un nuevo evento electoral. A su juicio, deben aprender más de la crítica que del elogio, si es que quiere satisfacer las demandas de la población. "Los partidos deben saber qué es lo que la gente realmente está necesitando".
La opinión de Jessica Escobar resume ese sentimiento al pedirle a los diputados que dejen de "escudarse" en los partidos y "ame a su pueblo".
Para otros es tal el desencanto o la imagen negativa de los legisladores que hasta piden que se bajen el salario o ganen como el ciudadano común para "que vivan como verdaderos salvadoreños, pobremente".
En ese mismo sentido, algunos más radicales como René David Franco, no deberían recibir paga porque sólo de esa manera demostrarán "cuánto aman a su país".
Víctor Manuel García razonó su rechazo en que cuando los políticos alcanzan una diputación se olvidan de la gente y "sólo piensan en sus intereses", y en que los diputados no hablan de trabajo ni de "detener esta violencia", "sólo piensan en el poder".
"Ni licuando a los 84 diputados sacamos a uno con un perfil adecuado para ser diputado", opinó Jairo O. Alfaro.
-El ciudadano se expresa. ¿Tomarán nota los políticos?

