Salvadoreño se tatuó en EE.UU. y en el Centro de Gobierno se los borró

Con la eliminación de tatuajes se busca abrirle puertas de oportunidades a los jóvenes.

Injuve ha brindado 17,674 consultas de borrado de tatuajes en total desde 2009 a la fecha . Este método con luz ultravioleta es empleado en otra institución. Foto EDH / Archivo

"Los tatuajes en mi cuerpo son por arte y decoración", aseguró Raúl (nombre ficticio). El joven, de 27 años, explicó que vivió en Estados Unidos cerca de nueve años y que por razones del destino tuvo que regresar al país.

"Estuve fuera, en un país donde la cultura es diferente, donde el tatuaje no identifica a las pandillas o hace la diferencia entre grupos delincuenciales y personas honradas", justificó.

Raúl tiene varias marcas en su brazo y antebrazo izquierdo, así como en casi el 90 por ciento de su espalda.

De regreso a El Salvador, aspirando a un empleo en la empresa privada, manifestó que los tatuajes le han cerrado las puertas y para abrirlas decidió borrarse los tatuajes.

"Mi motivación para removérmelos, ahora que estoy de regreso en el país, es para tener más oportunidades de trabajo e incorporarme a la vida laboral normal", aseguró.

Su ocupación es la remodelación de casas.

Y es que Raúl no tiene opción, ya que es padre de un pequeño niño y jefe de familia, lo que le demanda un ingreso obligado cada cierto tiempo.

A la hora de contratación para una plaza de trabajo, la no existencia de tatuajes en el cuerpo es uno de los requisitos imprescindibles, manifestó el joven.

El muchacho, quien practica el boxeo, inició el proceso de destatuaje en el Injuve hace un par de semanas.

"Lo que busco es tener una mejor vida", reiteró el joven de origen santaneco. En la actualidad está terminando sus estudios, los cuales dejó incompletos cuando viajó a Estados Unidos.

Pero ¿qué exhibe Raúl en su cuerpo? "El nombre de su hijo y sus manitas. En su espalda hay una foto de una mujer, que ilustra el personaje principal de la película "El señor de los anillos".

Además de conseguir un empleo, otro de sus objetivos es terminar el bachillerato y luego seguir sus estudios universitarios en la carrera de Idiomas, donde también es requisito no tener tatuajes.

No descarta también abrirse camino impartiendo lecciones o refuerzos del idioma inglés a niños y jóvenes.

La oportunidad de quitarse los tatuajes en el Injuve no se le dio tan fácil, aunque no se queja de la espera de un año para su turno.

Aclara que la espera no ha sido tanto porque Injuve no le había abierto la posibilidad, sino porque perdió algunas citas que le concedieron.

En el país son pocas las opciones para eliminarse los tatuajes, por el costo que ello tiene, aunque Injuve lo hace de forma gratuita.

El costo por media hora es de 150 dólares en una clínica privada. De modo que la remoción total de un tatuaje mediano podría ascender hasta los 1,800 dólares o $900 como mínimo.

El director del Injuve, Miguel Ángel Pereira, afirmó que dada la necesidad de la autosostenibilidad del programa estudian la posibilidad con el Ministerio de Hacienda de cobrar un costo simbólico para ayudarse con la compra de materiales.

Mediante los programas de prevención de la violencia, la institución conciencia a los niños y jóvenes a no mancharse su cuerpo para evitarles problemas futuros.

No hay estudios que reflejen la cantidad de personas tatuadas en el país. Los que tatúan corren el riesgo de contraer el VIH y otros padecimientos.

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