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La gente de El Salvador es muy amable"

Héctor Sigüenza González es un salvadoreño que participa en la operación antidrogas Martillo, a bordo del Curts

David Marroquín Enviado especial Twitter: @david_marroco Lunes, 10 de Septiembre de 2012

Nació hace 26 años en la ciudad de Los Angeles, California, Estados Unidos. A pesar de haber nacido en suelo estadounidense, también lleva sangre salvadoreña y se siente tan salvadoreño que su comida preferida son las pupusas con el encurtido y la salsa de tomate, aunque no se sepa el Himno Nacional de El Salvador. Héctor Sigüenza González lleva la nacionalidad salvadoreña por parte de su padre, quien es oriundo de la ciudad de San Miguel, desde donde emigró hacia Estados Unidos cuando tenía 15 años, tras la muerte de sus padres en circunstancias que Héctor dijo desconocer. Su madre es oriunda de México.

El compatriota es conocido como Héctor González entre sus amigos y compañeros y es uno de los tripulantes del barco de guerra USS Curts FFG 38, bajo el rango de cabo de segunda clase (similar al sargento en el Ejército) dentro de la Fuerza Naval de Estados Unidos.

"Estoy orgulloso de estar participando en esta operación, de contribuir en hacer lo más mínimo para combatir el tráfico de la droga hacia Estados Unidos (...) La droga genera violencia, problemas entre familias, y entre 'las gans' (pandillas). Es bonito saber que por lo menos estamos haciendo algo para poder ayudar a parar el tráfico de drogas", sostuvo.

También es especialista en operaciones de combate. El jueves anterior tenía previsto examinarse para aspirar al grado superior inmediato, es decir, cabo de primera clase. Este nuevo cargo lo va acreditar como un marinero que tiene los conocimientos necesarios para desempeñarse en el uso de todo tipo de armas, telecomunicaciones, manejar un barco, participar en operaciones de inteligencia y de combate.

Sus compañeros marinos califican a un infante de Marina que posee todos estos conocimientos como "un verdadero guerrero del mar", porque puede reemplazar a otro marino en cualquier función dentro del barco.

Sigüenza González es uno de los responsables del Centro de Operaciones y de Combate, que es como el cerebro del barco, porque es ahí donde se detecta por los radares la presencia de embarcaciones sospechosas, ya sea que amenacen al barco o que se trate de narcoembarcaciones ; además, es donde se recibe la información de inteligencia que servirá para el cambio de ruta de la fragata hacia otra zona donde se supone pasará alguna lancha rápida (narcolancha).

Héctor comenzó su vida militar hace ocho años. Su padre fue el principal promotor para que ingresara a la Fuerza Naval estadounidense. Él lo motivó a que se enlistara porque de esa manera cumpliría el sueño de su padre, quien siempre sintió atracción por la vida militar en El Salvador.

Su participación en la guerra de Irak fue una de sus primeras misiones, pero no en el frente de batalla, sino como parte de la tripulación de un barco que transportó tropas estadounidenses que fueron a combatir .

En 2007 llegó en el barco Pearl Harbor LSD 52 al puerto de La Unión, con ayuda humanitaria para las comunidades pobres de la Isla de Meanguera. En esa ocasión construyeron, además, una escuela y una clínica de salud que benefició a miles de familias; y aprovechó el viaje para ir a conocer a sus familiares que residen en San Miguel.

"Me gusta mucho El Salvador, la gente es muy amable, atienden muy bien a las personas y me siento orgulloso ser salvadoreño", dijo Sigüenza González, quien confía que regresará a El Salvador acompañado de su padre.

El mensaje que envía a los jóvenes salvadoreños es que deben evitar involucrarse en pandillas, porque los cabecillas de estos grupos criminales se aprovechan de ellos para obligarlos a cometer delitos y a consumir drogas. "Lo que pasa es que cuando se está joven se busca a una familia sustituta, pero eso no es lo correcto, tienen que quedarse con su familia, mantenerse en la escuela y pensar en superarse profesionalmente", dijo.