Impulso al cultivo del cacao desde el seno del municipio de Izalco

Fernando, uno de los becarios del Programa Huber H. Humphrey, apuesta por una estrategia comunicacional para motivar a varios sectores

Fernando Aguilar, en una de sus visitas a plantaciones de árboles de cacao. Foto EDH / CORTESÍA.

Para Fernando Aguilar, un profesional de las comunicaciones, lograr la reactivación de la economía y la identidad del municipio de Izalco, en Sonsonate, y en general del país, es un reto por el que se debe apostar en el corto plazo y lo puede hacer con el cultivo de cacao.

Aguilar, quien es uno de los dos salvadoreños que este año ha ganado beca del Programa Huber H. Humphrey, en su caso para estudiar en la Universidad Estatal de Arizona, Estados Unidos, cree que con un proyecto integral, el país puede llegar a abrirse camino en el competitivo mercado internacional de cacao.

"El Salvador tiene la ventaja de proveer un cacao de mucha calidad, en comparación de la calidad que puede ofrecer el cacao de África, que es una variedad trinitaria resistente a plagas, de fácil cultivo, pero que no está para un mercado gourmet", asegura.

A sus 32 años, Aguilar es parte del Grupo Quetzalcoatl Consultores Asociados, una iniciativa de izalqueños preocupados por mejorar ese municipio al que históricamente vinculan con ese cultivo.

"Mi enfoque como consultor dentro del Grupo Quetzalcoatl es una estrategia de comunicación que tiene que ver con llegar a diferentes tipos de público: desde la población rural, instituciones sin fines de lucro, empresa privada, para poder crear una sinergia dentro de un programa más amplio que es El Cultivo del Cacao en la Región de Izalco", asegura el profesional cuando se le consultó sobre los cursos que tomará.

Según explica, en la actualidad El Salvador produce unas 200 toneladas métricas de cacao, por debajo de años atrás, y a nivel de la región se llega a las cinco mil toneladas métricas. Mientras el mercado mundial demanda 3.5 millones de toneladas métricas, mucho de lo cual hoy es suplido por países africanos, Oceanía y Colombia.

"Si nosotros queremos ingresar a un mercado ya competitivo tenemos que ingresar desde diferentes perspectivas y una de ellas es el cacao fino de Aroma, que ya hay un grupo llamado Escacao, que lo está trabajando para exportar a Europa", citó en vísperas de viajar a Arizona.

La idea de Aguilar es llevar el desarrollo a la gente que vive en el área rural, potenciando que se utilicen tierras que están en desuso para el cultivo del grano, de tal manera que se incremente el número de manzanas sembradas con árboles de cacao.

"Cada manzana le puede producir el doble de lo que puede producir una manzana de café y básicamente emplea a población rural y a pequeños productores", comenta, al tiempo de señalar que también favorecería una alianza con turismo para crear rutas atractivas a los extranjeros.

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