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El burro y el gallo, animales símbolo de Semana Santa

Son tradiciones que datan desde hace más de 30 años y representan pasajes importantes de la vida de Jesús en la tierra. Muchos trabajan por mantenerlas vivas a través del tiempo

Maynor Ruiz maynor.ruiz@eldiariodehoy.com Viernes, 22 de Marzo de 2013

Burros y gallos verdaderos son utilizados como parte de las tradiciones de Semana Santa en diferentes procesiones de pueblos y municipios de El Salvador. Su uso se encuentra basado en la Santa Biblia, según el párroco Jesús Carrión Rico.

En los municipios de Suchitoto, en Cuscatlán y Panchimalco en San Salvador, se utiliza un burro durante el domingo de ramos para representar la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén.

En la también llamada ciudad del pájaro y la flor, Suchitoto, los fieles dan cuenta de dos asnos que han sido utilizados para cargar en sus lomos la imagen de Jesús, durante el inicio de la Semana Mayor.

La burra que carga la efigie en la actualidad se llama "Lucero del Señor", tiene unos 14 años y se convierte en la excepción a la regla.

Es una bestia para la que "trabajar como burra", significa no hacerlo. Su vida es comer y deambular en un potrero en las afueras de Suchitoto durante 364 días al año.

Es una bestia privilegiada para los católicos que la consienten y miman, pero que no le perdonarían que fallara a su compromiso el único día del año que trabaja, el Domingo de Ramos.

Ese día, "Lucero del Señor" tiene que madrugar ya bañada y peinada. Sobre su lomo es colocada la imagen de Jesús para representar su entrada triunfal a Jerusalén.

El equino recorre las calles de la ciudad acompañado por millares de vecinos que asisten a dicha procesión.

"Lucero del Señor" fue donada por un feligrés originario de Chalatenango, a la asociación de Los Nazarenos, para que sustituyera en la procesión a "Pancha" que después de 20 años de ser la que cargaba la imagen de Jesús, pereció tras ser atropellada por un vehículo.

El nuevo animal es muy domestico y no le incomoda la multitud de fieles que la acompaña por las angostas calles de la ciudad de Suchitoto, durante la procesión del Domingo de Ramos.

Para evitar que este nuevo animal corra con la misma mala suerte que la anterior, la iglesia ha decidido mantenerlo durante todo el año en un pastizal en las afueras de la ciudad, según dice Carrión.

Otro municipio donde se desarrolla esa misma actividad con la particularidad de un burro viviente, es Panchimalco. Este recorrido es una de las actividades más representativas, ya que llegan cientos de feligreses, aún de fuera de San Salvador para ver al burrito andar por las empedradas calles del sitio.

La procesión inicia desde la ermita de La Cruz, del barrio San Esteban. A lo largo del camino, los lugareños colocan guirnaldas de papel, vejigas, palmas y alfombras de flores para ver pasar la imagen de Jesús, Rey de Reyes.

Algunos feligreses comentan que ahí se gestiona con el propietario del animal que lo presta, así como la presencia de un niño que guía al burro, para que la imagen de Jesús haga el recorrido, tal como lo describen las escrituras. En algunos años ha ocurrido que el animal se pone nervioso, por lo que no lo utilizan, señalan los vecinos.

Según textos bíblicos, el asno era la cabalgadura de los antiguos príncipes de Israel, hombres sencillos, mientras que el caballo era símbolo de los reyes, soberbios y guerreros.

El profeta Zacarías había predicho que el futuro Mesías vendría sobre un asno, y desterraría los caballos de guerra.

"El hecho de llevar la imagen en una burrita es revivir de una manera más real el pasaje bíblico de Jesús entrando a Jerusalén y es un orgullo de que somos de las pocas poblaciones que realizamos la procesión en este estilo. Es una mezcla de orgullo, tradición y cultura", dice Elmer Martínez, feligrés de Suchitoto.

Cantó tras la mentira

La tradición de utilizar un gallo durante la procesión del Viernes Santo, en muy arraigada en municipios del occidente del país, específicamente en Sonsonate y Nahuizalco. En la procesión del Vía Crucis, se convierte en parte fundamental de los actos que se realizan.

En Nahuizalco, doña Beatriz Larín, es la dueña del gallo que tendrá unos 10 años, la mujer se encarga de muchos detalles del Santo Entierro en el referido municipio.

Ella es la principal responsable de tener bajo su cuidado al animal al que han llamado "Zancudo", que según dice, representa el pasaje de la Biblia en San Mateo 26: 31-35, donde un gallo cantó dos veces antes de que Pedro negara en tres ocasiones a Jesús.

Algunos consideran que el animal está bendecido, esto debido a varias historias que entre estas esta la que dicen que "se han muerto unas 46 gallinas y pollos en casi seis años por las pestes, pero "Zancudo ha sobrevivido".

Entre las anécdotas más recordadas está la del Viernes Santo de 2009, cuando el animal cantó en dos ocasiones cuando la procesión estaba a punto de llegar a la iglesia El Calvario, tal y como cantó antes de que Pedro negara por tercera vez a Jesús.

Nahuizalco destaca para estas actividades religiosas, no sólo por esta tradición.

Otros símbolos

Durante la procesión del Santo Entierro, en muchas iglesias se puede observar un bulto redondo que es cargado por un fiel católico, donde están los clavos, la corona de espinas y el cartel del INRI, que utilizaron durante la crucifixión de la imagen de Jesucristo.

Estos "accesorios" de la Pasión muchas veces aparecen gráficamente apoyados o superpuestos a la cruz.

Según el párroco Carrión Rico son la expresión de todos los sufrimientos que, como piezas de un rompecabezas, conformaron el mosaico de la Pasión de Jesús.

"Ellos materialmente nos recuerdan otros signos o elementos igualmente dolorosos como el abandono de los apóstoles y de lo discípulos, las burlas, los salivazos, la desnudez, los empujones, el aparente silencio de Dios" dice.

"La Pasión revistió los tres niveles de dolor que todo ser humano puede soportar físico, psicológico y espiritual. A todos ellos Jesús respondió perdonando y abandonándose en las manos del Padre" dice Carrión Rico al invitar a meditar sobre ello.