Voto en el exterior aún no convence a compatriotas

Los salvadoreños están deseosos de participar, pero no creen que materialicen la idea

Salvadoreños residentes en el Área Metropolitana de Washington, EE.UU. foto/ EDH Archivo

Más que optimismo y esperanza es rechazo o desinterés lo que manifiestan los salvadoreños en Washington y Nueva York en torno a la promesa del presidente Mauricio Funes, de hacer realidad que los compatriotas también tengan incidencia en las grandes decisiones que se toman en El Salvador a través del proyecto de voto en el exterior para 2014.

Este momento de la economía es tan malo, con escaso trabajo y el costo de la vida cada vez más elevado, que la gran mayoría de salvadoreños tendría que tener un motivo demasiado importante para participar en un evento electoral transnacional.

Esa es una de las reflexiones que hace Miguel Ramírez, veterano activista pro derechos de los inmigrantes y fundador del Centro Hispano Cuzcatlán. Al escuchar sobre el tema "voto en el exterior", responde rápido: "Ese es un tema viejo para nosotros".

Recuerda que producto de varios encuentros con los miembros del Centro, así como de la Red Nacional Salvadoreña Americana (SAN, por sus siglas en inglés) de la cual también fue fundador, se elaboraron varios documentos y mantuvieron reuniones con todos los gobiernos salvadoreños de hace más de una década. El objetivo: hacer valer el derecho al sufragio. "Somos una fuerza económica importante, nos tienen que dar el poder del voto", afirma.

Y no es para menos, los salvadoreños en el exterior aportaron en 2010 a la economía de nuestro país $3,431 millones en remesas.

Sin embargo, Ramírez opina que la falta de voluntad política, especialmente de ARENA y del FMLN, ha obstaculizado la concreción de los planes. Ahora, el presidente Funes ha prometido hacerlo realidad en 2014.

Hay dos modalidades: el voto epistolar o por correo, y el presencial, que se ejerce en los consulados y embajadas.

Para comenzar, dice Ramírez, debería haber una campaña masiva de entrega de DUI, lo cual implica un reto logístico y económico para las autoridades salvadoreñas y para los inmigrantes. Luego la educación y concienciación sobre la importancia de ejercer este derecho.

Betsy Quijano, residente en Levittown (Nassau County, New York), es una de las que reclama su derecho a votar. "Me gustaría que lo implementaran; además de ser un excelente proyecto es un derecho ciudadano. Somos más de tres millones de salvadoreños viviendo fuera y sería un buen apoyo para cualquier candidato a la Presidencia".

De igual manera se pronunció la escritora y académica Juana Ramos. "La controversia es que porque vivimos afuera no debemos decidir sobre el destino del país; pero vivimos fuera del país por todo lo que ha sucedido (la guerra). Tenemos el derecho de hacerlo", afirma.

Ella asegura que muchos compatriotas "están sabedores de la situación del país, tienen conciencia social y política. No somos hermanos lejanos... al menos yo estoy más cerca de El Salvador que cuando viví allá".

La madre de Ramos se exilió durante la guerra y se reunieron siendo ella una adolescente; ahora es una de las voces más reconocidas de la poesía latinoamericana en la ciudad de Nueva York.

Simeón Yánez trabaja en una organización icónica de Long Island: Workplace Project (Centro para los Derechos Laborales). Sostiene que ya es tiempo que los salvadoreños participen en los eventos electorales del país, tal como lo hacen inmigrantes de otros países como México, Perú y Dominicana.

"Queremos el voto. Hemos tenido reuniones con muchos políticos hasta con el presidente de la Asamblea Legislativa, Sigfrido Reyes, que estuvo aquí en agosto. Queremos que nos tomen en cuenta porque nunca lo han hecho, le damos la vida a El Salvador con las remesas", señaló Yánez.

Miguel Ramírez cree que los antecedentes de elecciones reñidas en El Salvador dan pie para que los votantes de la diáspora, en concreto los que viven en Estados Unidos, puedan marcar tendencia.

"Ambos partidos, el FMLN y ARENA, tienen temor. Somos bastante numerosos: se supone que somos unos 2 millones en Estados Unidos, de ellos 1 millón podría estar en capacidad de votar. Con medio millón que participe ya podríamos decidir la elección de un Presidente", plantea.

Amarrado al residencial

Ramírez y Omar Henríquez, quienes han participado como observadores en varios eventos electorales del país, introducen otro punto al debate: muchos compatriotas activos en las organizaciones comunitarias consideran que el voto en el exterior debe estar "amarrado" con el voto residencial en El Salvador.

Henríquez, residente en Long Beach, resalta la dificultad que tienen los salvadoreños para votar en comparación con otros sistemas automatizados y cercanos a la población como el de Estados Unidos. La asignación de centros de votación por letra de apellido, lejos del domicilio, sencillamente "es ridículo" y en el área rural la situación es más compleja.

"Para mí, hay una deuda pendiente en El Salvador; antes de hacer ese gasto, en esta crisis económica, sería preferible arreglar la casa: hacer accesible el voto residencial en El Salvador y después que nos vengan a hablar de voto en el extranjero", objetó.

También en Washington

Mandiel Rivera, originario de Chirilagua, San Miguel, quien radica en Washington desde hace cuatro años, ve con recelo la noticia, pues si bien representaría una oportunidad para influir en el futuro del país, dice que es contradictoria la noticia ante el cierre de los duicentros en Estados Unidos.

"Yo creo que es importante, por el derecho que tendríamos de elegir al Presidente en nuestro país viendo todo el sacrificio que el emigrante hace aquí en Estados Unidos, pero lo veo complicado porque hasta han cerrado los duicentros donde uno podía ir para sacar el DUI. Así que para mí, antes que votar, lo más importante es facilitar la documentación que uno necesita a diario para identificarse aquí", comenta Rivera.

De manera similar razona Rubén Hernández, originario de San Julián, Sonsonate, quien lleva once años viviendo en Maryland, y donde se desempeña como jardinero.

Para Hernández, el proceso de votación en el exterior generaría un gasto innecesario para el país con el riesgo de que la población no se entusiasme con emitir el voto.

"Yo no creo que sea tan beneficioso. Para mí los que están viviendo la realidad del país son los que tienen que votar. Eso no significa que nosotros no valemos, pero podemos hacer aportes de distinta manera", reflexiona.

No obstante, compatriotas como Federico Espinoza, de San Antonio Masahuat (La Paz), quien emigró a Estados Unidos en 1984, comenta que con el pasar del tiempo el salvadoreño demanda la conexión con su país y se revierte el efecto de "sentirse abandonado".

Bajo esa premisa, Espinoza asegura que en las últimas tres elecciones presidenciales ha viajado a El Salvador para emitir el sufragio, por lo que la posibilidad de poder votar en Washington como lo ha prometido el gobierno salvadoreño, además de otras dos ciudades: Nueva York y Los Ángeles (California), daría voz a la comunidad salvadoreña.

"Es muy importante, aunque lo veo un poquito imposible por los costos que causaría al país. La importancia que tendría es que la comunidad se sentiría incluida, porque uno aquí tiende a sentirse abandonado, aunque es uno quien ha abandonado el país, por decirlo así. Así que con el voto uno se sentiría incluido", reflexiona Espinoza.

Carlos Henríquez, originario de Uluazapa, San Miguel, radica en la capital estadounidense desde 1982 y opina que a pesar de haber vivido más tiempo de su vida en la nación del Norte, mantiene los lazos familiares, y de ahí que sea importante para él participar en la elección del próximo presidente salvadoreño.

"Si se diera creo que lo aprovecharíamos, y no creo que sea tan difícil hacerlo realidad", comenta Henríquez, quien nunca ha votado en El Salvador, pues quiso votar en las presidenciales de 2009 pero se le frustró el viaje.

Mirian Turcios, originaria de Pasaquina, La Unión, y quien vive en Washington desde hace siete años comenta, es otra de las compatriotas que le da importancia al proyecto del voto en el exterior.

"Pienso que es muy importante, porque así hacemos notar que somos muchos en este país, y para que nos tomen en cuenta", opina Mirian, quien asegura haber votado en varios procesos electorales cuando vivía acá.

Francisco Ramírez, originario de Santa Marta, Cabañas, y residente en Maryland, es otro entusiasta pero cauteloso al mismo tiempo ante el anuncio: "Como salvadoreño la recibo como una muy buena noticia, esperamos que sí sea real", externó.

En todo este proyecto de voto en el exterior trabajan el Registro Nacional de las Personas Naturales (RNPN), el Tribunal Supremo Electoral (TSE) y e Ministerio de Relaciones Exteriores.