Conversaciones en el penal de Ciudad Barrios, San Miguel

En entrevista: ¿Cómo hacer sostenible el compromiso de las pandillas de desmontar la violencia y la delincuencia y abrir espacios para que se reinserten a la sociedad?

Los voceros de la MS: Arístides Umanzor, El Sirra; Carlos Tiberio Ramírez, El Spider, El 13; y Borromeo Enrique, Diablito.

n el penal de Ciudad Barrios, en las montañas del norte del departamento de San Miguel, cumplen su pena o esperan su juicio unos 2,500 pandilleros de la mara Salvatrucha. Entre ellos, 15 líderes trasladados a este penal desde la "cárcel de máxima seguridad" en Zacatecoluca a principios de marzo de este año para facilitar y dirigir la ejecución del operativo más extraño y complicado de su carrera de mareros: la tregua que han acordado conjuntamente con sus archienemigos de la pandilla 18.

Entrevisté a los líderes de la MS el 22 de marzo para comprobar la autenticidad de la declaración conjunta de las dos pandillas que declaraba su acuerdo de reducir la violencia en el país. Regresé a Ciudad Barrios a los dos meses para cumplir dos promesas hechas en marzo: hacer un reportaje sobre las condiciones de vida en este penal; y tener con los pandilleros, no una segunda entrevista, sino más bien un debate sobre los temas que a esta altura está discutiendo todo el país: ¿cómo hacer sostenible su compromiso de desmontar la violencia y la delincuencia de las pandillas y abrir espacios para que se reinserten a la sociedad? Aquí las conversaciones en Ciudad Barrios.

Paolo Lüers: Voy a recoger las dudas que todo el mundo tiene de la tregua. Varios analistas manejan que lo único que ustedes quieren es tener un descanso, fortalecerse, reorganizarse, para luego planificar acciones delincuenciales. No necesariamente homicidios, sino otros crímenes. ¿Cuál es tu posición a este señalamiento?

Arístides Umanzor, El Sirra: Mirá viejito, lo que estamos haciendo las dos pandillas es buscar que el pueblo salga beneficiado. No entiendo porqué le dan tanta vuelta. Desde el principio fuimos bien claros: nosotros llegamos a un entendimiento de hacer conciencia y no fregar gente inocente.

Carlos Ponce, que se presenta como el mayor experto en criminología, sostiene que ustedes están extorsionando al Estado, diciendo: Igual que podemos bajar la tasa de homicidios, mañana la podemos aumentar. Y que con esto le están arrancando poquito por poquito concesiones al Estado y tomando control en los penales. Diablito, ¿Cuál es tu respuesta?

Mi nombre es Borromeo Enrique alias El Diablito. Tuvimos la oportunidad de leer lo que escribía este experto. Es falso, en ningún momento estamos extorsionando al Estado. Estamos dando un gesto de buena voluntad, no hacia el gobierno, sino al pueblo. El gobierno de El Salvador sólo tuvo que intervenir para facilitar las condiciones. Esta es una cuestión que todos estamos seguros que se ha dado porque Dios ha intervenido en esto. No es lo que El Sirra o mi persona o todos los miembros de la pandilla podemos hacer, esto es parte, pero el punto esencial es que la mano de Dios está en esto.

El problema de las pandillas tiene raíces sociales y no es un problema que alguien puede excluirse y decir: este no es mi problema. Es mentira, venimos de hogares desintegrados, venimos de comunidades de alto riesgo, venimos de vivir una guerra. Este señor Carlos Ponce hablaba de que nosotros nos cobijamos bajo el título de los hijos de la guerra - pues él, siendo un hijo de un general que masacró a miles de salvadoreños, tiene que saber de qué estamos hablando. Somos parte de la historia y que nuestras raíces vienen desde años atrás: la pobreza, la discriminación. Ponce quizá no sabe lo que es crecer sin un padre.

No estamos extorsionando al Estado ni al gobierno, nuestra intensión es dar un paso de buena voluntad y que del otro lado, sea quien sea, el gobierno, empresarios, iglesias, ONG, el pueblo salvadoreño, periodistas, quien sea, vengan y se acerquen y den un paso.

¿Pero qué pasa si ustedes perciben que nadie, ni los empresarios, ni el gobierno dan los pasos que ustedes esperan? ¿Van a reaccionar a esto con más pasos para convencer a la sociedad, o van a dar pasos atrás y apretar el tornillo, nuevamente aumentando los homicidios?

El Diablito: Ya dimos el segundo paso. Hace 15 días los miembros de la pandilla de los números dieron un comunicado que nosotros respaldamos: Anunciaron lo de las escuelas como zona de paz. A todos aquellos incrédulos: Este es un proceso que va por hechos históricos. Entre más se alejen de nosotros, entre más críticas hagan de nosotros, entre más obstáculos ponga tanta gente, empeñándose en que vuelva la violencia, tratando de destruir este proceso, atacando las personas que nos han ayudado y nos han facilitado, por más que saquen publicaciones para destruir este proceso - nosotros vamos dando otro paso. Ya dimos el primero, el entendimiento, ya dimos el segundo, lo de las escuelas. Y así seguiremos.

Hay medios y políticos, y personajes socialmente reconocidos que han dicho: ¿Y qué tiene de bueno que no se maten entre ellos? Yo les pregunto: ¿cuántos policías han muerto desde marzo para acá, cuántos militares han muerto, cuántos custodios han muerto, cuántos transportistas, cuántos profesores? Ninguno. Estamos trabajando en reducir las muertas violentas, no sólo de parte de las pandillas, sino en general.

De cualquier manera, en cualquier guerra, la mayoría de las víctimas son civiles, así ha sido en la guerra entre ustedes también. Al suspender esta guerra, también mueren menos civiles. ¿Es así?

El Diablito: El especialista en criminalidad, este Ponce, sabe, debería saberlo, cuántos salvadoreños fueron masacrados en la guerra de los 80 que ni eran soldados ni eran guerrilleros. Entonces lo que vamos haciendo es esto, vamos a ir dando pasos y pasos. Entre más se alejen, más pasos vamos a ir dando, y si no lo creen ni los políticos ni el Estado, alguien lo va a creer.

Carlos Ponce y el general Vargas dijeron el domingo pasado en un debate que ustedes tienen acumulados armas y dinero, hablaron de un fondo de guerra que en cualquier momento lo pueden usar para reactivar el crimen. Es la interrogante incluso de mucha gente: ¿Y todo ese montón de pisto de extorsiones, quién lo tiene, a dónde está, qué andan tramando con esto?

El Sirra: Sobre las armas, mira viejito, aquí te puedo asegurar que son mentiras, en ninguna parte van a encontrar de eso. De vez en cuando van a encontrar una pistolita ahí toda mohosa, eso es normal, pero de amasar armamento... eso es mentira.

Entonces el dinero que ustedes han obtenido con extorsiones o con venta de drogas, ¿no se está acumulando, no han comprado empresas? Alguien de ustedes la última vez me dijo: no hombre, nosotros somos guanacos, somos 'el crimen organizado de la subsistencia'. ¿Entonces, ustedes no son como la mafia donde el crimen acumula capital para convertirse en empresarios?

El Sirra: No hay dinero guardado. No hay capital. No hay empresas. Miranos como estamos, viejo, o andá ver cómo viven nuestras familias.