Maras activas en la política salvadoreña

La investigación concluye en que las "zonas de paz" suponen un camino peligroso donde las maras tienen el poder para negociar con el Estado.

En octubre de 2008, sobre la autopista a Comalapa, autoridades salvadoreñas decomisaron a miembros de la MS-13, un cohete antitanque del tipo LAW y varios fusiles de alto calibre. foto edh / ARCHIVO

El informe recién publicado por el estadounidense Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) revela que la articulación de las pandillas salvadoreñas en la arena política es cada vez mayor no como un movimiento político en sí, sino con su capacidad de ofrecer una cantidad considerable de votos a políticos que estén dispuestos a considerar a las pandillas en su agenda política.

Douglas Farah, autor del informe "Las pandillas centroamericanas y su relación con el crimen organizado transnacional", afirma que la capacidad recién adquirida por cabecillas de pandillas encarcelados en El Salvador para utilizar un sofisticado lenguaje político podría indicar un "nuevo nivel de formación y conciencia política".

De acuerdo con el informe, es preocupante que el Gobierno haya designado territorios como "zonas de paz".

Farah compara ese gesto con el caso de Colombia, cuando en el marco de conversaciones de paz entre los años 2000-2001 fueron designados, a petición de las FARC.

Esa agrupación terrorista (denominada así por estados Unidos) utilizaba zonas desmilitarizadas para rearmarse, instalar grandes laboratorios de cocaína y adiestrarse.

En el caso salvadoreño, las pandillas podrían ocupar esos territorios como refugio para los pandilleros que cometen cualquier delito en otros países. Serían para ellos, un lugar seguro.

Riesgo de "zonas de paz"

El informe indica que las pandillas podrían comenzar a ejercer el control político de esas "zonas de paz" para luego ofrecer grandes bloques de votos en todo el país a cualquier político o partido que les haga buenas ofertas.

Farah concluye que las pandillas están cada vez más conscientes de su potencial poder político, basado en el control territorial y en la capacidad de entregar grandes cantidades de votos (de sus miembros, de las familias de estos y de los habitantes de territorios que controlan) a su candidato preferido a cambio de favores.

Según el informe, la creación de ciudades donde las pandillas prácticamente han ganado el poder político de facto de cogobernar, hará aumentar su poder político.

"Este es un camino peligroso, donde las pandillas tienen casi todo el poder al negociar con el Estado", concluye el experto.