Matan a un expandillero que trabajaba con el padre Toño

Responsabiliza a Colindres y Mijango de lo que le pase El homicidio ocurrió frente a oficina de iglesia San Francisco de Asís, en Mejicanos

Víctima era el coordinador de programas de reinserción de pandilleros; había sido rehabilitado por el padre. Foto EDH / Jorge Reyes

Mientras la mara Salvatrucha, el Barrio 18 y los mediadores del pacto entre estos grupos delictivos celebraban ayer en algunas penitenciarías el primer aniversario de esa tregua, Giovanni Morales, de 33 años, un exmarero, quien desde hacía cuatro años trabajaba en proyectos de rehabilitación y reinserción de jóvenes delincuentes y drogadictos en la iglesia San Francisco de Asís, en Mejicanos, fue asesinado a balazos.

Morales era la mano derecha del párroco Antonio Rodríguez, conocido como padre Toño, representante del Servicio Social Pasionista de El Salvador, quien desde hace varios años trabaja con jóvenes en riesgo. El religioso es uno de los principales críticos del pacto entre las maras y de las políticas del Gobierno para combatir la delincuencia.

El asesinato de quien era el coordinador de los programas de reinserción de pandilleros ocurrió a las 2:00 de la tarde cuando se disponía a ingresar en una oficina parroquial, situada en el pasaje Cantizano y Avenida Montreal, en el referido municipio de Mejicanos.

El padre Toño dijo que él estaba dentro del inmueble y cuando escuchó los disparos se asomó a la ventana y vio a un sujeto de unos 20 años con una pistola nueve milímetros en la mano, quien se echó a correr.

Cerca del cadáver quedaron el casco que usaba Morales al conducir su motocicleta, una gorra y unos documentos.

"Es incoherente esta muerte en el contexto del aniversario de la tregua. Esta muerte es simbólica porque Giovanni, con su actuación y su trabajo, era un ejemplo de cómo intervenir la violencia", señaló el religioso.

Rodríguez explicó que la víctima, quien deja a dos niños en la orfandad, regresaba de una reunión donde se planificaba la apertura de unas panaderías para dar empleo a pandilleros rehabilitados.

Sacerdote critica tregua

Tras el asesinato de su cercano colaborador, el padre Toño dijo desconocer si quienes planificaron el ataque lo querían matar a él o querían enviarle un mensaje.

"No lo sé, espero que no, pero como le pase algo a mi integridad física responsabilizo a Raúl Mijango y al obispo castrense Fabio Colindres de mi muerte o de cualquier amenaza", dijo el sacerdote.

Rodríguez agregó que "en El Salvador todo puede pasar" e hizo referencia a que el asesinato de Morales ocurrió un día después de que El Diario de Hoy publicó un informe sobre un estudio realizado por el investigador estadounidense Douglas Farah, para el cual el padre Toño fue entrevistado como fuente. Dicho documento señala que las pandillas están aprendiendo náhuatl para crear un código indescifrable y que reciben entrenamiento tipo militar en el cerro de Guazapa, al norte de la capital.

El sacerdote lanzó duras críticas a los mediadores de la tregua de las pandillas a quienes invitó a visitar la parroquia San Francisco de Asís para que vean cuáles son las obras que esta realiza para rehabilitar a los jóvenes.

"Le pido al señor Mijango, que ha hecho una nueva guerrilla, que venga. Si tanto quieren hablar de reinserción que vengan aquí. No ha venido Colindres, no me ha llamado, no ha tenido ningún acto de caridad cristiana con mi persona. Esta es una negociación perversa. Al país lo han sumido en una auténtica paz mafiosa", sostuvo Rodríguez.

El sacerdote denunció que en reiteradas ocasiones ha sido amenazado y ha oído comentarios negativos contra él, que habrían hecho facilitadores de la tregua, a quienes, según dijo, el Gobierno "ha disfrazado de sociedad civil".

El 5 de septiembre del año anterior, el religioso denunció que recibió un aviso de una fuente confiable para él sobre la preparación de un plan para asesinarlo.

Tras el incidente, Rodríguez recibió el respaldo de distintos movimientos sociales y religioso, quienes lamentaron que las autoridades competentes no investigaran estos hechos de oficio.

Proyecto continuará

El padre Toño aseguró que acudirá a las instancias correspondientes a denunciar el asesinato del coordinador de reinserción para que el caso no quede impune.

Además dijo que la muerte de Giovanni lo inspira a él y a los jóvenes que están involucrados en el proyecto un nuevo compromiso para seguir trabajando con los jóvenes que quieren dejar de delinquir.

De acuerdo con el sacerdote, él está dispuesto a trabajar con las personas que hayan pertenecido a grupos pandilleriles, siempre y cuando estos acepten desvincularse por completo de los hechos delictivos o acciones que promuevan la violencia.

Asimismo criticó el hecho de que tras un año de haberse pactado la tregua entre los principales cabecillas de las pandillas "no se ha visto a un pandillero rehabilitado".

"Las puertas de Cristo están abiertas para todos los que quieren convertirse, pero no necesitamos una tregua para buscar la conversión. Aquel que no quiera convertirse y que su corazón está enquistado en la violencia que les caiga todo el peso de la ley: narcotraficantes, crimen organizado pandilleros o de donde sea", sostuvo.